Lope de Vega viaja al glamur mexicano de los años cincuenta

Un ensayo de 'El perro del hortelano', de Lope de Vega, interpretado por la Compañía Nacional de Teatro de México. /EL NORTE
Un ensayo de 'El perro del hortelano', de Lope de Vega, interpretado por la Compañía Nacional de Teatro de México. / EL NORTE

Olmedo Clásico lleva hoy a las tablas'El perro del hortelano' a cargo de la Compañía Nacional de Teatro de México

Jesús Bombín
JESÚS BOMBÍNValladolid

«En mi país no conocemos la expresión 'el perro del hortelano', que ni come ni deja comer; allí decimos 'eres el que ni cacha, ni picha, ni deja batear'». Angélica Rogel (Ciudad de México, 1974) ha adaptado 'El perro del hortelano', de Lope de Vega,la Compañía Nacional de Teatro de México en el Festival Olmedo Clásico.

Procedentes de Almagro, recalan en la Corrala Palacio del Caballero con un elenco de cuatro actrices, otros tantos actores y un pianista con los que trasladarán la comedia escrita en 1618 por el 'Fénix de los ingenios' al glamur mexicano de los años cincuenta del siglo pasado, época de oro del cine de ese país, proponiendo un retrato de la época en torno a divas del cine y la relación entre clases sociales adineradas y sirvientes. «Con todo ese ambiente se puede jugar muy bien a partir del texto de Lope de Vega, reinventándolo», agrega Angélica Rogel.

¿Cómo se afronta el teatro clásico español desde el otro lado del Atlántico? «De entrada, no vivimos ese barroco, no está en nosotros, pero en las letras hemos encontrado la posibilidad de reinterpretarlas, investigar y hacerlas nuestras. Hay muchas palabras que nosotros empleamos de otra manera. Y está también la diferencia en la interpretación del verso, que ustedes como españoles lo tienen en la sangre y nosotros vamos encontrando esa musicalidad llevándola a nuestro terreno. Respetamos las sinalefas, los sonetos, pero la prioridad para nosotros está en la situación y en el estado de ánimo de los personajes en cada escena».

Otro rasgo diferencial que encuentra la regidora tiene que ver con referencias históricas: «Nosotros no hemos tenido nunca condes, marqueses ni reyes que formen parte de nuestra historia de una manera tan intensa como de la de ustedes; aunque al final lo que hace la igualdad es que ningún ser humano se escapa del amor, de los celos, de cómo vivimos y nos aplicamos en ser felices». Habla Rogel del teatro clásico como «un movimiento global» que en su país ha experimentado un florecimiento. «Si en los años ochenta y noventa el teatro clásico era ese que tenías que estudiar forzado en Secundaria, que te daba una idea de aburrimiento, con el tiempo se consiguió encontrar la fuerza de esa dramaturgia trayéndola a nuestros días con otras versiones».

Del ámbito escénico en su país observa que está tratando de buscar una voz propia. «A veces justamente nos pasa que nos dejamos llevar por la tormenta que es este mundo globalizado y respondemos a las tendencias en un momento que parece que todos están montando clásicos, pero siguen apareciendo jóvenes dramaturgos y actores con propuestas bastante atractivas, nuevas voces que le van a dar una gran fuerza al teatro mexicano. Se está buscando esa pulsión –asegura– para que la gente quiera salir de su casa y comprar un boleto para ir a ver un espectáculo vivo».