Espigas para todas las edades

Espigas para todas las edades

La Seminci busca quitar a su galardón honorífico la connotación de jubilación con premiados de todas las generaciones

SAMUEL REGUEIRAValladolid

A lo largo de las últimas ediciones, las chanzas han sido recurrentes. «¡Pero si yo todavía no me pienso retirar!»,«¿Tan mayor me veis?», «Cuando se nos entregan premios como este, suponemos que el público y el gremio han dado nuestra carrera como acabada». Estas y otras bromas, tanto ante los encuentros con los medios como en las galas de recepción de la Espiga de Honor, parecieran colgar al galardón del Festival Internacional de Cine de Valladolid un sambenito menos incómodo que canalla, que en cualquier caso desvirtuaba su honesta condición primera: el galardón a toda una carrera no ha de implicar, necesariamente, la despedida de la persona premiada, un gesto de paternalista condescendencia a su pronunciada edad o que, simplemente, ya haya aportado en el ámbito de lo cinematográfico, lo mejor de sí mismo.

Por ello, la 63ª edición despliega un abanico con premiados de todas las generaciones, de todos los méritos, de todos los ámbitos y de todos los géneros posibles. Su colección de nueve nombres no parece, ni mucho menos, arbitraria; puesto que cada una de las estrellas seleccionadas obedece, a su vez, a un patrón más o menos reconocible que han venido marcando las últimas Espigas de Honor en la historia del Festival.

Un nombre mediático y a la vez respetado en el ámbito independiente. Matt Dillon ha sido una de las últimas sorpresas en sumarse a la lista de nombres cosechados por esta Espiga. Ya era público y notorio que el autor protagoniza 'Honey in the Head', el largometraje de clausura de la Sección Oficial, pero nadie podía sospechar que Valladolid pudiera conocer de cerca a un actor todoterreno que el grueso del público recuerda por 'Algo pasa con Mary', 'Juegos salvajes' o 'Crash'; pero que también ha sabido seducir al panorama independiente con sus trabajos para Coppola –'Rebeldes', 'La ley de la calle'–, Van Sant – 'Drugstore Cowboy', 'Todo por un sueño'- o Ted Demme -'Beautiful Girls'. Su vis cómica y su gusto por el thriller y la acción han seguido combinando el cine comercial con el independiente, en cuyos últimos títulos destacan esta 'Honey in the head', de Schweiger; y 'La casa de Jack', de Lars von Trier.

Matt Dillon.
Matt Dillon.

Una personalidad internacional de probado compromiso con el festival. La historia que abarca varias décadas entre el cine de Margarethe von Trotta –que finalmente no acudirá hoy a Valladolid por enfermedad– y su cabida con la Seminci pone aquí un broche -que, insistimos, no necesariamente es el final- a una relación plagada de premios, si bien no ausente de altibajos. 'El honor perdido de Katharina Blum', codirigida junto a Volker Schlöndorff, se pudo ver en la 21ª Semana, y su biopic en torno a la figura de la emblemática Hannah Arendt se alzó con la Espiga de Plata en 2012. Por el contrario, su siguiente colaboración con la actriz Barbara Sukowa; 'El mundo abandonado', no gozaba de la misma fortuna narrativa ni de especiales méritos propios, pese a lo cual consiguió participar en la Sección Oficial de 2015. Von Trotta presenta, en esta edición, el documental 'Searching for Ingmar Bergman', fuera de concurso en dicha sección.

Margarethe von Trotta.
Margarethe von Trotta. / AFP

Un talento emergente. El cine de Juan Antonio Bayona solo ha podido verse en Seminci desde la sección ESCAC -en 2007- y su presencia en Valladolid se resume en dos momentos: una mesa redonda en torno al legado de Ibáñez Serrador, en 2009, y un vídeo de felicitaciones a Geraldine Chaplin por su Espiga de Honor en 2016, que a muchos les dolió por el error del director al pronunciar, como tantos otros, «Seminchi». El artífice de 'Un monstruo viene a verme', 'Lo imposible' y 'El orfanato', además de la última entrega de la saga Jurassic World; recogerá este galardón e impartirá una clase magistral en el Aula Mergelina el martes 23 a las 11 horas.

Juan Antonio Bayona.
Juan Antonio Bayona. / EFE

Un emblema consolidado. La impecable, envidiable y a todas luces difícilmente igualable trayectoria tras -y, a veces, ante- la cámara de Icíar Bollaín la han convertido, con toda justicia, en uno de los nombres más y mejor considerados en el panorama nacional dentro de lo que es la producción de marcado carácter reivindicativo y del, a veces excesivamente denominado, 'cine con mensaje'. La directora que conquistó los Goya con 'Te doy mis ojos' y responsable también de filmes estupendos como 'Flores de otro mundo' se ha visto vinculada a Seminci mediante los premios Pilar Miró al Mejor Nuevo Director y el premio del Público de la 40ª Semana por 'Hola, ¿estás sola?', y también a través de la apertura de 2010 con 'También la lluvia'. Bollaín también impartirá, al día siguiente de Bayona, una clase magistral en la misma Mergelina a las 11:00 horas, dentro de los actos del IV Congreso Internacional de Jóvenes Hispanistas, Teóricos y Comparatistas.

Icíar Bollaín.
Icíar Bollaín. / EFE

Bajo este mismo epígrafe bien cabe incluir al no menos notorio Eduard Fernández. Intérprete de innegable carisma y uno de los rostros más recurrentes del cine negro español de cambio de siglo, el catalán también ve recompensada su versatilísima carrera, donde destacan 'Smoking Room' o 'El método'. Seminci le ha acogido desde 'Tres dies amb la familia' hasta 'Lejos del mar' (2016), pasando por 'La mosquitera', premiada tanto con la Espiga de Plata como por el trabajo de Emma Suárez.

Eduardo Fernández.
Eduardo Fernández. / EFE

Una leyenda viva. Premiar a Antonio Giménez-Rico bien puede hacer deducir a los malpensados que solo cabe destacar de su, por otra parte, modesta carrera, las adaptaciones de tres novelas de Miguel Delibes; 'Mi idolatrado hijo Sisí' -rebautizada como 'Retrato de familia'-, 'Las ratas', que abrió la 42ª edición, y 'El disputado voto del señor Cayo', Espiga de Plata en la 31ª Semana. Pero el Festival ha querido homenajear también al director por su notable aniversario -cincuenta años de carrera artística inaugurados con 'El hueso'-, mediante la proyección de la película 'Jarrapellejos', ganadora del Goya al mejor guion adaptado y nacida a partir de una novela de Felipe Trigo.

Antonio Giménez-Rico.
Antonio Giménez-Rico.

Una sorpresa. Son veinte, por su parte, los años que cumple el programa de La 2 'Versión Española', que recibe su correspondiente Espiga de Honor dada la labor de visibilización y acercamiento de las producciones nacionales, muchas de autor, al gran público. El programa recibe así el correspondiente homenaje, que Seminci extiende a la proyección de ¡El olivo¡, película protagonizada por Anna Castillo y el revalorizado Javier Gutiérrez.

Traqueteante carrera

Una urgencia a redescubrir. Con la selección de Mohammad Rasoulof como una de las Espigas de Honor de este año, dada su traqueteante carrera y las condiciones en las que el cineasta se encuentra ahora mismo en Irán, cabría esperar -crucemos dedos- alguna sorpresa de mano del Festival Internacional de Cine de Valladolid. En cualquier caso, la construcción de este ciclo y su importancia histórica y social bien hacen merecedor a que Rasoulof conquiste el corazón del espectador medio, más allá de los recalcitrantes cinéfilos asiduos a festivales internacionales que ya lo conocen con soltura.

Una personalidad de la enología. Desde la creación de la actividad 'Cine&Vino', que marida catas y ponencias en torno al líquido elemento y con fuerte presencia de nuestras DO, Javier Angulo ha concedido dos Espigas a bodegas y personalidades de la enología, en 2014 a Vega Sicilia y en 2017, a título póstumo, a Pascual Herrera. Sin poder aventurar si será habitual en el futuro o no, lo cierto es que este es el segundo año consecutivo en el que un nombre del vino, el de Carlos Moro -fundador de Bodegas Matarromera- será premiado, de acuerdo a su empresa, «por su infatigable labor como embajador de Valladolid y Castilla y León, así como sus productos y su cultura».

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