¿Por qué decimos 'dormir la mona'?

AFP

Un nuevo capítulo de la serie web 'Palabras y palabros'

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EL NORTEValladolid

Dormir la mona es dormir mientras dura la borrachera. «Déjale que duerma la mona», decimos cuando alguien cae en ese especial sopor que produce la embriaguez.

Aunque en el lenguaje popular la borrachera ha tomado numerosas denominaciones como coger una trompa, una melopea, una cogorza, una merluza, un tablón, una tajada, una turca... es la mona, coger la mona, la más tradicional. Parece que esta acepción de la palabra mona como 'borrachera' viene de la conocida afición de las monas por el vino y de las descomposturas que los borrachos (y las monas) hacen con sus cuerpos cuando están en estado de embriaguez.

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Ya Bartolomé de Torres Naharro, en su comedia Tinellaria (1517), utiliza la palabra mona como borrachera. Sebastián de Covarrubias, en su Tesoro de la lengua castellana o española (1611) motiva este dicho. Dice así: «Estas monas apetecen el vino y las sopas mojadas en él, y hace diferentes efectos la borrachez en ellas, porque unas dan en alegrarse mucho y dar muchos saltos y vueltas, otras se encapotan y se arriman a un rincón, encubriéndose la cara con las manos. De aquí vino llamar mona triste al hombre borracho que está melancólico y callado, y mona alegre al que canta y baila y se huelga con todos».

Hay quien da a esta expresión popular otro origen. Parece que Apeles, un pintor de la Grecia antigua, pintó a Baco, dios del vino, con una mona. Y de ahí pudo provenir la identificación de la borrachera con una mona.

López de Úbeda, en La pícara Justina (1605), utiliza este dicho popular: «comenzó a dormir la mona alta y profundamente». Y en otro lugar alude a los traspiés que los ebrios dan, como la mona borracha.

Esta expresión popular, que se usa para describir el sueño de un borracho, se usa desde muy antiguo. Se sabe que una práctica de ferias ambulantes muy recurrente era embriagar a un mono para provocarle conductas graciosas o sueño.

También se baraja una motivación, bastante aceptada, que tiene que ver con el transporte y comercio marítimo qie se estableció desde África en la época colonial. Entre los siglos XVI y XVIII se transportó a un gran número de primates desde África hacia diversas partes de Europa y América, con el fin de venderlos a zoos y circos. En dichos viajes, era común que los marineros dieran alcohol a los monos por pura diversión o para tenerlos calmados a lo largo del viaje.

En relación con esta teoría, existe otra que afirma que la expresión procede del hábito existente en numerosos circos del siglo XVII de dar alcohol a los monos por la noche para que durmieran y descansaran con el fin de que estuvieran más activos en las actuaciones.

Con el paso de los años, la expresión dormir la mona se ha popularizado para referirse a descansar después de un consumo excesivo del alcohol, del mismo modo que la palabra mona se equipara a borrachera en diversos lugares de España.