Jornada 5

Un Madrid ciclotímico gana en el Pizjuán

Benzema celebra el gol del triunfo del Real Madrid. /Efe
Benzema celebra el gol del triunfo del Real Madrid. / Efe

Un solitario gol de Karim Benzema permite al equipo blanco auparse al coliderato con una victoria ante el Sevilla

Javier Varela
JAVIER VARELAMadrid

El Real Madrid vive en su montaña rusa particular. Un equipo capaz de perder con estrépito en París dejando una imagen muy pobre y de ganar cuatro días después con un partido serio. Si en Francia faltó actitud, en Sevilla sobró. Si el miércoles faltaron ocasiones, en el Pizjuán las fabricó. Si antes del partido se hablaba de posibles sustitutos de Zinedine Zidane, después se celebra el coliderato de Primera. Un equipo ciclotímico. Ni hace cuatro días eran tan malos ni por ganar en el Sánchez Pizjuán son tan buenos. Pero en el fútbol se llevan los extremos y más en el equipo blanco, donde todo se magnifica para bien o para mal.

Es cierto que un Sevilla-Real Madrid en el Sánchez Pizjuán siempre es especial, pero en esta ocasión las circunstancias que lo rodeaban le daba un plus. Los dos equipos buscaban el liderato, Zidane vivía un plebiscito tras la derrota en París y Julen Lopetegui se enfrentaba al equipo que no tuvo paciencia con su proyecto hace menos de un año. El técnico sevillista, como si quisiera reivindicarse, plantó a su equipo en el césped con la intención de quitarle el balón al equipo blanco con una presión alta. La idea era tener el balón para atacar y para defender. Inteligente planteamiento. Enfrente estaba un Real Madrid con una actitud muy distinta a la que se vio en el Parque de los Príncipes. Esta vez los jugadores se implicaban en defensa y jugadores sin aparentes tareas defensivas como James Rodríguez y Gareth Bale miraban para atrás cuando el juego lo requería.

0 Sevilla

Vaclik, Jesús Nacas, Diego Carlos, Carriço (Nolito, min. 81), Reguilón, Jordán (Chicharito, min. 69), Fernando, Banega, Franco Vázquez (Óliver Torres, min. 52), Ocampos y De Jong.

1 Real Madrid

Courtois, Carvajal, Varane, Ramos, Mendy; James (Fede Valverde, min. 75), Casemiro, Kroos; Bale, Benzema y Hazard (Lucas Vázquez, min, 90).

Gol
0-1: min. 64, Benzema.
Árbitro
Juan Martínez Munuera (Comité Valenciano). Amonestó a Carvajal, Banega, Jordán, Sergio Ramos y De Jong. Amonestó a Julen Lopetegui.
Incidencias
Partido correspondiente a la quinta jornada de LaLiga disputado en el Ramón Sánchez Pizjuán. 42.354 espectadores.

Si en defensa los dos equipos demostraban ser alumnos aplicados, en ataque tuvieron más dificultades. El Madrid no encontraba a Eden Hazard ni sus pases entre líneas y el Sevilla, de la mano de Banega, buscaba con paciencia que el balón circulara de lado a lado esperando encontrar un hueco en las bandas con los ofensivos Jesús Navas y Sergio Reguilón, esta vez lejos de su mejor versión. Pero ni unos ni otros fabricaban fútbol, ni ocasiones. Mucha tensión, emoción y disciplina defensiva. Sólo el desconcierto creado por el colegiado Martínez Munuera provocaba que el ambiente subiera de temperatura en lo que hasta entonces había sido un partido de guante blanco. El Sevilla se metió en un lío en su empeño de tener el balón y mimarlo desde la portería. Una presión de James provocó la pérdida de balón de Fernando. Benzema puso un caramelo a Hazard, que el belga estrelló en Tomas Vaclik. Primer aviso del equipo de Zidane.

En los mejores minutos blancos, de nuevo James fue protagonista. Un pase en profundidad del colombiano a Dani Carvajal dejó sólo al lateral ante Vaclik para hacer el 0-1, pero el portero checo sacó el balón con el pie cuando ya se temía lo peor en la grada del Pizjuán. Todavía con el susto en el cuerpo, de nuevo el portero sevillista aglutinaba protagonismo con una buena parada a un disparo lejano de falta de Bale. Sin hacer nada del otro mundo, el Madrid podía haberse ido al descanso con uno o dos goles de ventaja ante un Sevilla ordenado, empeñado en tener el balón, pero totalmente inofensivo.

     

Benzema, el gol blanco

Con las ocasiones falladas todavía en la memoria, el Madrid apretaba y mostraba mayor intención de ir a por el partido que un Sevilla replegado e incapaz de hacer su juego. Un espejismo del fútbol que le permitió llegar al partido en lo más alto de la tabla. Lopetegui lo vio desde el banquillo y dio paso a Óliver Torres para recuperar el balón. Los de Zidane, muy serios atrás, eran conscientes de que la mejor forma de recuperar las sensaciones perdidas en París era siendo sólidos en defensa y solidarios. Y esta vez sí se vio a jugadores como Hazard, James y Bale ayudar en defensa, pero eso hacía que el juego comenzara a 70 metros de la portería del Sevilla. Y así es muy difícil crear fútbol y ocasiones. Pero hablamos del Real Madrid, un equipo con jugadores capaces de sacarse de la nada una jugada espectacular para culminarla en gol. La conexión Carvajal-Benzema terminó con el quinto gol en Liga del francés y el partido donde lo quería su entrenador.

Con el resultado a favor metió músculo para proteger al equipo con la entrada de Fede Valverde por un James notable. Pero el Madrid necesitaba aire y el uruguayo llegaba con la bombona cargada. El Sevilla, más con corazón que fútbol, intentaba llegar a la portería de un Courtois que no necesitó hacer una parada para dejar su portería a cero, porque el gol de Chicharito no subió al marcador por estar en fuera de juego, por primera vez desde febrero. El mejor ejemplo del partido serio que jugó el Real Madrid en el Pizjuán para espantar los fantasmas. Pero tratándose del equipo blanco pueden volver en cualquier momento.