La Vespino, la moto que movilizó a los jóvenes en los años 70

Dos jóvenes disfrutan de su vespino en una imagen de los años 70. /El Norte
Dos jóvenes disfrutan de su vespino en una imagen de los años 70. / El Norte

El ciclomotor de creación cien por cien española nació un 19 de febrero de 1968 en un taller de una calle madrileña aportando soluciones innovadoras

SANTIAGO DE GARNICAValladolid

Fue el año en el que los estudiantes, unos realistas que pedían lo imposible, incendiaron las calles de París; el mago Stanley Kubrick nos llevó a 2001: una Odisea del espacio; los tanques rusos marchitaron la primavera de Praga; Paul MCartney para consolar a Julian Lennon del divorcio de sus padres escribía ‘Hey Jude’, uno de los himnos del pop; mientras en España nos sentíamos casi europeos o al menos ‘eurovisivos’, gracias a ‘Massiel La-la-la’; en ese 1968 donde en Madrid un niño llamado Felipe nacía para ser rey.

Contenidos relacionados

Aquel 1968, en el número 6 de la madrileña calle de Julián Camarillo, los técnicos daban los últimos toques a un ciclomotor de creación cien por cien española en el marco de una filial, MotoVespa, de la casa italiana madre Piaggio.

Y el 19 de febrero aquel ciclomotor, salió a la luz, aportando soluciones innovadoras como el sencillo bastidor de tubo de sección cuadrada, la tapa basculante que cubría el motor y el depósito de gasolina velando por la limpieza de los pantalones campana, o de los tobillos con minifalda, o el motor monobloque con la transmisión automática por variador, que decía adiós a la necesidad de cambiar de marcha simplificando su uso. Además aportaba soluciones de la Vespa como el manillar carenado con el faro que cubría todos los cables eléctricos y de transmisión, la admisión por válvula rotativa, y el sistema de suspensión posterior con un solo amortiguador y rueda desmontable con cuatro tornillos que permitía retirar fácilmente la rueda para arreglar un pinchazo.

Pero el Vespino que, en color blanco, se presentó a la sociedad española, era mucho más que un conjunto de interesantes soluciones técnicas. Lo que eleva su interés y lo hace inolvidable es su valor sociológico. Si el 600 de Seat motorizó a las familias españolas, el Vespino dio movilidad y libertad a los adolescentes y jóvenes españoles de aquel final de los años sesenta en una España que, en pleno segundo Plan de Desarrollo del régimen de Franco, llamaba a la puerta de la sociedad de consumo al tiempo que luchaba por romper con el pasado e ir por caminos diferentes a los que se les planificaba desde el poder. Y aquellos jóvenes se subieron en sus ‘vespinos’ (en bastante casos, premios de buenas notas finales de bachillerato) para ir a la Universidad, para hacer sus primeras escapadas con los amigos o irse en busca del novio o de la novia.

Tres imágenes distintas de los primeros años de la Vespino, incluida una promocional de María José Cantudo. / El Norte

El éxito fue tal que, incluso, terminó por imponer su nombre de tal forma que la transforma la palabra ciclomotor hasta convertirla en el genérico nombre de ‘vespino’ , metaplasmo gramatical que se produce en muy determinadas ocasiones como en el caso de la aspirina que sirve para nombrar cualquier ácido acetil salicídico. Y así hoy, el término ‘vespino’ se sigue utilizando para denominar a todos los ciclomotores, independientemente de su marca y eso que este inolvidable ciclomotor nos dijo adiós en el año 2000, después de treinta y dos años de producción y veinte versiones diferentes, incluidas las destinadas a Correos y a la empresa Telepizza.

Pasado medio siglo de su lanzamiento, Madrid y los grupos de ‘vespineros’ de toda España quieren rendir un homenaje especial al Vespino con una exposición que tiene lugar los días 17 y 18 de febrero en el Centro Cultural José Luis López Vázquez (en la madrileña calle Febrero 4) ubicado también en el distrito de San Blas-Canillejas donde se encontraba la ya desaparecida fábrica de MotoVespa en Julián Camarillo 6.

La exposición reunirá treinta modelos de Vespino y otros ciclomotores derivados con su mismo motor, fabricados desde febrero de 1968 a julio del 2000, además de mostrar fotografías (muchas de ellas inéditas), carteles y otros objetos vinculados a este vehículo.

Además, la exposición contará con dos importantes actividades: una presentación con vídeos y fotografías de la ‘Historia del Vespino’ realizada por Héctor L. Sales ‘Vespinaire’, que ha tenido lugar en el salón de actos del Centro Cultural el sábado 17 de febrero, y una marcha desde el Centro Cultural a la antigua fábrica de la calle Julián Camarillo 6 el domingo 18 de febrero.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos