Zorrilla y el relojero de la Puerta del Sol, una relación más allá de lo literario

Luis Marigómez, poco antes de dar la conferencia en la Casa Zorrilla. /Henar Sastre
Luis Marigómez, poco antes de dar la conferencia en la Casa Zorrilla. / Henar Sastre

Luis Marigómez repasa en la Casa de Zorrilla el vínculo que unió a José R. Losada y al autor de ‘Don Juan Tenorio’

SAMUEL REGUEIRAValladolid

Se ha utilizado con tantísima frecuencia el lugar común ‘La realidad supera a la ficción’ que cualquier asomo de esta frase ya haría sospechar al menos suspicaz ante la hipérbole. Podría existir algún día algún novelista o alguna cineasta que trate de construir una trama en torno a la vida de José Rodríguez Losada, el relojero de la Puerta del Sol, y cabe decir que lo tendría difícil para resultar riguroso y, al tiempo, parecer verosímil. Con esta estimulante premisa, la Casa Zorrilla celebró este martes una charla que puso de manifiesto, además, el vínculo entre el relojero y el autor de ‘Don Juan Tenorio’.

El grueso de la ponencia corrió a cargo de Luis Marigómez y vino prologada por Jorge Praga, ambos colaboradores de El Norte de Castilla. «La obra ‘Una repetición de Losada’ es una composición narrada en verso muy melodramática y novelesca que Zorrilla escribió en 1859», explicó Marigómez, quien no deja de señalar los aspectos netamente literarios en la vida de esta figura de nuestra pequeña historia reciente.

El público llenó la sala de la Casa Zorrilla.
El público llenó la sala de la Casa Zorrilla. / H. Sastre

«Fue un tipo que nació en Iruela, una pedanía en la comarca leonesa de la Cabrera, por la zona de Astorga». De familia humilde, aunque no tanto como para llegar al extremo de la indigencia, a los trece años pierde José R. Losada una ternera, que resulta devorada por un lobo; ante lo cual su padre le dice que no puede regresar a casa si no es de vuelta con el animal. Losada decide partir con un arriero. No regresará a su tierra hasta cercanos ya los sesenta años.

Huida y persecución

En Madrid, se significa con la causa liberal durante el sexenio absolutista, y brilla con fuerza como oficial del ejército durante el célebre trienio hasta que el advenimiento de los años ominosos lo fuerza a huir, visto el precio que la justicia dicta sobre su cabeza. Es entonces cuando, cual incansable Javert, se pone a su zaga el superintendente o jefe de policía: el padre de Zorrilla. «La emboscada que le tienden es digna de una historia de aventuras», ríe Marigómez. Conocedores de su debilidad por las mujeres, un grupo de afines a Losada concierta una falsa cita con una viuda, y cuando el padre de Zorrilla se persona se encuentra acorralado y obligado a firmar un salvoconducto para el fugitivo, que protagonizará una fuga espectacular de Madrid a Francia y de allí a Londres.

Es en la capital británica donde comienza su carrera como relojero, especializándose en cronómetros marinos capaces de resistir los embates de las olas, y donde decide asentarse. Un día recibe la noticia de que a la ciudad llega Zorrilla, el hijo de su antiguo perseguidor. Hacen por conocerse, simpatizan, Zorrilla le vende un reloj y, eventualmente, le compondrá la ‘repetición’. La charla recogerá, con mayor profundidad, estas y otras anécdotas, incluyendo la donación del reloj a la Puerta del Sol en 1866 o el ajuste y colocación del que corona el Big Ben. La entrada será libre hasta completar el aforo.

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