El Atlético Valladolid cambia de manos

Antonio Garnacho y Juan Carlos Sánchez-Valencia, vicepresidente y presidente del Atlético Valladolid./
Antonio Garnacho y Juan Carlos Sánchez-Valencia, vicepresidente y presidente del Atlético Valladolid.

Juan Carlos Sánchez-Valencia es el nuevo presidente y negocia con el club Pozoblanco con el fin de adjudicarse la plaza en División de Honor B para la próxima temporada

MIGUEL ÁNGEL PINDADO

La corta vida del Balonmano Atlético Valladolid está resultando realmente intensa. En apenas quince días ha levantado enorme expectación, ilusión y sin contar siquiera con un equipo ni con una plaza para competir en ningún sitio ya ha cambiado de directiva.

Juan Carlos Sánchez-Valencia, empresario vallisoletano presidente de Centrolid y el Cylog, es el nuevo presidente del Club Balonmano Atlético Valladolid. Como vicepresidente aparece Antonio Garnacho, que ya intentara hacerse con la presidencia del club cuando abandonó Dionisio Miguel Recio.

Este cambio directivo, producido el pasado viernes, deja fuera de todas las gestiones y responsabilidades a los fundadores del club que ayer quisieron escenificar este mismo hecho en una rueda de prensa para explicar los pormenores y lo sucedido en la escasa vida del club.

José Carlos Muñoz, impulsor del nuevo club junto con Luis Colmenero, Pablo Toquero y los exjugadores Manu Martín, Juan Molina y Guti, llevó la voz cantante como portavoz para anunciar el cambio de directiva. Resulta curioso que no sean los nuevos dirigentes del club los que hayan tomado la iniciativa de presentarse en sociedad, y sean los que lo dejan los encargados de anunciar los cambios.

José Carlos Muñoz explicó que la idea de crear el nuevo club era para intentar evitar que la ciudad se quedase sin balonmano de élite. «Valladolid y su excelente afición se merece balonmano de elite. Además tampoco se podía dejar tirada a la cantera. Nos pusimos manos a la obra cuando el equipo estaba prácticamente abocado al descenso ya que en Asobal quizas podría haber continuado».

A partir de ahí, la idea era hacerse con la plaza deportiva del BMValladolid, pero puestos en contacto con el administrador concursal resultó completamente inviable.

Una vez constituido el club, en el que José Carlos Muñoz no figura como directivo ni como socio fundador porque no se encontraba en Valladolid, tomaron contacto con la Federación Española de Balonmano para explicarse la situación y solicitar colaboración para conseguir una plaza en División de Honor B.

«Primero surgió la posibilidad del San Martí de Adrianenc, pero se metió mucha gente por medio y cedieron su plaza al Algemesí», comentó José Carlos Muñoz, y lo cierto es que el propio presidente del club catalán comentó que desde Valladolid le habían llamado tres o cuatro personas distintas interesándose por la plaza.

Tras la Asamblea de la Federación a mediados de mes, apareció otra posibilidad con el Pozoblanco. El club cordobés acababa de descender a la Primera Territorial, pero con la desaparición del BMValladolid, la Federación le repescó para la División de Honor B. La cuestión es que el club andaluz no tiene presupuesto para mantener el equipo y por tanto era el candidato ideal para ceder o vender su plaza.

José Carlos Muñoz y su grupo iniciaron algunas conversaciones con el Pozoblanco a través de Esteban Maroto, exjugador del Michelín afincado en Córdoba, para conocer las posibilidades reales de negociar.

Ya partir de ahí la situación cambia. «Desde el primer momento nuestra intención ha sido la de impulsar el club y que el balonmano de elite no desapareciese en Valladolid. Hemos estado en contacto con gente que podía hacerse cargo del club y finalmente ha habido un grupo de gente que ha entrado. El viernes pasado se formalizó el cambio administrativo de directiva y nosotros hemos pasado a ser meros socios del club», indicó José Carlos Muñoz.

El exconcejal y exentrenador del Michelín informó de que el nuevo presidente del club es Juan Carlos Sánchez Valencia y que el vicepresidente es Antonio Garnacho. Ambos personajes ya intentaron hacerse con las riendas del club tras el abandono de Dionisio Miguel Recio, aunque con los puestos cambiados. En aquel momento las nefastas cuentas del club y la deuda echaron para atrás el proyecto.

Estos nuevo directivos son los que en principio están negociando con el Pozoblanco y según el propio José Carlos Muñoz, «parece que sí hay posibilidades, pero hasta que no esté todo atado y cerrado no hay que fiarse de nada». Está claro que el nuevo grupo no llega solo «con ilusión y ganas» sino que también debe estar dispuesto a invertir dinero contante y sonante, primero para hacerse con la plaza, después para inscribir al club y pagar la fianza y más tarde para confeccionar un equipo y la estructura de todo un club.

Sea como fuere, tanto José Carlos Muñoz, como Colmenero, Toquero, Martín, Molina y Guti se hacen a un lado y se desmarcan de las responsabilidades del nuevo club Balonmano Atlético Valladolid. «Ya no somos la cabeza visible de nada, no te nemos responsabilidades y nos apartamos a un lado. No somos quiénes para valorar ni para juzgar a nadie. Nuestra intención era dar el impulso y que otros tomasen las riendas como así ha sido», explicó José Carlos Muñoz.

Después, agradeció los apoyos recibidos y lanzó una recomendación a Óscar Simón, todavía presidente de un BMValladolid pendiente de liquidación, para que comunique cuanto antes a la Federación Española que el club desaparecerá y se puedan agilizar los trámites.

Hoy, día clave en la negociación

Con notable sorpresa llegó al grupo que dirige Juan Carlos Sández-Valencia el anuncio del cambio de directiva en el Club Atlético Valladolid. Sin duda les hubiera gustado anunciarlo ellos mismos. Sin plaza aún segura en ninguna competición, el silencio parece ser la principal arma para intentar que las negociaciones con el Pozoblanco lleguen a buen término. Y precisamente hoy podría ser un día clave en la negociación.

Los cordobeses están a la espera de que «su ayuntamiento y algún patrocinador» acudan al auxilio del club andaluz, según expresó el propio gerente Pedro García, «la situación sigue igual que ayer, pero quizás mañana tengamos noticias nuevas», indicó. Lo cierto es que el plazo para inscribir los clubes en la Federación finaliza el próximo 30 de junio, así que tampoco se dispone de mucho tiempo.

La nueva directiva del Atlético Valladolid prefiere centrarse en conseguir la plaza en División de Honor B antes que salir en los medios de comunicación. Son gente del balonmano y de hecho tanto el presidente como el vicepresidente jugaron de jóvenes a este deporte. Ahora han asumido la responsabilidad del club y la afición espera que salgan exitosos.

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