La mujer en el deporte

Juezas, señoras y árbitras asumen con naturalidad el liderazgo en las canchas

Marta Rodríguez y Sandra Velasco en el Centro de Tecnificación Deportiva Río Esgueva. /HENAR SASTRE
Marta Rodríguez y Sandra Velasco en el Centro de Tecnificación Deportiva Río Esgueva. / HENAR SASTRE

Algunas federaciones potencian la promoción de las féminas por encima de la de los varones

Fernando Bravo
FERNANDO BRAVOValladolid

Valladolid. Ni presiones, ni coacciones específicas por su condición de mujeres, ni acoso... En todo caso, la incorporación de las mujeres al mundo de las decisiones últimas en la cancha, o sobre el parqué está marcado por un plus de promoción a las féminas en federaciones como la de Balonmano o el Rugby, según el testimonio de algunas de las protagonistas. En otras federaciones, como la de fútbol, por el compromiso de sus máximos representantes de rebajar la exigencia en las pruebas de acceso para que también las mujeres puedan acceder a las máximas categorías.

En Valladolid, una nueva generación de representantes femeninas empiezan a salpicar esta faceta del paisaje deportivo, a pesar de que el ámbito profesional es todavía coto de los hombres.

La jueza de gimnasia rítmica Marta Alonso, la 'señora' de rugby Sandra Velasco, y la árbitra de balonmano Marta Rodríguez explican la naturalidad con la que las mujeres se están incorporando al mundo de las últimas decisiones sobre la cancha o el parqué. Coinciden, además, en que más allá de la condición física o de la aplicación de los respectivos reglamentos en cada una de las disciplina, es la denominación de sus cargos donde más ambigüedades encuentran. El uso sigue imponiendo a las titubeantes normas de la Academia (está admitido 'el árbitra'). Y, al final, 'asexúan' el cargo para hacerlo más fácil: «A mí se dirigen en ocasiones con un 'arbi', afirma Marta Rodríguez.

Los jugadores y jugadoras de rugby, que solo disputan partidos mixtos hasta los 14 años, se dirigen a Sandra Velasco sobre el campo de rugby llamándola 'señor', denominación que habitualmente se utiliza en este deporte para dirigirse al árbitro. «A veces me llaman 'señora' en plan de guasa, aunque no suele haber problema porque en este deporte solo pueden dirigirse a nosotros los capitanes o lo entrenadores entre los más pequeños», aclara.

Marta Alonso García aplica el código de puntuación en las pruebas de gímnasia rítmica como jueza que es de la competición (son entre 5 y 10 las personas que puntúan las pruebas, en función de la categoría). Pero tampoco –afirma– hay unanimidad en el género, a pesar de que la recomendación de la RAE de usar el femenino.

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A mayor nivel, más porcentaje masculino

Nunca fue jugadora de balonmano, pero la actual es su quinta temporada como árbitra tras ser captada en el colegio SAFA Grial, junto a un grupo de compañeras de estudios. Compatibiliza sus estudios de Óptica en la UVA con sus compromisos con el arbitraje en la categoría de 2ª Nacional, que renueva cada año. Ayer precisamente renovaba en el Centro de Tecnificación Río Esgueva. Asume que, cuanto mayor es el nivel mayor es el número de jugadores y árbitros masculinos. Arbitra cuatro partidos semanales y tiene una jornada de formación.

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«En rugby somos 'señor';a mí a veces me dicen 'señora'»

Fue jugadora del 'Chami' pero dejó la práctica del rugby para asumir diversas responsabilidades para potenciar este deporte en las c ategorías de base. Ahora es entrenadora, coordinadora sub-12 y árbitro. Explica que los equipos mixtos no se dan a partir de los 16 años por motivos exclusivamente de seguridad para las féminas, «Una cuestión fisiológica». Graduada en Ciencias de la actividad Fisica y Deporte, ahora complementa su formación con un grado en fisioterapia. En el campo es 'señor' para los capitanes, «pero a veces se dirigen a mí como 'señora'.

Donde los raros son ellos

Hasta los 18 años fue gimnasta. A esa edad se dio cuenta que la actividad deportiva era incompatible con los estudios (finalmente, se graduó en Ciencia y Tecnología de los Alimentos, en León). A los 16 años había hecho el curso de entrenadora y a los 21 empezó a ser jueza. Afirma que en Gimnasia Rítmica se han superado la barrera de los sexos, pero reconoce que al menos un 85% de los practicantes son mujeres. «Aunque no hay complejos con los niños que llevan mallas o hagan ejercicios con cintas, por poner un par de ejemplos. Destaca la dureza de ese deporte y las responsabilidad de los jueces –«en un ejercicio de 90 segundos te juegas un año de entrenamientos»– y está en permanente formación. Cada cuatro años cambia el código de puntuación.

, la generalización de la mujer al mundo del arbitraje tiene más que ver con la existencia de instalaciones (vestuarios, duchas, aseos...) para ambos sexos, cuando comparten hombre y mujeres la dirección de un partido o una prueba de gimnasia. Además de la rebaja de la exigencia física en ciertos deportes en los que de otra forma sería imposible que las mujeres alcanzarán las máximas categorías, como es el caso del fútbol. Un compromiso que, de momento, se ha quedado en declaración de intenciones.

Las limitaciones que se ven reflejadas también en la propia práctica de algunos deportes, como es el caso del rugby, según explica Sandra Velasco.

«No hay equipos mixtos de más de 16 años. Se trata fundamentalmente de una cuestión de seguridad. Las mujeres no pueden compartir con los hombres, a esa edad, el juego, por una mera y evidente cuestión de seguridad. La diferencia entre hombres y mujeres en esa edad es notable», afirma.

 

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