El coste de la guerra comercial superará los 640.000 millones de euros, el 0,8% del PIB mundial

Kristalina Georgieva, nueva directora gerente del FMI./Reuters
Kristalina Georgieva, nueva directora gerente del FMI. / Reuters

La nueva directora gerente del FMI advierte de que el 90% de los países están en un periodo de desaceleración económica motivada por la caída de las exportaciones y del consumo

Edurne Martínez
EDURNE MARTÍNEZMadrid

La fractura económica que ha generado la guerra comercial iniciada por EE UU y China es clara. Hace solo dos años, la economía mundial se encontraba en un periodo de «auge sincronizado» ya que casi el 75% del mundo estaba en fase de aceleración. Sin embargo, actualmente la balanza se ha girado y hoy es el 90% de los países los que se encuentran a la par, pero en un sentido contrario, el de la desaceleración.

En su primer discurso como directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva advirtió de que esta ralentización generalizada significa que «el crecimiento este año caerá a su tasa más baja desde principios de la década». La semana que viene el organismo publicará su informe actualizado sobre las perspectivas de la economía mundial, en el que ya anuncian que habrá «revisiones a la baja» para 2019 y 2020.

En su último informe de julio, el FMI pronosticaba un crecimiento del PIB mundial del 3,2% en 2019 y del 3,5% en 2020, una décima menos de lo estimado tres meses antes debido a las tensiones comerciales crecientes. Tras el verano, el recrudecimiento de las relaciones comerciales entre las dos mayores potencias mundiales y el reciente anuncio de Trump de establecer aranceles para cientos de productos europeos hacen prever que el organismo pueda rebajar una o dos décimas más su proyección para este año, aunque se confirmará la próxima semana.

En cuanto a España, el Fondo mejoró en julio dos décimas sus previsiones de crecimiento hasta el 2,3% para 2019 y mantenía el 1,9% estimado para 2020 como reflejo de la «fuerte inversión». Unas cifras que casi doblaban a la media de la eurozona en 2019 (1,3%) y seguían siendo superiores en 2020 (1,6%) debido a la caída de la 'locomotora' europea, Alemania, que crecerá, según sus cálculos de julio, solo un 0,7% este año. Sin embargo, la última revisión de crecimiento del país que publicó el INE la semana pasada situaba la cifra en un 2% para 2019, lo que puede hacer que el FMI también rebaje sus estimaciones.

Un crecimiento «paralizado»

Y toda esta ralentización tiene su origen en «las contiendas comerciales», aseguró Georgieva durante su discurso en Washington. En su opinión, aunque el organismo había ido advirtiendo de los peligros de esta fractura, ha llegado el momento en el que los números explican la repercusión tan negativa que está teniendo. «El crecimiento del comercio mundial prácticamente se ha paralizado», afirmó. Esto supone además un «grave riesgo» de que los malos datos sobrepasen el comercio y el sector de los servicios y el consumo pronto se vean también afectados.

Según sus cálculos, el efecto acumulativo de los conflictos comerciales podría suponer la pérdida de aproximadamente 700.000 millones de dólares (640.000 millones de euros) para 2020, lo que significa alrededor del 0,8% del PIB mundial. «Esto es el tamaño de toda la economía de Suiza», quiso reflejar la directora gerente. «Los resultados son claros, en una guerra comercial todos pierden», aseguró.

Además, advirtió de que las fracturas «se están extendiendo» ya que actualmente hay guerras comerciales entre muchos países y las monedas están, una vez más, en el centro de la escena. «Debido a la interconexión de nuestras economías, pronto serán muchos más los países que sientan el impacto», lamentó Georgieva, quien recordó que la incertidumbre provocada por las tensiones comerciales, pero también por el 'brexit' y los problemas geopolíticos, «están frenando el potencial económico mundial».

Importancia de la política fiscal

Para intentar paliar esta desaceleración, desde el FMI proponen que países como Alemania, Corea del Sur y Países Bajos aumenten el gasto público, sobre todo en infraestructura e I+D, ya que eso contribuiría a «impulsar la demanda y a potenciar el crecimiento». Eso sí, Georgieva reconoce que este consejo «no funcionará en todas partes» porque en países con una deuda pública elevada -como es el caso de España, donde los últimos datos del Banco de España de junio la sitúan en el 98,9% del PIB-, deberían acometer una «moderación fiscal».

Con todo ello, la directora gerente está a favor de mantener unos bajos tipos de interés que sostengan la economía, aunque reconoce que también tiene efectos colaterales negativos. «Pensemos en los fondos de pensiones y las compañías de seguros de vida que están haciendo inversiones más arriesgadas para alcanzar el rendimiento que tienen como objetivo», explicó, recordando además que las políticas monetaria y financiera «no pueden hacer el trabajo por sí solas»: «La política fiscal debe desempeñar un papel central», afirmó.

España se resiente el doble que la zona euro, según la OCDE

El ritmo de crecimiento de la economía española se está debilitando, según advierte la OCDE en el índice compuesto de indicadores líderes (CLI), en línea con las perspectivas de desaceleración para EE UU y la eurozona.

La última lectura de agosto se situó en 98,58 puntos, frente a los 98,8 de julio, lo que representa el vigésimo descenso consecutivo, que obtiene su peor resultado desde junio de 2013. La caída mensual de 0,22 puntos duplicó el deterioro de 0,10 puntos del dato de la eurozona, que bajó a 98,96.

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