El euro: 20 años de sonrisas y lágrimas

Moneda de euro. /Jens Buettner (Efe)
Moneda de euro. / Jens Buettner (Efe)

La moneda cumple dos décadas de vida como una «historia de éxito», pese a sufrir momentos duros y convulsos

ADOLFO LORENTE

Quizá suene contradictorio, pero no lo es. Tan verdad es que el euro no llegó físicamente a los bolsillos hasta el 1 de enero de 2002, como que el euro cumplirá el 1 de enero de 2019 sus primeros 20 años de vida. YFue el 1 de enero de 1999 cuando se constituyó el Eurosistema, integrado en la actualidad por el Banco Central Europeo (BCE) y 19 bancos centrales nacionales. Durante los tres años que duró la adaptación, el euro existió sólo como moneda escritural en los mercados financieros, mientras la peseta daba sus últimos coletazos. Qué tiempos, la prehistoria. Han pasado ya 20 largos años desde entonces, dos décadas de sonrisas y lágrimas que relatan una «historia de éxito». O eso es lo que la Unión Europea (UE) lleva semanas vendiendo, alabando los pros, que son muchos, y obviando los contras, que no son pocos.

Estructura y composición

Lo tienen 19 países de la UE, pero deberán llegar hasta 26

Uno de los grandes problemas que tiene la UE, quizá el principal, es su enorme complejidad. Explicarla a sus ciudadanos es una odisea. Por ejemplo, el club está formado por 28 Estados miembros, pero no todos tienen el euro y algunos ni siquiera tienen la obligación de implantarlo. En la actualidad, es la moneda de 19 países, que suman 340 millones de europeos. El primer núcleo duro, conformado en 1998, estaba formado por 11 Estados, entre ellos España. Luego se sumaron Grecia (2000), Eslovenia (2007), Chipre y Malta en 2008; Eslovaquia (2009), Estonia (2011), Letonia (2014) y Lituania (2015). Las siguientes incorporaciones serán Rumanía (2022) y Croacia (2025).

También están obligados a asumirlo Bulgaria, Hungría, Polonia, República Checa y Suecia, pero no hay establecidas fechas concretas. Los dos países que negociaron y lograron no entrar fueron Dinamarca y Reino Unido, pero la consumación del 'Brexit' el próximo 29 de marzo hará que la danesa sea la única excepcionalidad de los Veintisiete.

El impacto de la Gran Recesión

La crisis desnuda las graves carencias de la Eurozona

La caída de Lehman Brothers en 2008 provocó un tsunami catastrófico para Europa. Resulta paradójico comprobar cómo el epicentro se localizó en el corazón capitalista de EE UU y aquí, precisamente, fue donde menos consecuencias se sufrieron. Apenas un par de años complicados, poco más. En la UE, sin embargo, ha costado casi una década levantar cabeza, como atestigua España. La Gran Recesión desnudó las muchas carencias de concepción de la Eurozona. Mientras la Reserva Federal americana tenía plenos poderes para hacer y deshacer en cuestión de horas, Europa arrastraba los pies con un BCE sin margen legal de maniobra y una fractura política interna notable.

La era de los rescates comenzó en 2010 con Grecia (al final han sido tres, por un montante global de 300.000 millones). Fue el principio de todo, ya que el efecto dominó se extendió rápidamente por Irlanda (85.000), Portugal (78.000) y Chipre (10.000). En 2012, le tocó el turno a España, aunque aquí el rescate fue sólo financiero y por valor de 41.300 millones.

Aparece el gran salvador en 2012

Draghi pronuncia las palabras mágicas en Londres

Cuando la tormenta más arreciaba, cuando la hasta entonces infalibe arquitectura del euro se venía abajo como un castillo de naipes, se obró el milagro. Es italiano, se llama Mario Draghi y desde el 1 de noviembre de 2011 es el presidente del BCE. 23 palabras, tan sólo 23, bastaron para salvar el euro. Lo hizo en Londres, el 26 de julio de 2012. «Within our mandate, the ECB is ready to do whatever it takes to preserve the euro. And believe me, it will be enough» -«El BCE está dispuesto a hacer todo lo que haga falta para salvar el euro. Y créanme, será suficiente»-. Lo fue. Desde entonces, Draghi se ha erigido en el gran líder de una UE cuyos mandatarios políticos se pusieron de perfil en el peor momento.

El euro deja de ser irreversible

Grecia se coloca con pie y medio fuera del euro en 2015

Por mucho que Mario Draghi se desgañite jurando y perjurando que el euro es irreversible, la realidad es que dejó de ser así en 2015. Todo comenzó a las tres de la tarde del 11 de julio de aquel año. Fueron 42 horas de infarto en las que Grecia se colocó con pie y medio fuera del euro. El entonces temido ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schauble, llegó a poner encima de la mesa un borrador en el que proponía que el país heleno saliese de forma temporal del club de la moneda única para volver más adelante y ya saneado. Al final, los jefes de Estado y de Gobierno de la UE lograron sofocar las llamas de un Eurogrupo incendiario. Fue un aviso a navegantes de enorme calado.

La Unión Bancaria era esto

El Banco Popular hace las veces de conejillo de Indias

Con las prisas de la Gran Recesión, la UE logró que los países, siempre renqueantes, se pusieran las pilas con una celeridad inusual para sentar los pilares de la Unión Bancaria. Primero se aprobó el Mecanismo Único de Supervisión (MUS), luego el Mecanismo Único de Resolución (MUR) y todavía queda pendiente levantar el tercer y último pilar: el fondo europeo de garantía de depósitos (EDIS por sus siglas en inglés). Que la Unión Bancaria funciona es algo de lo que puede dar fe el Banco Popular, entidad que hizo las veces de conejillo de Indias al ser liquidada y vendida por un euro al Banco Santander la madrugada del 7 de junio de 2017.

La Liga Hanseática se hace fuerte

Holanda lidera el 'club del no' para frenar la integración

El gran problema de la UE en general y del euro en particular sigue siendo político. Es lo que tiene poner de acuerdo a 19. Unos quieren A y otros B. Unos quieren integrarse aún más y otros quedarse como están o incluso plegar velas. El club de los posibilistas, al sur, sigue liderado por Francia y España. Al norte, el grupo del 'no' está formado por los sospechosos habituales, con Holanda como líder. Se hacen llamar la Liga Hanseática, el nuevo freno europeo.

Fin de los estímulos

El adiós de 'papá Draghi' en 2019 genera miedo y dudas

En estos momentos de incertidumbre económica, la gran duda es saber si la Eurozona sabrá vivir sin el cobijo de 'papá Draghi', que deja el cargo el 1 de noviembre. La era de los estímulos ha llegado a su fin tras casi tres años en los que el BCE ha inyectado en el sistema 2,6 billones a través de compras de activos, sobre todo deuda pública. Draghi se va, sí, pero ha tejido una red de seguridad para evitar posibles descalabros. Los tipos de interés seguirán al 0% al menos hasta el verano y tiene preparado una bazuca de 200.000 millones con la reinversión de los vencimientos.