Análisis

Asensio reclama galones con un tridente en vías de extinción

Marco Asensio celebra uno de sus goles ante el Betis. /Jon Nazca (Reuters)
Marco Asensio celebra uno de sus goles ante el Betis. / Jon Nazca (Reuters)

El balear recupera la sonrisa perdida mientras Benzema y Bale están cada vez más cuestionados

Óscar Bellot
ÓSCAR BELLOTMadrid

Marco Asensio vuelve a ser una de las luces más brillantes del Real Madrid. Tras tres meses de meditabundo desempeño, el balear ha recuperado el lustroso juego que le convirtió en la gran sensación de los blancos a inicios de curso. Dos asistencias ante el PSG en la ida de octavos de la Champions y dos goles ante el Betis en la vigésimo cuarta jornada de Liga han devuelto a ese futbolista con duende capaz de alterar un partido con su zurda de oro. El ‘20’ regresa a su mejor versión para el tramo decisivo de la temporada y su resurgimiento coincide con el declive cada vez más pronunciado de la BBC, que ha pasado de ser innegociable para Zinedine Zidane a estar en vías de extinción.

Desde que formasen ante el Levante, Cristiano Ronaldo, Karim Benzema y Gareth Bale no han vuelto a compartir titularidad. El galés fue el sacrificado ante la Real Sociedad y el PSG; al francés le tocó aguardar en el banquillo frente al Betis. Inamovible Cristiano Ronaldo, que tras una primera vuelta paupérrima para sus habituales registros, ha metido la directa en los seis últimos choques, con diez tantos que elevan su balance a 26 dianas en los 30 partidos que ha disputado entre todas las competiciones, a sólo una de Leo Messi pero con mejor promedio que el argentino, toda vez que el crack del Barça acumula siete encuentros más.

El ‘7’ es el único del otrora letal tridente merengue al que siguen respaldado los números y las sensaciones. Como el año pasado, empezó al ralentí para enseñar colmillo en los meses que marcan la campaña. Todo lo contrario que Benzema, que pese a certificar la victoria del Real Madrid ante el Betis con su cuarto gol en sus cuatro últimas visitas al Benito Villamarín, sigue presentando un magro registro de siete tantos esta campaña.

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El ‘9’ lleva dos dianas menos que Bale, aunque el galés suma un 68,5% de sus minutos. Pese a ello, es el futbolista de Cardiff quien más crudo lo tiene. La suplencia contra el PSG confirmó su condición de eslabón más débil de la BBC. No ha completado los 90 minutos desde que interviniese aquel ya lejano 20 de septiembre en la derrota ante el Betis en el Santiago Bernabéu. Seis días después abandonó lesionado el Signal Iduna Park tras abrir con un soberbio disparo la victoria del Real Madrid frente al Borussia Dortmund en la Champions, ingresando de nuevo en un túnel del que no acaba de salir. Zidane parece haber perdido la fe en él. «Ha hecho su partido», comentó con parquedad el preparador cuando se le interpeló por el papel del galés frente al Betis, inane durante casi todo el choque.

Aunque desde que salió por última vez de la enfermería ha marcado seis tantos, Bale sólo ha formado de inicio en siete encuentros, con apariciones fantasmales ante Barça y PSG, los dos duelos de mayor enjundia. Su sueño de triunfar en el Madrid, justificando los 101 millones que costó su reclutamiento languidece, como la propia BBC.

Cambio de era

Y mientras se evapora el tridente, Zidane articula un nuevo Real Madrid. La escuadra merengue ha encontrado en el 4-4-2 la fórmula ideal para recuperar la pegada. Lleva 19 goles en sus cinco últimos duelos. Sólo en los dos primeros, el 1-4 al Valencia y el 2-2 ante el Levante, partió con la BBC. Sin ella, tres triunfos frente a Real Sociedad (5-2), PSG (3-1) y Betis (3-5), en todos los cuales fue determinante la dupla de extremos que conforman Lucas Vázquez y Marco Asensio.

El balear es un seguro de vida como titular. El Madrid sólo ha perdido un partido con él en el once. El resto, 14 victorias y tres empates. Nueve de sus diez dianas las ha registrado formando en la foto. La excepción fue el voleón con que cerró el 1-3 al Barça en la ida de la Supercopa de España. Otro choque de alto voltaje en el que se lució, como ya hizo la pasada campaña ante el Bayern de Múnich en la vuelta de cuartos de la Liga de Campeones o en la final de Cardiff frente a la Juventus. Un talento desbordante que tampoco pestañeó ante el PSG, donde le bastó poco más de una docena de minutos para desarmar al faraónico proyecto que tutela Unai Emery con dos asistencias.

Contra el Betis, Asensio hizo historia al sellar el gol número 6.000 de su equipo en Liga. «Es lo más grande y algo que siempre se recordará», dijo. Desde el domingo, su nombre figura en el libro de contabilidad del Real Madrid junto al de Pahíño (autor del 1.000), Gento (2.000), Juanito (3.000), Zamorano (4.000) y Guti (5.000). Leyendas de uno u otro modo que sirven de faro a un jugador que no alzó la voz cuando se vio relegado al banquillo y que tras reivindicarse la última semana, apenas se limitó a señalar que intenta «aprovechar los minutos» y que si no tiene «tanta participación» en algunos tramos del curso será porque Zidane, el mito cuyo póster adornaba su habitación de pequeño y ahora tutor, «lo considera oportuno». Prueba de que el talento no está reñido con la humildad.

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