Pablo de Pedro, el último profeta en su tierra de la Vuelta a Segovia

Pablo de Pedro, a la izquierda, con Paco Mancebo en un memorial de 2011. /El Norte
Pablo de Pedro, a la izquierda, con Paco Mancebo en un memorial de 2011. / El Norte

Ningún corredor segoviano gana la ronda local desde 2002, el segundo triunfo del hoy masajista en una época de esplendor

Luis Javier González
LUIS JAVIER GONZÁLEZSegovia

La Vuelta a Segovia de 2002 se quedó en casa. El triunfo de Pablo de Pedro, su segundo en la ronda local, estuvo acompañado con cuatro segovianos entre los cinco primeros de la clasificación general. A De Pedro le siguieron Víctor Castro, Juan Abril, Roberto Herrera e Iván Migueláñez. Era el tirón de Pedro Delgado o José Luis de Santos y unas escuelas a rebosar, con muchos equipos incluso dentro de la misma categoría. Y daban la talla en una competición que reunía lo mejorcito de las categorías élite y sub-23. Fue la última victoria segoviana en la general de un ciclismo local que no gana etapa desde 2007 y que en la edición que arranca hoy a las 17:00 horas, con salida y meta en Fuenterrebollo, volverá a intentarlo.

De Pedro ilustra qué significaba para un segoviano correr la Vuelta a Segovia: «Era muchísimo, lo teníamos como un objetivo del año. Estabas ante tu gente, las carreteras donde has entrenado. Y luego pillaba en un momento perfecto de la temporada, cerca del Campeonato de España, que en esas categorías era importante». No hay ciclista segoviano que no cuente su anécdota, ya sea una escapada efímera o un pinchazo inoportuno.

De Pedro sorprendió en su primera vuelta como sub-23, en 1999, con apenas 18 años. «Nos pilló a todos en shock», reconoce. Venía de dar un buen nivel en la exigente Vuelta a Zamora, con siete días de competición y ciclistas de nivel como Íñigo Landaluze, que después ganó una Dauphiné Libéré, la antesala del Tour de Francia. El segoviano se hizo con el liderato en la etapa de montaña y su equipo, que llegaba sin grandes expectativas, supo defender el maillot en una complicada etapa final. «Esa primera fue la más bonita porque estábamos con el equipo de casa [Las Contentas-53x13] dándonos con lo más granado del pelotón, que estaba la firmando con la ONCE, Banesto o Kelme».

Su segundo triunfo fue el de la madurez y tuvo el mérito de la remontada, pues perdió tres minutos en la primera etapa. «Estaba más hecho. No era de primer año, sino de cuarto. Todo lo veterano que puedes ser con 21 años». Estuvieron cerca de contactar con cabeza de carrera, pero pagó el esfuerzo. Tras el mal arranque, De Pedro y su equipo, en esta ocasión el Cropusa burgalés, plantearon la ofensiva. «Tuve cabeza y no dije, 'ya se ha perdido la Vuelta'. Había que atacar para llegar con opciones al final». Trabajó con sangre fría atacando los tres días siguientes; en los dos primeros ganó la etapa con cierto margen; el último día, ya de líder, se la cedió a Víctor Castro, con quien se había fugado desde Navafría. De Pedro sonríe al recordar aquella etapa con el segoviano, compañero de equipo, como lo fue Alberto Fernández en la etapa de montaña en la que se fugaron en 1999 y le valió el primer título.

El calendario ha cambiado las tornas y el ciclismo segoviano, lejos de competir por su ronda patria, no gana una etapa desde la que consiguió David Almeida en 2007. La edición número 57 tendrá tres etapas, una menos que la de 2002 pero todo un logro respecto al lustro pasado, donde apenas había dos y su desaparición parecía inevitable. Tras el inicio en Fuenterrebollo, la segunda etapa partirá mañana por la tarde de Torrecaballeros y finalizará en Segovia; la última, en la mañana del domingo, saldrá de La Lastrilla y terminará de nuevo en el paseo Ezequiel González de la capital.

«El ciclismo es un deporte minoritario, lo ha sido y lo será», reflexiona De Pedro, que pide trabajar desde las bases, potenciar la afición en los colegios y luchar contra el peligro del tráfico. «Los accidentes son importantes y son noticia. Es complicado decirle a una madre que apunte a su hijo a estar dos horas por las carreteras, tiene que venir de una afición casi paternal». Dibuja un deporte «poco agradecido» con cien días malos por cada día bueno. «No es cómodo, estás a la intemperie haga 40 grados o granice. Es muy sacrificado».

Dos décadas después de sus grandes tardes de gloria como profeta en su tierra, De Pedro, de 38 años, tiene la licencia de director nacional y trabaja como masajista en equipos profesionales, sobre todo con el Kometa, el equipo sub-23 de la Fundación Contador. Está en el Giro de Italia de la categoría y ayer sus pupilos subían el Mortirolo, uno de los puertos más duros del país. «¡Tengo trabajo del bueno!», decía, de cara a recuperar a los corredores. ¿Qué mensaje daría a los segovianos –habrá cuatro, Mario López, Víctor García y los hermanos Juan Ignacio y Francisco Piquero– para la Vuelta? «Que vayan con ganas, tengan sangre fría y utilicen a favor su conocimiento del terreno. Y que su gente estará muy cerca».