Un leonés y un segoviano llevan a la ópera a Graves

El compositor Igor Escudero y el director José Luis López, en el auditorio Miguel Delibes. /HenarSastre
El compositor Igor Escudero y el director José Luis López, en el auditorio Miguel Delibes. / HenarSastre

Igor Escudero propuso al hijo del escritor de 'Yo, Claudio' trasladar las novelas al bel canto y José Luis López dirigirá a la OSCyL en el estreno este sábado en el Miguel Delibes

Victoria M. Niño
VICTORIA M. NIÑOValladolid

El capricho del destino quiso que Igor Escudero conociera a William, hijo mayor del escritor Robert Graves, en una representación en la villa romana de La Dehesa, en Soria. Escudero se lanzó a proponerle llevar el 'Yo, Claudio' de su padre a la ópera y este sábado se estrena el fruto de esa empresa. El compositor leonés junto al libretista Pablo Gómez han convertido las 700 páginas de las dos novelas que cubren siete décadas de la vida imperial en 160 minutos de música y un libreto de 150 páginas. El segoviano José Luis López estrena la obra este sábado, desde el podio frente a la Orquesta Sinfónica de Castilla y León, ochenta voces en los coros y 16 cantantes solistas.

Escudero, que se licenció en Historia antes de dedicarse a la composición, se remonta al tío-abuelo del escritor, Leopold von Ranke, quien hizo de la historia una ciencia con su método. «Digamos que Robert escribe sus novela con criterio historicista, el que he empleado yo en la partitura sumando la música de la antigüedad y la que podría hacer un hombre del tiempo del escritor, de los años treinta. El resultado es curioso: a mí me suena a Britten; a José Luis, a Respighi; a otros les recuerda a la banda sonora de 'Metrópolis'», cuenta Escudero. Ha empleado tres de las melodías conservadas de la antigüedad, entre ellas el 'Epitafio de Silicio'. «Utilizo escalas romanas, copiadas de los griegos, y armonías de los años treinta. En instrumentos partía de los romanos, el arpa y dos oboes que producen un sonido parecido al aulós, la flauta antigua».

Dividida en tres partes –'Livia', 'Calígula' y 'Claudio el Dios'–, cada una es un continuo. El reto del director es doble, «mantener la concentración de todos durante mucho tiempo seguido, sin la segmentación tradicional de dúos, arias, solos y conjunto, y ser el referente de porque es un estreno. En las óperas de repertorio todos controlan la partitura general, en este caso se saben su papel pero carecen de referencias de los demás», explica José Luis López, que vuelve a trabajar con la OSCyL, la orquesta con la que ha crecido como saxofonista y después, como batuta.

Representación en Mérida

Los setenta años que transcurren entre el gobierno de Augusto (23. a. C.) y la muerte de Claudio (54 d. C.) son los que cuenta esta ópera con 56 personajes. «Como van muriendo, reciclamos a los 16 solistas», aclara López Antón. Junto a ellos, el Coro Rossini de Bilbao y varios coros de Valladolid. Mañana se cantará de forma semiescenificada. Después la producción va de gira, los días 8, 14, 21 y 22 de junio con la Orquesta Sinfónica Verum por Mérida, Bilbao, Madrid y Zaragoza. Fundada en 2007 por Bodegas y Viñedos Verum en Tomelloso, incorporó en 2010 como director artístico a Miguel Romea, quien también ha trabajado con la OSCyL. William Graves asistirá a la representación escenificada en el teatro de Mérida. «Hablé con él esta mañana y le comenté la dificultad del trabajo», explica Escudero, «y él, que ha asistido a la adaptación televisiva, la cinematográfica y la teatral, me dijo 'bienvenido al club'».

José Luis López afronta su primer estreno operístico. Dirigirá de nuevo a la OSCyLen la gala lírica del festival Little Opera en Zamora y el próximo otoño volverá a los podios mexicanos.