'Offline' narra una historia sobre videojuegos y su relación con la realidad

El actor Moritz Jahn se hace un selfie con dos espectadoras del pase de 'Offline'. /Alberto Mingueza
El actor Moritz Jahn se hace un selfie con dos espectadoras del pase de 'Offline'. / Alberto Mingueza

El director alemán Florian Schnell brinda en la Seminci Joven un largometraje sobre el poder de los clicks y el confort digital de los adolescentes

Clara Rodríguez Miguélez
CLARA RODRÍGUEZ MIGUÉLEZ Valladolid

Las hordas de estudiantes acorralan los cines Broadway. Un chico increpa a sus amigos según pasa por la puerta, camino a la sala: «Hey, ¿nos pillamos unas palomitas?» La mera sugerencia haría levantar más de una ceja entre los puristas, pero la frescura de la Seminci Joven difumina fronteras entre aquellos que pisan un cine por primera vez después de mucho y los habituales, que buscan algo más que cine comercial. La edad los une, y el instituto también. Para presentar el largometraje alemán de Florian Schnell, ‘Offline, ¿estás listo para el siguiente nivel?’ (‘Offline, Das Leben ist kein Bonuslevel’, de 2016), la proyección contó con su protagonista, el actor Moritz Jahn (Hamburgo, 1995), que comentó la película en inglés antes de comenzar y se hizo varios selfies con los grupos al final.

En la era digital, en la que es difícil conectar con intereses comunes entre adolescentes, el tema por el que apuesta Schnell se concreta en los videojuegos: Jan es un chico obsesionado con un juego llamado ‘Utgard’ que ambiciona ganar el Ragnarök, un torneo que reúne a los mejores jugadores del mundo. Sin embargo, poco menos de tres días antes, le hackean su cuenta. Moritz Jahn define a su personaje como un apasionado de juegos similares a League of Legends que «pierde su zona de confort y se ve obligado a salir al mundo real.» Si quiere recuperar su cuenta, tendrá que unir fuerzas con Karo, una adolescente que comparte su suerte. Gráficos de videojuego que se solapan con la grabación convencional dinamizan a la propuesta, que pone sobre la mesa problemas como los vacíos legales derivados de Internet o las diferencias que plantean las nuevas formas de socializar propuestas por la tecnología.

El objetivo de crear cantera de cinéfilos no afloja a su presa: la organización del festival promueve que clases enteras salgan de las aulas y se sienten frente a la gran pantalla, tanto en Seminci Joven como en la Miniminci, que este año estrena a la cooperativa láctea Gaza como patrocinadora. Por la sesión de media mañana en los Broadway han desfilado centros como el IES Salinas (Laguna de Duero), el IES Juana I de Castilla (Tordesillas),el Colegio Santa María Micaela, situado en la zona de Vadillos; el IES Julián Marías, desde el barrio de Parquesol; el céntrico IES La Merced, o el IES Antonio Tovar, en Huerta del Rey.

El grupo del IES Las Salinas, delante de los cines Broadway.
El grupo del IES Las Salinas, delante de los cines Broadway. / Alberto Mingueza

El argumento toca de pasada temas como el poder de los negocios virtuales, y añade hasta algo de romance y celos, que despiertan silbidos, alboroto y sonrisas entre algunos adolescentes, además de revolucionar a alguna hormona que otra. Los chicos y chicas reaccionan a ‘Offline’ de maneras distintas, con opiniones que se dibujan como más planas, más críticas, más o menos convencidas. Eso sí, insensibles no permanecen, y el rubio alemán que entró casi como uno más sale arropado por un público vibrante.

No todo son halagos para la película de 90 minutos que Jahn encabeza junto a la actriz Mala Emde: «¿Que si me ha gustado? Pues la verdad, no mucho», responde Javier Redondo, alumno del Antonio Tovar, que explica que su impresión es que hay cosas que no quedan claras y que él sintetizaría. Yaiza y Sheila, del IES Salinas, parecen encantadas con la historia, en cambio. Juan Ramón Torrecilla personifica a un aficionado a los videojuegos satisfecho. El estudiante del Julián Marías le da el visto bueno a la película y destaca a los gráficos. Álvaro González habla antes y después del pase: llega sin saber muy bien qué va a encontrarse, pero predispuesto ante el tema. Al acabar, confirma junto a sus amigos que le gusta.

Para los profesores, el tema viene a cuento porque los adolescentes que ellos ven se pasan el día con móviles, gadgets y ‘maquinitas’ varias. «Los personajes son de su misma edad», apunta Raquel Ovejero, profesora de inglés de Las Salinas, que propone más motivos de selección: «me interesaba que vieran el salto a la vida real desde Internet». Identidades virtuales aparte, algunos alumnos se han quejado porque la película no estaba en inglés. Que no se asuste nadie con el alemán, para eso acompañan unos dobles subtítulos. Algunos lo debaten después en clase, otros no. Lo que está claro es que discutirlo maza o cuchillo en mano, si se trata de realidad y no de simulación virtual, no parece viable.

 

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