La tregua de EE UU y China da un respiro, pero no despeja la amenaza de la guerra comercial

La tregua de EE UU y China da un respiro, pero no despeja la amenaza de la guerra comercial
Efe

El preacuerdo sellado el viernes es de alcance limitado y los aranceles a productos agrícolas europeos empeoran la situación

EDURNE MARTÍNEZ y ANA BARANDIARANMadrid

«Los mercados no se equivocan», dijo el viernes el secretario del Tesoro estadounidense, Steven Mnuchin, cuando le preguntaron si el optimismo de las bolsas ante la posibibilidad de un acuerdo comercial entre China y Estados Unidos estaba justificado. Pues bien, siguiendo su propio consejo se puede calibrar el alcance de la tregua sellada finalmente ese día, con la presencia del presidente Donald Trump. Wall Street cerró al alza, con una subida del 1,2%, aunque lejos de los máximos que había alcanzado en la sesión y eso que también se había animado con las mejores perspectivas sobre el Brexit. Según el veredicto de los mercados, el acuerdo preliminar anunciado tiene un alcance muy limitado y, por tanto, solo supone un respiro en las tensiones comerciales que tanto están lastrando la economía mundial. Pero no despeja en absoluto la amenaza de tener a los dos gigantes enfrentados en un pulso que dura ya 18 meses. Las cuestiones más espinosas están aún por resolver.

Trump, acosado por el 'impeachment' y por las críticas ante su abandono de los aliados kurdos, vendió el acuerdo con euforia, como «la primera fase de un pacto sustancial». Adelantó que se firmará probablemente durante la cumbre de la APEC que se celebrará en Chile el 16 y 17 de noviembre. Pero lo poco que se ha desvelado de su contenido no tiene gran calado.

50.000 millones de dólares es el compromiso de compra de productos agrícolas de EE UU por China

El principio de acuerdo prevé la adquisición de China a EE UU de soja y otros productos agrícolas por valor de 50.000 millones de dólares, una cifra entre «2,5 y 3 veces superior» a lo que Pekín había comprado «en su punto más álgido», dijo el mandatario. Con ello, Trump tranquiliza a la población de las zonas agrícolas y suspende por ahora su plan de subir del 25% al 30% los aranceles a importaciones chinas por valor de 250.000 millones de dólares, que iban a entrar en vigor el próximo martes 15 de octubre.

Según Washington, el acuerdo todavía pendiente de firma también incluye algunas medidas relativas a la devaluación de la divisa china y temas de propiedad intelectual, aunque en esos apartados no hay concreciones. Los asuntos más espinosos como la transferencia forzada de tecnología en China se dejan para una «segunda fase», al igual que el veto al gigante de tecnología chino Huawei y la subida de aranceles prevista para el 15 de diciembre.

«El acuerdo es un arreglo cosmético, su impacto económico es limitado» juan ignacio crespo, renta 4

«Siempre es mejor un acuerdo que nada, pero no deja de ser un arreglo cosmético. Su impacto económico es muy limitado. Tiene más importancia desde el punto de vista político. Parece que han querido dar el paso por intereses de ambos lados. China tiene un problema importante en Hong Kong y Trump está asediado por el 'impeachment' y por su gestión en Oriente Medio», explica Juan Ignacio Crespo, asesor del fondo Multiciclos Global Renta 4. Recuerda que, además, a China le conviene importar más carne de cerdo por la fiebre porcina que sufre el país, mientras que para Trump es clave satisfacer a los agricultores, uno de sus graneros de votos.

A Crespo le parece especialmente preocupante el enfrentamiento por la supremacía tecnológica, aún sin resolver. «No sé si Trump sabía lo que hacía al meterse al abrir ese melón que es tan difícil de gestionar», señala, y pone como ejemplo la disputa por el control de las redes 5G en la que se enfrenta con Huawei.

Así las cosas, su visión es que este acuerdo no mejora demasiado el panorama internacional, marcado también por el riesgo de un Brexit duro que está agravando la desaceleración global. «No puede descartarse incluso una recesión suave, pero nada que ver con la crisis de 2008 cuando quebró la banca», vaticina el experto.

Desaceleración global

Esta misma semana el FMI publicará su actualización de previsiones económicas globales. Todo indica que rebajará su estimación de crecimiento, tanto para la eurozona en general como para España en particular. La nueva directora gerente del Fondo, Kristalina Georgieva, advirtió en su primera conferencia de que el 90% del planeta está en fase de desaceleración. Según sus cálculos, el efecto de los conflictos comerciales podría suponer la pérdida de 700.000 millones de dólares (640.000 millones de euros) para 2020, el 0,8% del PIB mundial. «Los resultados son claros, en una guerra comercial todos pierden», aseguró. Una de las regiones que peor paradas sale es la eurozona, por su gran fuerza exportadora.

Es el caso de Alemania, quien se había ganado el sobrenombre de 'locomotora europea', pero los últimos datos denotan que ya no es la potencia que era. Su PIB se contrajo un 0,1% en el segundo trimestre y se da por seguro que en el tercero ha entrado en recesión técnica. El derrumbe de las exportaciones y la producción industrial, sus dos grandes pilares, han arrastrado a la economía alemana al abismo.

Más allá, la situación se podría agravar si el día 18 de octubre Trump decide imponer los aranceles a Europa por 7.500 millones de dólares autorizados por la Organización Mundial del Comercio (OMC) en compensación por las subvenciones recibidas por el fabricante aeronáutico Airbus. Los gravámenes serán de un 10% para aviones y el 25% para productos agrícolas. En España, los aranceles sobre el sector agroalimentario ponen en riesgo 1.000 millones de euros en las ventas dirigidas a EE UU. Los más afectados son los olivareros, ya que entre aceite y aceitunas el país exporta 580 millones de euros al año. La UE ya ha anunciado que actuará «en consecuencia» a los aranceles si finalmente entran en vigor.

Ante este panorama, los bancos centrales están dispuestos a actuar. El BCE ha reiniciado la compra de deuda pública y retrasado sine die una subida de los tipos que permanecerán en cero durante años. La Reserva Federal tampoco se ha quedado atrás, aunque no está siendo tan agresiva como a Trump le gustaría. Aparte de bajar tipos en dos ocasiones, esta semana anunció la compra de 60.000 millones de deuda para rebajar las tensiones de liquidez.

Tras muchas presiones, también hay movimientos por parte de gobiernos como el alemán para gastar más y estimular la economía. Pero si la tregua de China y Estados Unidos no da pie a un acuerdo de mayor calado, no hay muchas esperanzas de evitar un grave empeoramiento de la economía global.