Consumo

S&P cuestiona el posible reflotamiento de Dia

Vista exterior de un supermercado de Dia en Oviedo. /Alex Piña
Vista exterior de un supermercado de Dia en Oviedo. / Alex Piña

La agencia rebaja su nota hasta una elevada probabilidad de insolvencia y ve «riesgos» en los planes del consejo y del primer accionista

José Antonio Bravo
JOSÉ ANTONIO BRAVOMadrid

Ni buenos ni malos, solo dudas y no pocas. Ese es la impresión que empieza a dominar en el mercado respecto a la guerra velada que mantienen el actual consejo de administración de Dia y el primer accionista, el magnate ruso Mikhail Fridman, por el control de esta cadena de distribución afincada en España y surgida de Carrefour. La última en evidenciar esa opinión ha sido la agencia de calificación S&P, que le ha rebajado su nota por cuarta vez desde octubre.

Ese 'rating' se sitúa ahora en el CCC, el umbral de lo que se considera alta probabilidad de insolvencia. Un solo escalón más abajo se encenderían las alarmas sobre una posible quiebra y se vería abocada al preconcurso de acreedores, algo con lo qua ya se especuló a mediados de octubre cuando la compañía rebajó con fuerza sus previsiones para 2018 -el resultado operativa (ebitda) será un 40% inferior al esperado, y ni siquiera podrá compensar el incremento de la deuda, que engordará en más de 370 millones de euros para elevar su pasivo total a los 1.800 millones- tras anunciar los peores resultados semestrales de su historia -los beneficios se desplomaron un 89% mientras las ventas caían el 9%-.

Y no será por falta de planes para reflotar la empresa. El consejo defiende el suyo de la mano del CEO Borja de la Cierva, que pasa por un nuevo desarrollo estratégico y una ampliación de capital por 600 millones de euros, previa junta de accionistas, mientras Fridman acaba de presentar una OPA para quedarse con Dia -ahora controla el 29% a través de una sociedad, LetterOne, en la que participan otros millonarios rusos- como paso previo a una ampliación por 100 millones menos y refinanciar la deuda financiera, eso sí, extendiendo plazos no con una quita que rechazan de plano las entidades.

Pero en S&P no les convence ninguno, o al menos no del todo. Ambos proyectos -señaló este miércoles en una nota pública- «conllevan riesgos de ejecución significativos y resultados inciertos». Por eso ve «incertidumbre» para alcanzar «una estructura sostenible de capital», algo que considera clave para una empresa que debe 900 millones de euros a la banca y una suma igual a los bonistas, de los que 1.200 millones vencen además en seis meses.

Por ello no descarta «problemas de liquidez a corto plazo», pese a que los gestores actuales anunciaron casi a las puertas de la última Nochevieja un acuerdo de refinanciación con los principales bancos acreedores por valor de 896 millones de euros, de ellos 215 destinados directamente a pagos a corto plazo -como proveedores- y el resto resultado de financiar el capital circulante con varios mecanismos. Pero para esta agencia de 'rating' el problema de fondo es que Dia sigue siendo «vulnerable a un incumplimiento de pagos», pues depende de muchas condiciones «favorables», tanto relativas a su propio negocio de distribución comercial como financieras o de las propias economías de los países donde opera.

Malgastar el «tiempo»

Mientras tanto, critican desde S&P, «su dirección gasta tiempo y recursos en su plan de recapitalización», echando en falta que acometa cuanto antes una «profunda transformación para ganar competitividad y restaurar los márgenes». El tiempo en este caso corre en su contra, pues mientras existan dos proyectos con tantos parecidos como diferencias sobre su futuro que corren en paralelo ninguno podrá salir adelante. Desde el entorno de Fridman ya han avisado de que no acudirán a la ampliación de 600 millones promovida por el consejo, al cual quiere remover de sus cargos para «reclutar nuevo liderazgo», si termina frustrándose su OPA, que aún tardará dos o tres semanas en ver la luz y cuya tramitación posterior podría alargarse otro mes.

El órgano de administración de Dia, sin embargo, no dará respiro al magnate ruso y sus socios en LetterOne. El viernes próximo tiene previsto presentar sus resultados anuales, una semana antes de lo previsto, y es posible que aproveche para esbozar algunas líneas de su plan estratégico como argumento frente a la OPA de Fridman, sobre la que en principio no se pronunciará oficialmente hasta que la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) la admita a trámite. Su cotización, eso sí, se ha tomado un respiro los dos últimos días y tras dispararse el martes un 63% al calor de la anuncia de la OPA, este miércoles sumó otro 4,3% aunque cada título aún vale solo 73 céntimos.

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