Palabras y palabros: El origen de la expresión 'una noche toledana'

«Pasar una 'noche toledana' es pasar una mala noche, sin poder conciliar el sueño, desvelado por alguna incomodidad o molestia, sin poder pegar ojo por alguna preocupación»

María Ángeles Sastre
MARÍA ÁNGELES SASTREValladolid

Pasar una noche toledana es pasar una mala noche, sin poder conciliar el sueño, desvelado por alguna incomodidad o molestia, sin poder pegar ojo por alguna preocupación. Si bien, Se han dado diversas versiones sobre el origen de esta expresión.

Sebastián de Horozco y Sebastián de Covarrubias (padre e hijo), este último el autor del Tesoro de la lengua castellana o española (1611), se inclinaron por una especial incomodidad de las noches de esta ciudad (hay que advertir que eran de Toledo). La incomodidad venía de los mosquitos, cuyas molestas picaduras hicieron proverbialmente malas las noches para los forasteros. Dice: «Noche toledana, la que se pasa de claro en claro, sin dormir porque los mosquitos persiguen a los forasteros, que no están prevenidos de remedios como los demás».

Otros autores relacionan la expresión con creencias populares vinculadas a la noche de san Juan. Francisco del Rosal, autor del Origen de los vocablos castellanos (1601) registra la expresión noche toledana. Dice así: «Dejadas varias historias fabulosas, que los naturales cuentan, es la verdad que manó de la antigua costumbre, guardada antiguamente en Toledo entre mujeres, de velar una noche entera escuchando la primera voz o palabra que otro habla en la calle, y torciéndola a su propósito [...] casi no hay lugar en donde no le usen las mozuelas locas, diciendo que de ahí pronostican cuál ha de ser su casamiento, que llaman ellas ventura».

Gonzalo Correas, autor del Vocabulario de refranes y frases proverbiales (1627) va en esta misma línea: «noche toledana es la escucha que hacían las mozas necias, noche de san Juan, de la primera palabra que oían, dadas las doce de la noche, pensando que con el que se nombrase se habían de casar. De allí salió decir noche toledana por noche mala, por el desvelo que pasaban».

Para que esta costumbre pueda considerarse como el origen de la expresión noche toledana, habría que pensar que se difundió desde Toledo, de lo que no hay constancia. Además, no era precisamente una mala noche la que pasaban estas mozuelas locas esperando una señal premonitoria de su boda.

Aunque lo de noche toledana pudo asociarse a noche en vela y que de ahí pasara a significar mala noche, como suelen serlo las noches que pasamos sin dormir. Para el Diccionario de Autoridades, noche toledana es la noche que se pasa sin dormir.