Ryanair cambia tripulaciones y pilotos para frustrar las huelgas en cuatro países europeos

Una pasajera de Ryanair, preparada para facturar su equipaje en el aeropuerto de Madrid-Barajas./ AFP
Una pasajera de Ryanair, preparada para facturar su equipaje en el aeropuerto de Madrid-Barajas. / AFP

En España se mantiene la convocatoria de diez días de paros en septiembre ante la falta de acuerdo entre la aerolínea y los sindicatos

José Antonio Bravo
JOSÉ ANTONIO BRAVOMadrid

Los responsables de Ryanair quieren minimizar a todo costa el impacto de las huelgas que entre mediados de agosto y finales de septiembre sufrirá, tanto por parte de pilotos como de tripulantes de cabina (TCP), en cuatro países europeos: España, Portugal, Reino Unido e Irlanda. Y la solución que ha buscado va a poner a prueba la flexibilidad de la normativa laboral de dichos Estados, e incluso podría acabar generando un nuevo conflicto ante los tribunales: en una especie de boicot a los paros, la aerolínea líder del mercado de bajo coste prevé reorganizar las programaciones de diferentes tripulaciones y países para que operen fuera de sus bases nacionales.

La idea es que sustituyan a parte de sus compañeros que puedan hacer huelga en algunos de los países citados y viceversa. Por esta razón, y pese a la cercanía de los paros, aún no ha anunciado sus listas de cancelaciones de vuelos ante las protestas laborales convocadas en la compañía a finales de esta semana, los días 22 y 23, que se repetirán entre el 2 y el 4 de septiembre. Así, varios pilotos de bases españolas tendrán que volar esos cuatro días desde tierras británicas e irlandesas a otros países europeos, pero ninguno a España. Hace un año hizo algo similar con tripulantes de bases españolas trabajando en tierras portuguesas mientras sus compañeros de ese país hacían paros.

Pero estas medidas resultan claramente polémicas e incluso pueden acabar en los tribunales, algo que según fuentes sindicales no parece importar a los dirigentes de la compañía aérea pues entienden que con una posible judicialización del conflicto ganarían tiempo al considerar que se podría ordenar una paralización cautelar de los paros hasta resolver si las reprogramaciones de tripulaciones fuera de sus bases nacionales podría vulnerar el derecho de huelga. Desde Ryanair, por su parte, insisten en culpar a los sindicatos USO y Sitcpla por su negativa a firmar en España el acuerdo de reconocimiento que sí han suscrito los representantes laborales en otros países, como Italia y Alemania, o la principal asociación de pilotos (Sepla).

Fracasa la mediación

Este martes terminó sin acuerdo la reunión con mediadores (SIMA) entre la compañía aérea y los TCP para evitar la huelga de diez días en España -donde las aerolíneas 'low cost' transportaron 28,5 millones de viajeros de enero a julio, el 52,6% del tráfico aéreo total- prevista para septiembre, que comenzaría el día 1 y continuará las fechas siguientes del mismo mes: 2, 6, 8, 13, 15, 20, 22, 27 y 29. La principal razón de los paros, que podrían afectar a 1,12 millones de pasajeros, es forzar a la aerolínea que dirige el controvertido Michael O'Leary a anular o, al menos, suspender los cierres previstos de sus bases en Gran Canaria, Tenerife Sur y Girona a partir del 8 de enero próximo, lo que provocaría hasta 500 despidos según USO, además de dejar en el aire la programación de 1,4 millones de plazas en los vuelos que ya estaban previstos con origen o destino en esos lugares, según han denunciado los touroperadores turísticos.

Faro (Portugal), donde ya ha comenzado una huelga que se extenderá hasta el domingo próximo, junto a Leeds, East Midlands y Belfast en las islas británicas son otras bases que también serán clausuradas según los planes de la cúpula de Ryanair. De hecho, el presidente O'Leary ya anunció el despido de 500 pilotos y 400 TCP en toda la aerolínea por los retrasos en las entregas de los controvertidos aviones 737 MAX de Boeing -en tierra desde marzo tras dos graves accidentes mortales-, mientras que busca pilotos para la filial Laudamotion, una de sus recientes adquisiciones.

Problemas en los aeropuertos

Tampoco hay pacto aún entre el comité de huelga de los trabajadores de tierra ('handling') de Iberia en el aeropuerto barcelonés de El Prat, donde prestan servicio a otra treintena de aerolíneas, y la dirección de la compañía española. Ya realizaron dos días de paros a finales de julio, que provocaron la cancelación de un centenar de vuelos y numerosos retrasos, y ahora tienen previstos repetirlos los días 24, 25, 30 y 31 de agosto para reivindicar mejoras laborales ante la sobrecarga de trabajo.

UGT pretende extender a los aeródromos de Madrid-Barajas y Bilbao-Loiu los paros de los trabajadores de tierra de Iberia, el principal operador de 'handling' en España. En el primer caso se han convocado para los días 30 y 31 de agosto, fechas clave para las vacaciones estivales al coincidir con una de las operaciones retorno, en protesta por la eventualidad de buena parte de la plantilla. En el segundo habrá dos huelgas de 24 horas en fechas aún por determinar, también para reclamar una mejora de sus condiciones laborales.

Además, sigue enquistado en el aeropuerto de la Ciudad Condal el conflicto entre los vigilantes de los controles de seguridad y la empresa concesionaria Trablisa, con una huelga indefinida desde el pasado día 9 que ha provocado colas diarias de pasajeros de entre 15 y 20 minutos.