'Palabras y palabros': estar en el banco de la paciencia

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Último capítulo de la serie web sobre el castellano

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Paciencia es la tranquilidad para esperar y la capacidad para padecer desgracias y adversidades sin rebelarse ni desesperarse. Y estar en el banco de la paciencia es estar aguantando o sufriendo alguna molestia grave o incómoda que hay que aguantar pacientemente.

Aparece por primera vez en el Diccionario castellano con las voces de ciencias y artes y sus correspondientes en las tres lenguas francesa, latina e italiana [...], de Esteban Terreros y Pando, en el Tomo primero, que se publicó en 1767 (aunque la obra completa data de 1786). La definición está motivada. Dice así: «banco de la paciencia. Frase castellana que explica el trabajo con que uno espera o hace alguna cosa: por ventura se tomó del que llamaron banco de Hipócrates, que era la cama, o banco sobre el que se concertaban, con una especie de torno, los huesos o partes dislocadas».

Y sigue con otra motivación: «O acaso se dice por la necesidad que tienen los prebendados de asistir el primer año a su iglesia, sin poder ausentarse ni faltar a las horas canónicas. Y así de los prebendados del primer año se dice que están en el banco de la paciencia».

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Unos años más tarde, se registra en una adenda al Diccionario de la lengua castellana compuesto por la Real Academia Española, reducido a un tomo para su más fácil uso, ublicado en 1780. Este diccionario registra tanto banco de la paciencia (el banco que está en el alcázar de los navíos delante del palo de mesana) como la expresión estar en el banco de la paciencia (familiarmente, estar sufriendo alguna molestia).

En 1846, Ramón Joaquín Domínguez, en su Diccionario Nacional o Gran Diccionario Clásico de la Lengua Española (1846-47), incluyó estar en el banco de la paciencia, estar apurado o ir a sufrir alguna grave molestia como la que causa el esperar mucho tiempo, el esperar palabras duras, el desempeñar cargos terribles, ministerios fiscales, etc., todo lo que sea encontrarse en circunstancias difíciles o espinosas por obligación o necesidad.

Otros diccionarios aluden al banco de Hipócrates, una especie de máquina inventada por Hipócrates para la reducción de dislocaciones o fracturas, tarea que, como todos sabemos, requiere de tiempo y paciencia.

Relacionada con esta expresión hay otra, 'Paciencia y barajar', usada para expresar o recomendar paciencia ante un contratiempo.