La industria recupera la confianza económica de la zona euro pese a la amenaza de crisis

El presidente de EE UU, Donald Trump, saluda a la canciller alemana Angela Merkel durante la última reunión del G7./ EFE
El presidente de EE UU, Donald Trump, saluda a la canciller alemana Angela Merkel durante la última reunión del G7. / EFE

Las expectativas de los empresarios mejoran frente a las estadísticas, mientras China se abre al diálogo y no tomará más represalias ante EE UU

José Antonio Bravo
JOSÉ ANTONIO BRAVOMadrid

La confianza económica de la zona euro puede terminar siendo el brote verde que esperan los mercados para escapar del pesimismo creciente ante la llegada de una nueva crisis a nivel global, un riesgo que ven elevado en el Banco Central Europeo (BCE) y la Reserva Federal de Estados Unidos. Este jueves mostró una recuperación tan modesta como sorprendente en la zona euro pese a continuar en su nivel más bajo desde marzo de 2016, aunque fue suficiente para que las principales bolsas continentales superasen el 1% de subida;_solo el selectivo Ibex-35 se quedó a medio camino (0,5%).

El denominado Indicador de Sentimiento Económico (ESE) que elabora cada mes la Comisión Europea –en España el CIS hace lo propio a nivel nacional– tras consultar a 55.000 empresas de todo el sector manufacturero y 24.000 hogares no es precisamente la señal más importante para medir la actividad del país, si bien refleja las expectativas de quienes la impulsan. Por eso sorprende que sea la industria, que según el prestigioso instituto económico germano Ifo puede llegar a contraerse este año un 1% en la zona euro, la que ha registrado un «marcado incremento» de sus expectativas durante este mes de agosto.

El comercio minorista fue el otro soporte de esa «leve» mejora de la confianza económica en la zona euro, que subió cuatro décimas hasta dejar su índice en 103,1 puntos, aún diez puntos inferior a su nivel de principios de 2018. Por el contrario, en el promedio de la UE –donde la estadística refleja una desaceleración de la actividad menos acentuada–, el indicador bajó seis décimas para quedar en 101,4 puntos, su mínimo desde diciembre de 2013.

España se presenta aquí como alumno aventajado. En agosto la confianza en su economía mejoró casi dos puntos (107,3 puntos en total), mientras en el sector industrial aumentaba 1,6 puntos. El propio Indicador de Clima Industrial que elabora el Ministerio del ramo, conocido también este jueves, subió 1,4 puntos en el mismo mes para alcanzar valores positivos, «algo que no ocurría desde la primera mitad de 2018 y confirma la tendencia de estabilización», apunta el Gobierno.

Incluso en Alemania, a las puertas de entrar en recesión técnica como anticipa el Bundesbank tras contraerse su Producto Interior Bruto (PIB) un -0,1% trimestral de abril a junio, ese sentimiento mejoró cuatro décimas (100,6 puntos). Otro tanto lo hizo en Francia (104 puntos), pero cayó nueve décimas en Italia (100,7) cuyo PIB se estancó la primavera pasada, según Eurostat.

A una región eminentemente exportadora como la UE, la guerra arancelaria que China y Estados Unidos iniciaron en marzo de 2018 le está pasando factura a su crecimiento, que con una tasa interanual del 1,3% al cierre de junio registra su peor dato desde finales de 2013. Por eso, la aparente bandera blanca enarbolada en las últimas horas desde Pekín puede suponer un gran respiro.

«Una actitud tranquila»

«Nos oponemos decididamente a la escalada de la guerra comercial y estamos dispuestos a resolver el problema mediante la consulta y la cooperación en una actitud tranquila». Toda una declaración de intenciones de su Ejecutivo por boca del ministro de Comercio chino, Gao Feng, quien insistió en que un incremento de tensiones no es buena ni para los dos países ni para terceros, «e incluso puede tener consecuencias desastrosas para el mundo».

Hace solo una semana en Pekín incrementaron del 5% al 10% sus tasas para importaciones desde EE UU por valor de 75.000 millones de dólares, a las que desde Washington respondieron elevando sus gravámenes (hasta el 15% y el 30%, respectivamente) para bienes comprados en suelo chino por valor de otros 300.000 millones. Los primeros aranceles de esta nueva batalla deberían entrar en vigor este domingo, 1 de septiembre -el otro paquete iría ya el 1 de diciembre-, aunque el presidente estadounidense Donald Trump insinuó el lunes que estaría dispuesto a aplazarlos tres meses.

Gao Feng confirmó que «los equipos económicos y comerciales de ambas partes siempre han mantenido una comunicación efectiva». Por eso, «en la actualidad, lo más importante –destacó– es crear las condiciones necesarias para que las dos partes sigan las consultas». Sin embargo, no despejó las dudas sobre el llamado Sistema de Crédito Social Corporativo (SCSC), un baremo de puntuación (según hasta 300 requisitos) que regulará el acceso de las compañías extranjeras al mercado chino y que pese a la polémica generada estará completamente en vigor en 2020.

El PIB de EE UU se ralentiza hasta el 2% anual

El Gobierno federal de EE UU confirmó este jueves que la economía del país se ralentizó con fuerza en el segundo trimestre, al pasar de crecer un 3,1% en tasa anual en los primeros meses del año a hacerlo un 2% entre abril y junio. Aún así, el consumo interno reforzó su solidez con un aumento del 4,7%, lo que hace que suponga ya dos tercios de la actividad estadounidense.

También los beneficios empresariales se incrementaron con fuerza, hasta un 4,8% en lo que fue su mayor alza en el último año y medio. Sin embargo, las inversiones fijas corporativas se redujeron un 1,1%, mientras que las exportaciones cayeron sin freno aparente otro 5,2%.