Balonmano

Raúl González: «No me planteo entrenar en España; seguiré fuera algunos años más, pero no muchos»

Raúl González posa en un parque de su barrio Parquesol. /Rodrigo Jiménez
Raúl González posa en un parque de su barrio Parquesol. / Rodrigo Jiménez

El entrenador del PSG, en la cúspide de los técnicos europeos y tras la decepción en la 'Champions', prepara el asalto al título europeo

Miguel Ángel Pindado
MIGUEL ÁNGEL PINDADO

Se retiró del balonmano en Valladolid en 2005, tras levantar la Copa del Rey con su eterno BM Valladolid. Sigue igual por fuera y por dentro, asequible, irónico, haciéndose escuchar sin necesidad de levantar la voz, observador, muy dueño de sus silencios y perfecto conocedor de este deporte que es balonmano y que le ha catapultado al estrellato. Alcanzó la cima europea con el Vardar macedonio en la temporada 2016-17, sorprendiendo a los colosos del balonmano continental, algo que estuvo a punto de repetir un año después. Raúl González (Valladolid, 1970) había conseguido transformar un equipo de elite en un equipo campeón y su trabajo no pasó desapercibido para el club más poderoso del planeta, el París Saint Germain, plagado de estrellas, pero al que se le resiste el título europeo. En su primera campaña, junto a su amigo y segundo entrenador Jota, Raúl González ha reconvertido al conjunto galo, pero un único traspiés cercenó todas sus opciones.

–¿Cómo calificaría la temporada en el PSG?

–Creo que el equipo ha hecho un buen balonmano, ganamos la Liga francesa, que es muy dura, pero los resultados mandan y no llegamos a la Final Four, así que podemos decir que no ha estado bien.

–El cambio de Skopje a París debió ser brutal. ¿También hubo diferencias deportivas?

–Cierto. Es un cambio total para todos, ya que me acompañan siempre mi mujer Ana y mis hijas Ana y Susana. Cambio de ciudad, de mentalidad, de cultura, de comidas... En Vardar teníamos todas las instalaciones nuevas y exclusivas para el balonmano. Allí es el deporte rey por excelencia. En el PSG también contamos con buenas instalaciones, aunque el club es más que el balonmano.

–Afecta la trayectoria del PSG de fútbol al balonmano.

–Quizás no afecte de manera directa en el aspecto deportivo, pero desde luego que lo que ocurre en el equipo de fútbol repercute en todo el club, tiene mucha más trascendencia. Yhay que tener en cuenta que los jefes son los mismos.

–¿Es complicado cambiar el chip de las superestrellas como Hansen o Karabatic?

–Es una percepción que se tiene desde fuera, pero desde dentro los vemos como jugadores profesionales, con unas determinadas cualidades concretas que hay que explotar en bien del equipo. Puede haber pocas cosas que explicar a esas estrellas, pero la cuestión es aprovechar su enorme calidad para el juego de conjunto.

–Un año que iba casi perfecto se torció por apenas diez minutos en un partido. ¿Qué ocurrió en Kielce?

–Es difícil de encajar y de entender. Siete días antes jugamos un gran partido ante el Montpellier. En Kielce nos salió todo mal, no jugamos un buen partido. Esto es deporte y no es la primera ni será la última que sucede. Cuando ocurre en un club importante se magnifica más. Se juega a un nivel altísimo contra rivales muy cualificados y los errores se paga caro. En la vuelta tuvimos la eliminatoria en nuestras manos, pero fallamos... En la liga puede tener solución, pero en 'Champions' te cuesta la eliminación.

–¿No haber llegado a la Final Four es un fracaso?

–Hubiera sido un fracaso no haber jugado bien. Lo del fracaso es más de titulares y prensa. Hemos jugado un buen balonmano, hicimos una excelente liga regular en la 'Champions', pero fallamos en un partido. No estoy contento, pero creo que tenemos un grandísimo equipo.

–Le servirá de lección para la próxima temporada.

–Fue un palo muy fuerte para todos. El primer año en un club es más complicado. Este año podremos darle un poco más de continuidad y convertir los partidos no solo en buen juego sino también en resultados. El equipo ha trabajado bien en todas las facetas, pero creo que el PSG es todavía mejorable.

–¿El objetivo para el próximo año es el título de campeón de Europa?

–El objetivo será mejorar el juego del equipo y hacerlo lo mejor posible. Alcanzar la Final Four sí que podría ser un objetivo.

–¿Le sorprendió el título del Vardar, su exequipo?

–El Vardar era uno de los tapados en la liga de campeones. Tiene unos grandísimos jugadores y un grandísimo entrenador en Roberto García Parrondo que han competido muy bien.

–¿El gigante pivote Kristopan es tan decisivo en el Vardar?

–En cualquier equipo. Un jugador con su envergadura y altura (215) no solo decide, sino que da infinitas posibilidades a sus compañeros. Tiene un año más de contrato con el Vardar y luego jugará en el PSG.

–Sin duda se lo agradecerá su amigo David Pisonero, ahora entrenador del Vardar...

–Pisonero es un otro entrenador de lo que han llamado la escuela de Valladolid. En Vardar querían un técnico con unas características determinadas y creo que David encajaba.

–El balonmano cada vez se juega más al límite de dureza. ¿Es necesario cambiar las normas?

–Todo el mundo parece empeñado en querer cambiar todo. El límite de la dureza ya lo marca el reglamento y lo tienen que aplicar los colegiados. Ahora el balonmano se ha hecho más rápido y quizás podrían cambiarse leves retoques, cuestiones menores y técnicas que favorezcan la rapidez. Creo que es un juego bonito tal y como está.

–¿Y árbitros profesionales?

–Sería deseable porque son los colegiados los que marcan el nivel de dureza o los límites y no siempre son los mismos o se interpretan de diferente forma...

–Le quedan aún dos años de contrato con el PSG ¿se plantea regresar a entrenar en España?

–Sinceramente no me lo planteo. La experiencia de vivir y trabajar lejos de tu país te vuelve más activo, más competitivo. Además, en el extranjero hay un mayor respeto por los entrenadores. Ojalá pudiera seguir algunos años más, pero hay que ser consciente de que el deporte da unos giros imprevisibles. Me gustaría seguir unos años más como entrenador, pero no muchos....

–Ya habrá aprendido francés....

–Sí, intentamos que en el entrenamiento se hable francés. Es lo normal intentar comunicarte en el idioma del país en el que estás. Eso no quita para que en momentos determinados te hagas entender en otro idioma. En balonmano, en estos equipos de 'Champions' los jugadores hablan varios idiomas, incluido el español en muchos casos.

De Pisonero a Ollero, pasando por Robin Dourte

–¿Algo habrá influido su opinión y la de Roberto o Davis en la elección de Pisonero para el Vardar?

–La gente se informa por muchos canales. En Vardar tienen un estilo que funciona y todo el mundo dispone de videos para comprobar como se juega en un sitio u otro.

–Raúl, Jota, Roberto, Davis, Pastor, Pisonero, César Montes, Velasco (y dentro de poco Chema) jugaron juntos en el BM Valladolid. ¿Huerta del Rey domina el balonmano europeo?

–Es mucho decir. Lo cierto es que los resultados han caído de nuestro lado y lo que es más importante, todo el mundo habla bien de nuestro estilo de juego, pero hay otros muchos técnicos. El año pasado, por ejemplo, fueron tres equipos franceses a la Final Four...

– ¿Cómo calificaría la cesión del pivote francés Robin Dourte?

–Es un jugador en formación, con una condiciones muy buenas que necesita aprender y tener minutos en una competición de mayor calidad. Conoce el sistema de juego, pero llega a aprender en el año de cesión. Debe convertirse en un jugador muy importante para el PSG.

–¿Desde fuera se nota que la Liga Asobal va creciendo?

–Por lo menos ya no se oye hablar de problemas económicos o desapariciones de clubes. Cada club intenta ajustar sus presupuestos. Antes solo había deudas y ahora los clubes parece que se van asentando.

–¿Cómo ve al Atlético Valladolid con Óscar Ollero?

–No le conozco como técnico, pero creo que mantendrá la línea de su antecesor y si hay continuidad seguro que lo hará bien.