Altered Carbon: 'Imagina la vida eterna'

Altered Carbon: 'Imagina la vida eterna'

La serie 'ciberpunk' que quiere emular a Blade Runner se queda a medias

M. E. García
M. E. GARCÍA

Imagina que pudieras vivir para siempre. Imagina que los grandes cerebros de la Humanidad nunca murieran. Imagina que se pudiera guardar la consciencia (y quién sabe si el alma) en un dispositivo tecnológico que se pudiera instalar en cualquier cuerpo. Imagina que puedes ser cualquiera, como quieras. ¿Qué consecuencias tendría? ¿Cómo vivir sin más dios que el ser humano mismo? Esos son los principales motivos de 'Altered Carbon' una serie, basada en una novela de Richard K. Morgan, que pretende ser filófica, oscura y trascendente pero que no cumple con las expectativas por culpa de unos personajes que no consiguen calar en el espectador y un protagonista que más que dejar indiferente, cae mal.

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La ciencia ficción en su máxima expresión ha vuelto a la primera línea audiovisual gracias al estreno de la secuela de 'Blade Runner'. 'Blade Runner 2049' ha sabido a poco a algunos pero todo el mundo ha elogiado su estética y su ambiente.

'Altered Carbon' bebe de esos mismos principios con reflejos 'ciberpunk': la oscuridad, la lluvia, un mundo con inteligencias artificiales capaces de administrar cualquier negocio de hotelería y darlo todo por sus clientes... pero no, no se centra en eso. En 'Altered Carbon' el tema principal es la vida eterna. El problema, el de siempre: el dinero.

Desde que una científica descubriera el material y desarrollara la 'pila' (así es como llaman al dispositivo de almacenamiento de la consciencia) los que han tenido unos mayores recursos económicos han sido los que han conseguido las mejores 'fundas'. Es decir, los mejores cuerpos. Y sin pasar por cirugías, o pisar un gimnasio en 200 años o más.

Kristin Ortega.
Kristin Ortega.

Por supuesto, la primera opción de los más ricos, poderosos y longevos, conocidos como 'Mats' -por Matusalén y tal- es crear clones de si mismos e implantar su mente en ese nuevo cuerpo para mantenerse eternamente joven. Como consecuencia, sus hijos deberán siempre parecer más jóvenes que ellos, sin envejecer, sin heredar las responsabilidades de los padres, sin metas en su vida eterna. Consecuencias, y no son las únicas, que muestra 'Altered Carbon' por vivir para siempre.

El protagonista es Takesi Kovacs, muerto 250 años antes y 'resucitado' después de cumplir su condena por su pertenencia a las brigadas que luchaban en contra del almacenamiento de la consciencia y la memoria. Ellos ya se olían que lo de la vida eterna iba a ser mejor para unos que para otros.

Kovacs resucita de su eterna condena por obra y gracia de Brancoft, un multimillonario 'Mat' que le contrata para que descubra quién lo asesinó, aunque todo apunta a un suicidio. Él se niega a acpetar esa teoría y busca desesperadamente a alguien que la desmienta ofreciéndole todo lo que se pueda desear, incluído vivir para siempre.

La ambientación de la ciencia-ficción solo es el envoltorio en el que colocar una historia del género negro. Y eso es lo que 'Altered Carbon' es, en esencia: un relato que rebosa testosterona y mujeres fatales tal y como pide el formato. Una serie que debe enfrentarse al reto de diferenciarse de otras producciones similares. Y lo intenta. Se podría decir que hasta lo consigue con la construcción de un universo propio.

'Altered Carbon' tiene los mimbres pero no remata. El reparto no ayuda y los personajes aún menos. El protagonista no cae bien. Aquí, a la firmante, cuando sufre le parece estupendo. Si le torturan, pues vale, se lo tiene bastante ganado. Además, la cara de cartón de Joel Kinnaman no invita a la empatía. La mitad de las veces parece que está para enseñar el abodominal y ya.

Y así es como se pasa la vida el amigo Kovacs la mitad del tiempo

Martha Higareda (Kristin Ortega) a pesar de que sí consigue un grado mayor de empatía que el de su 'partenaire' resulta un tanto sobreactuada. Ni siquiera el siempre solvente James Purefoy como Laurens Bancroft (eterno Marco Antonio en 'Roma') consigue levantar el casting. Mención aparte merece el personaje de Poe, encarnado por Chris Conner. Una inteligencia artificial creada a imagen y semejanza de Edgar Allan Poe. Y sí, es curioso que una máquina sea el más simpático del reparto y el único que consigue que sufras con él al 100%.

Además, de querer ser más compleja de lo que realmente es en su trama, no así en el mundo que construye, algunas relaciones y sucesos resultan confusos para el espectador. ¿Por qué Kristin está tan obsesionada con Kovacs, el protagonista? Es cierto que sí se cuenta pero de una manera tan difusa que es complicado darse cuenta a la primera de lo que te están explicando.

En fin 'Altered Carbon' se queda en una historia más. Sin personajes realmente memorables y sin despertar esas ganas de querer más. Seguramente tenga una segunda temporada a pesar de que Kinnaman ha declarado que no pretende repetir en su personaje -ojalá, sería una mejora-. Es de esperar que se sigan adaptando las otras dos novelas de Richard K. Morgan en mundos completamente diferentes. Veremos.

Tráiler

P. D. La voz en off es una tuesta. Efectivamente.

P. P. D. Las peleas con artes marciales, los tiros... bueno, la acción en general también se salva.

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