Facu Díaz: «Vox es un espacio ideal para ser ultraderechista y franquista sin engañar a nadie»

A la izquierda, Miguel Maldonado y, a la derecha, Facu Díaz, el entrevistado, traen a Valladolid la gira 'No te metas en política'. /El Norte
A la izquierda, Miguel Maldonado y, a la derecha, Facu Díaz, el entrevistado, traen a Valladolid la gira 'No te metas en política'. / El Norte

El humorista trae al Carrión de Valladolid, junto a Miguel Maldonado, la gira 'No te metas en política', homónima a su 'late night'

ADOLFO P. VEGAValladolid

Vox, la cuestión catalana, los problemas de Venezuela y Sudamérica... Facu Díaz no se arredra ante nada. Cómico e ingenioso, pero incisivo, el uruguayo criado en Cataluña prepara los cargadores para la metralleta irreverente de humor que trae a Valladolid y que descargará sus chistes políticos, junto a Miguel Maldonado, el sábado, 23 de febrero, en el Carrión, a las 21:00 (16 euros).

-Entre usted y yo... ¿Quién es mejor cómico: Maldonado o usted?

-Hombre, yo creo que Miguel Maldonado, sin duda. Me parece un tío mucho más gracioso que yo. Por eso creo que funciona tan bien lo que hacemos, porque si hubiera dos tipos como él... quizás no saldría adelante la cosa (risas). Está guay que haya una parte más de conducción, queremos estructurar las cosas y llevarlas adelante. Quizás comunicar y escribir sean mi fuerte, en el proceso creativo soy bastante más activo que en el programa en sí. Miguel es un rematador, un 9, un engranaje sin el que no saldría el programa, en términos de gracia pura es mucho más gracioso.

-Con el panorama político actual, no les faltará munición para su 'show'...

-No, faltar no falta, pero la actualidad no deja de ser repetitiva. Es verdad que el tablero está un poco más revuelto, pero, por mucho que sucedan cosas, todas son de la misma cuerda: un caso de corrupción por temas urbanísticos, alguna dimisión importante, algún jaleo en Podemos... al final, parece que no, pero los chistes se agotan, se hace difícil renovar cada semana el repertorio de chistecitos.

-Entonces, ¿qué caracteriza la gira 'No te metas en política'?

-Lo que hemos podido ver de la gente, reacciones o comentarios, es que se da cuenta de que es un 'show' que no se graba, por tanto, no se emite, y quizás nos podamos permitir alguna licencia más que en un producto empaquetado. En general, se crea un clima muy guay, de mucha confianza, la gente que viene a vernos ya nos conoce bastante. No acostumbramos a tener un público generalista, de personas que van al teatro a ver lo que pasa, la gente que viene sabe qué viene a ver. Entonces conseguimos crear un clima entre tensión y risa muy divertido. La confianza que genera vernos fuera de las cámaras es la clave.

«La confianza que genera vernos fuera de las cámaras es la clave»

-Pero se sigue basando en el humor que hacéis en el 'late night' homónimo.

-Sí, tiene una estructura similar. Lo único diferente es que Miguel hace un monólogo, cosa que en el programa queda exclusivamente para mí y en el escenario es él el que tiene su hueco en solitario. También hay una parte muy larga en la que salimos los dos juntos, se respeta bastante el espíritu del 'late night'.

-Hace poco hablé con Goyo Jiménez y me dijo que le parecía indecente cobrar por algo que se podía ver gratis en Internet. ¿Es lo que hacen ustedes?

-Yo creo que el espectáculo va un poquito más lejos, por lo que te decía, el ambiente que se llega a generar. Son climas muy diferentes: en una grabación somos conscientes de que el objetivo son las cámaras, se les habla a ellas, nos movemos con su presencia; y esto está pensado para el que lo está viviendo ahí, con esa chispa de improvisación que da cómo sea el teatro, dónde estamos o en qué fecha es la actuación. En el caso de Valladolid, coño, vamos a estar ahí el 23-F, Miguel lleva un tiempo calentando, diciendo que «es una fecha cojonuda para estar aquí y tal». Esas cosas son las que marcan la diferencia con el programa.

-Se van a regodear con lo de 'Fachadolid'...

-¡A mí no me gusta nada entrar en esas cosas! Pero Miguel va con todo... cualquier cosa que pueda generar una conexión con el público que viene a vernos, la va a aprovechar. No te quepa duda de que habrá alguna faltada o algo por el estilo (risas).

Cómico por obra de «unos sinvergüenzas»

-Centrándonos en su carrera, hace cerca de cuatro años sale a escena con 'La Tuerka News' ¿Dónde estaba Facu Díaz hace cinco?

-Antes de 'La Tuerka News' yo era reportero en 'La Tuerka', y antes de eso estaba terminando de estudiar guion. Hice un año de guion y varios cursillos más especializados en televisión con el Taller de Guionistas de Barcelona, cursillos más prácticos y breves. Antes venía de estudiar música, quería tocar la batería y ser músico, pero eso evidentemente no me dio de comer. Todo eso, paralelo con que mi presencia en las redes empezó a ser bastante importante, me dio la idea de profesionalizar lo que hacía, escribir dos o tres guiones para las redes. De manera forzada, fui poniendo la cara porque no tenía para quién escribir y dije «me escribo para mi estas chorradas, las hago yo». Y poquito a poquito, hasta aquí.

-Dicen que YouTube no es un trabajo ¿Cómo les convencería de lo contrario?

-Bueno, no siempre es un trabajo, a nivel amateur no. A nivel profesional, es complicado de explicar. Es una nueva plataforma de entretenimiento donde generamos unos ingresos. Lo que ocurre es que YouTube es la tele más grande del mundo. Puedes jugártela y tirar ahí tu contenido y, en función del éxito que tengas, podrás monetizarlo o no; ya no solo a través de la publicidad de la plataforma, sino monetizarte a ti mismo, con tu propia imagen. Y eso te puede dar acceso a otro tipo de trabajo. De todas maneras, yo creo que hay poca gente que ponga en duda que es un trabajo como otro cualquiera y que, en esta ley del mercado, uno es lo que vale y lo que pueda ofrecer.

-¿En algún momento pensaste llegar a ser un cómico de éxito?

-Qué va, ni de coña, si yo lo que quería era escribir (risas). A mí me auparon varios sinvergüenzas que se dedicaban a esto, pero yo tenía en mente ser guionista. Decía, «si a la gente le parece gracioso lo que escribo, voy a aprender de esto y a intentar ganarme la vida escribiéndo». Pero nunca me había planteado ser cómico, hasta que me vi obligado a ello, me compré una cámara y empecé a grabarme a mí mismo. Eso derivó en unos vídeos que funcionaron en internet, con unas temáticas poco tratadas, con un humor más político y profundo, y dio la casualidad de que se abrió un mercado enorme. Yo flipo cuando veo el circuito de comedia en el que estamos, que, joder, es 'tocho', con un aforo grande y en teatros donde va gente muy potente. Yo alucino todos los días.

«Ni de coña pensé en llegar a ser un cómico de éxito, yo solo quería escribir»

-Ahora espero que no se meta en política, nunca mejor dicho, y deje lo políticamente correcto a un lado. ¿Qué opina de Vox?

-¿Vox? Hostia, tampoco te creas que me iba a cortar mucho (risas). Me parece un espacio ideal para cierta derecha que ha estado acomplejada dentro del PP y es un sitio donde cada uno puede ser franquista y ultraderechista sin engañar a nadie. A medida que el PP ha ido teniendo perfiles más liberales, los conservadores han dio rompiendo con ellos y se ha creado ese espacio ideal para gente de la cuerda ultraderechista sin complejos. Me parece bien que tengan su propio espacio.

-Políticamente hablando, se ha explicado bien; ahora, ¿personalmente hablando?

-Personalmente hablando... acojona. Porque ves el número real de gente que piensa ese tipo de cosas. Aunque no soy tanto de creer que sus votantes tienen esas ideas, sino que se aferran a un discurso fácil, un discurso del miedo que señala al que está al lado, al inmigrante, a las mujeres, señalar en general a cualquiera que tengas a mano para poner fin a tus problemas. Quiero pensar que es algo temporal, no es algo sostenible durante mucho tiempo, los obstáculos son mucho más estructurales y no tienen que ver con los señores que llegan en patera, sino con los que visten traje y corbata.

La cuestión catalana

-¿Qué cabe esperar de Cataluña?

-Yo lo estoy pasando bastante mal con el juicio de los políticos catalanes. Voy siguiendo el juicio y, mira, nunca me había imaginado metiéndome en la web del Consejo General del Poder Judicial para seguir un juicio por 'streaming' (risas). De vez en cuando lo hago porque lo veo como un deber, seguirlo en directo y no enterarme por el filtro de las televisiones. Me da mucha pena, me aterra la posibilidad de que la justicia esté tomando un papel que debería tomar la política y que se esté solucionando por la vía penal un asunto que se debería solucionar políticamente, es vivir en directo la degradación de las instituciones y la judicialización de la política.

-¿No cree que hayan cometido delito alguno?

-Yo creo que, en cualquier caso, un Estado debe tener las herramientas suficientes, aunque con la ley en la mano...

-Está siendo muy políticamente correcto...

-¡No, no! Me refiero a que, por mucho que haya habido un atisbo de desobediencia ante el Tribunal Constitucional, un Estado debe tener la responsabilidad suficiente para no incurrir en juicios que puedan llevar a representantes elegidos democráticamente a la cárcel y, sobre todo como en este caso, a prisión preventiva, porque es un fracaso de la democracia. Si se han saltado unas reglas, lo han hecho con un apoyo popular bastante importante, con lo cual quizás habría que cambiar algunas de dichas reglas antes de mandar a prisión a alguien con penas tan elevadas por cumplir un mandato que ellos tenían. Son mis adversarios políticos porque, al fin y al cabo, yo no soy independentista y, de hecho, siempre he combatido en mi activismo las políticas de la antigua CiU y de Esquerra Republicana, pero me gustaría que esa confrontación fuese políticamente y no estando ellos en la cárcel.

«Para cualquier demócrata es imposible que un tipo diga en la calle 'yo soy presidente' y le apoyen todas las potencias mundiales»

-La semana pasada tuve la ocasión de hablar con Boris Izaguirre y me comentó que lo de Guaidó no es un golpe de Estado. ¿Coincide con él?

-Respecto a Latinoamérica, como latinoamericano -nació en Uruguay-, hay dos posiciones muy claras: los que han entendido que somos el felpudo de los tejemanejes de Estados Unidos y la Unión Europea y los que entendemos que las naciones de la Latinoamérica somos países soberanos que tenemos derecho a hacer la política que creamos conveniente, sin tenerle miedo a injerencias extranjeras. Lamentablemente, hay mucha gente latinoamericana que está dispuesta a asumir que hay que hacer lo que dicte Estados Unidos o la Unión Europea. Ya no es una cosa de que te guste o no el proyecto de Maduro, que puede tener muchos errores, pero para cualquier demócrata es imposible que un tipo diga en la calle «yo soy el presidente» y, diez minutos después, estén diciendo todas las potencias mundiales «adelante con este señor, se ha acabado la dictadura de Nicolás Maduro, hasta aquí hemos llegado». Creo que hemos vivido demasiadas veces en Latinoamérica este tipo de abusos como para poder permitirlo a día de hoy. Ya ha pasado en Honduras, recientemente también en Paraguay y Brasil, y es la historia de nunca acabar. Yo creo que es claramente un acto antidemocrático, no sé si técnicamente se le puede llamar golpe de Estado porque afortunadamente no ha habido ningún acto de violencia, pero no creo que haya ninguna legitimidad en lo que ha hecho.

-Por esa misma regla de tres, ¿lo de Cataluña es un golpe de Estado?

-No, yo creo que no. Por lo que te digo, en ningún momento se ha forzado, ni ejercido ningún poder violento contra nadie. Lo que hay en Cataluña es un ejercicio de desobediencia con un fuerte apoyo popular, y reitero lo que te decía antes con respecto a las herramientas del Estado. A mí me gustaría que Maduro se sentara con Guaidó, hablaran y dijeran «mira, hay un conflicto, la sociedad está dividida, vamos a sacar una salida política a esto». Lo mismo que pido en Cataluña, que la gente se siente a hablar y digan «oye, hay un 'fifty-fifty', el ambiente está crispado, seguro que hay una solución política» y ninguna de ellas pasa por autoproclamarse, ni declarar independencias unilateralmente.

-Fíjese, que ha sido más políticamente correcto de lo que esperaba.

-(Risas) Bueno, será que me estoy haciendo mayor...

-Muchas gracias, Facu. Por su tiempo, sus respuestas y su sinceridad.

-Perfecto, ¡a ti, muchísimas gracias!