Selección estadounidense

Lindsey Horan, una futbolista americana en París

Lindsey Horan (i), celebra junto a sus compañeras un gol ante Suecia./Afp
Lindsey Horan (i), celebra junto a sus compañeras un gol ante Suecia. / Afp

Su nombre y su apellido hacen que la gente la confunda a veces con una estrella de Hollywood, pero es una de las figuras más importantes de su combinado nacional

COLPISA/AFP

Su nombre y su apellido hacen que la gente la confunda a veces con una estrella de Hollywood cuya carrera pasa por sus horas más bajas. Sin embargo, Lindsey Horan, a sus 24 años, es una de las figuras más importantes de la selección estadounidense de fútbol gracias a su paso por Francia.

Como su casi homónima Lindsay Lohan, Lindsey Horan fue un prodigio precoz. No rodó en bares desde que tenía tres años antes de convertirse en una actriz fetiche de superproducciones de Disney pero ha marcado la historia del fútbol femenino.

Con 18 años, la adolescente de Golden, en Colorado, lo tuvo claro: quería ser una estrella del fútbol estadounidense. Pero, en lugar de unirse a la prestigiosa universidad de Carolina del Norte, donde se formó la exinternacional Mia Hamm, Horan voló a Francia en 2012 para recalar en la escuadra femenina del París Saint-Germain.

Al terminar el colegio decidió pasarse al profesionalismo firmando un contrato de 120.000 euros al mes, una suma importante para una jugadora casi desconocida, suscitando incertidumbre acerca del futuro de su carrera.

«Había tanta gente que me decía que había cometido un error... No tuve todo el apoyo que esperaba pero la gente que dependía de mí lo entendió», recordó recientemente.

Sus padres, unos meses antes, habían rechazado que su hija fichara por el Olympique de Lyon, que quiso hacerse con sus servicios tras probarla durante dos semanas.

«Irme (de Estados Unidos) fue sin duda la decisión más complicada de mi vida pero sabía que iba a lograr mi objetivo. (Para ser) convocada rápidamente con la selección estadounidense debía marcharme», explica Horan.

En la capital francesa, Lindsey era la futbolista más joven de un equipo experimentado. No hablaba el idioma y se encontraba lejos de su familia por primera vez pero fue capaz de imponerse deprisa sobre el terreno de juego.

La llegada en 2013 de su compatriota Tobin Heath, también presente en la selección estadounidense en el Mundial de Francia, cambió totalmente el panorama para ella.

«El primer año hubo momentos en los que lloraba sola en mi casa y me preguntaba qué había hecho (...) Todo fue difícil al principio pero esta experiencia me permitió realmente descubrir quién era y lo que quería realmente», asegura la centrocampista.

Con la camiseta del PSG, Horan marcó 54 goles en 76 partidos entre todas las competiciones, disputó la final de la Liga de Campeones en 2015, cayendo contra el Fráncfort por 2-1, y terminó tres veces en la segunda posición del campeonato francés.

Pero su convocatoria para la selección tardó en llegar: no fue citada para el Mundial de 2015 en Canadá que ganaron sus compatriotas ni tampoco para los Juegos Olímpicos de Rio un año después, donde las norteamericanas fueron quintas. «Era evidente que necesitaba volver a Estados Unidos para llamar la atención de los entrenadores del equipo nacional», apunta.

Así, en diciembre de 2015, decidió abandonar Francia para recalar en Portland, uno de los equipos referencia del campeonato profesional estadounidense de fútbol femenino (NWSL). Con los Thorns, Horan ganó el título de liga en 2017 y fue convocada finalmente con su selección. Además, la campaña pasada fue elegida mejor jugadora del torneo con 13 goles en 22 encuentros.

«Ha firmado una temporada espectacular que, en mi opinión, solo ella será capaz de replicar algún día. Cuando está sobre el terreno de juego, ejecuta el rol de dos o tres jugadoras», subraya su entrenador, el inglés Mark Parsons.

«Siempre quiere mejorar, es realmente especial. En mi opinión es la jugadora más interesante del mundo en estos momentos... y esto es solo el principio», predice.

La adolescente que decoraba las paredes de su habitación con pósteres del argentino Lionel Messi ya ha logrado su primer objetivo: participar en su primer gran evento internacional en el país en el que se convirtió en profesional.

«Es mi segunda casa y será súper especial volver a París (...) Irme al extranjero fue la decisión correcta para mí pero no es una experiencia para todo el mundo», analiza. «Cada uno con su camino», concluye Horan tímidamente.