Pocas novelas en el palmarés

Salma Hayek en 'El callejón de los milagros', de Jorge Fons. /
Salma Hayek en 'El callejón de los milagros', de Jorge Fons.

Las pocas adaptaciones literarias premiadas en la Seminci esbozan la conclusión de que el cine de autor comienza por un guion propio

Victoria M. Niño
VICTORIA M. NIÑOValladolid

Dsos películas de la sección oficial de esta edición nacen de novela homónimas. ‘La librería’, de Penelope Fitzgerald, ha sido llevada al cine por Isabel Coixet, y ‘¡Daha!’, de Hakan Günday, sustancia el guion de la ópera prima de Onur Saylak. Ambas concursarán por un palmarés en el que la literatura no tiene demasiada presencia. Los jurados de Seminci han preferido el cine de autor que comienza por un guion propio. Así lo prueban las espigas de Bresson, Bergman, Truffaut o Kurosawa, entre otros muchos.

Es más fácil encontrar la excepción que comienza en 1971, cuando Bertolucci triunfa con ‘La estrategia de la araña’, basada en un cuento de Borges (‘Tema del traidor y del héroe’). Más literario resulta el palmarés de 1975, cuando gana el Premio San Gregorio (antecedente de la Espiga de Plata) ‘Lacombe Lucien’, de Louis Malle quien escribió a cuatro manos el guion con Patrick Modiano (Premio Nobel de 2014). Hijo de actriz, el escritor siempre tuvo una relación cercana con el cine. El premio especial del jurado de ese año fue para ‘Primera plana’, de Billy Wilder, basada en la obra de Hecht –‘el Shakespeare de Hollywood’– y MacArthur.

Un año después la Seminci premia con su máximo galardón la adaptación que Wadja hizo de ‘La tierra de la gran promesa’, un clásico de W. S. Reymont, escritor polaco que ganó el Nobel de 1924. Y también en esa Semana ‘Alguien voló sobre el nido del cuco’ recibió el Premio Ciudad de Valladolid. La inolvidable cinta contaba en imágenes las experiencias con el LSD que Ken Kesey había novelado en su novela homónima.

Al cabo de una década, en 1986, la novela de Miguel Delibes ‘El disputado voto del señor Cayo’, llevada al cine por Antonio Giménez Rico, se hacía con la Espiga de Plata, inaugurando la presencia de escritores españoles en la lista de premios del festival. Director personalísimo, sin embargo Chabrol se interesó por el libro del abogado Francis Szpiner y rodó ‘Asunto de mujeres’, que ganó el mismo premio que la anterior.

En 1987 el realizador israelí Eli Cohen mereció la Espiga de Oro por ‘El verano de Aviya’, que cuenta la infancia de la actriz Gila Almagor. La intérprete escribió dos libros autobiográficos que fueron rodados por el mismo director y en los que ella interpretó el papel de su madre.

También unas memorias le valieron un hueco entre los triunfadores de la Seminci a Jane Campion en 1990 con ‘Un ángel en mi mesa’. Janet Frame, escritora neozelandesa, sufrió varios internamientos en instituciones psiquiátricas antes de iniciar su exitosa carrera literaria.

El director belga Coninx participó en 1992 en el festival vallisoletano con ‘Daens’, una película histórica que traslada al cine la novela de Louis Paul Boon. Y Stephen Frears conmovió al jurado y al público de la Seminci de 1993 con ‘Café irlandés’, basada en la novela de Roddy Doyle. La Espiga de Plata reconoció la pericia de Frears tras la cámara con el material de un escritor consagrado en la pantalla grande con ‘The Commitments’ (1991) y de nuevo triunfante con ‘La camioneta’ (1997). La 38ª Seminci fue especialmente literaria ya que la adaptación de ‘En busca de Bobby Fischer’ recibió el premio al mejor director novel quien eligió la novela de Fred Waitzkin y Gian Maria Volonté fue proclamado mejor actor por su papel en ‘Tirano Banderas’, de García Sánchez (este año recibe una Espiga de Honor). Valle-Inclán se asomaba así al Calderón.

De nuevo Malle, en 1994, está en el palmarés con un premio especial del jurado por ‘Vania en la calle 42’, una película teatral sobre el texto de Chejov. Impactante fue un año después la versión que Jorge Fons hizo de ‘El callejón de los milagros’, del Nobel egipcio Naguib Mahfuz. Trasladó la acción de El Cairo a México D.F., con el aliciente de Salma Hayek, y su osadía mereció la Espiga de Plata. En 1996 Paul Schaeder recibió varios premios menores por su película sobre la novela de Russell Banks, ‘Aflicción’.

El milenio comienza con un reconocimiento del jurado a ‘Las razones de mis amigos’, de Gerardo Herrero, quien filmó la novela de Belén Gopegui. En 2002 Zhang Yimou gana la plata con ‘Happy times’, novela de otro Nobel, Mo Yan.

Solo logró en 2009 el premio a la mejor interpretación masculina pero el perfecto engranaje de ‘Los falsificadores’ es obra del escritor Adolf Burger. Esa misma Seminci ‘El erizo’ era considerada en categorías menores aunque la autora de la novela –Muriel Barbery– lograra un notable éxito de ventas.

Agniezska Holland presentó en 2011 su película ‘En la oscuridad’, basada en una novela de Robert Marshall, por la que fue reconocida como mejor directora. En esa misma edición, el galardón al mejor guion fue para ‘El profesor Lazhar’, que transcribía para el cine la novel de Évelyne de la Chenelière. Y un premio a la fotografía se llevó ese año la versión del clásico de las Bronte ‘Cumbres Borrascosas’, de Andrea Arnold.

Terminamos este recuento con la distinción a Schlöndorff como mejor director en 2014 por su película ‘Diplomatie’, en la que trasladó al celuloide la obra teatral homónima Cyril Gelly.

 

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