El joven fagotista de Valladolid que triunfa en TVE

El fagotista vallisoletano, Daniel López Arribas. / Alberto Mingueza

Daniel López Arribas afronta este domingo la final de 'Clásicos y Reverentes', un programa para descubrir talentos en la música culta

Arturo Posada
ARTURO POSADAValladolid

Daniel López Arribas (Valladolid, 1997) derrocha talento con su fagot. Lo comprobaron los 110.000 espectadores que vieron el segundo programa de 'Clásicos y Reverentes', una suerte de Operación Triunfo de la música culta que se emite los domingos en La 2 de TVE. Daniel López brilló con sus dos interpretaciones y pasó a la final del concurso con el máximo voto del jurado. Este domingo (12:00 horas), el brillante fagotista pucelano tendrá la ocasión de consagrarse y tocar con la Orquesta Sinfónica de RTVE, el premio que espera a los seis ganadores (tres de los catorce finalistas ya se proclamaron vencedores en el programa del pasado domingo).

Daniel López explica cómo surgió la idea de participar en 'Clásicos y Reverentes', el espacio que le ha dado a conocer a nivel nacional y que previsiblemente aumentará su fama tras la emisión de la final. «Mis padres tenían una comida con unos amigos y fueron ellos los que me lo propusieron. Mandé uno de los vídeos que tengo en un canal de YouTube. No sabía si me cogerían o no». En la primera ronda de selección, hubo una criba de más de 200 aspirantes. Tras una larga espera el día indicado, Daniel López sopló con maestría su fagot y no hubo dudas: estaría entre los elegidos.

Ya en el plató, el músico tuvo que enfrentarse a nuevos retos. Acostumbrado a afrontar tribunales y pruebas de orquesta, tuvo que habituarse a los focos, las cámaras y las gruesas capas de maquillaje necesarias en televisión. «En alguna ocasión nos ha grabado Castilla y León Televisión con la Joven Orquesta Sinfónica de Valladolid (JOSVA), pero no es lo mismo. Las cámaras no están a dos metros de ti, como en TVE, sino a 50. Y, además, tocas con una orquesta, no solo».

A Máximo Pradera, uno de los miembros del jurado de 'Clásicos y Reverentes', le deslumbró el trabajo de documentación que Daniel López hizo para la interpretación de 'El borracho', obra de Vincenzo Menghini. El compositor italiano, maestro de su maestro (Juan Sapiña), reside en Asturias y el fagotista vallisoletano concertó una cita con él. «Si tocas un concierto de Haydn, no puedes hablar con Haydn, obviamente. Pero como Vincenzo Menghini vive en Gijón, me pude acercar. Conseguí su número a través de mi maestro y lo llamé».

«En realidad, lo llamé yo», tercia Mar Arribas, madre de Daniel López y profesora de piano en el Conservatorio de Valladolid. «Él no se atrevía». Menghini preguntó si el fagotista andaba por ahí y pidió que se pusiera al teléfono. «Concretamos un fin de semana en Gijón. En principio, yo solo iba a ver su obra, pero él también estaba interesado en otras porque yo tenía el concurso nacional de fagot y acabamos viendo casi todo el repertorio».

Inicios

Daniel López se decantó por el fagot a los siete años. Como a muchos niños con sensibilidad por la música clásica, el violín aparecía como el instrumento soñado, pero el cupo en el Conservatorio de Valladolid se agotó rápidamente. «Opté por la viola, pero tampoco quedaban plazas». Su madre pensó que el fagot sería una buena elección y, en el momento que Daniel tuvo que manifestar su elección, en la sala retumbó un sonoro «¡fagot!» que marcaría su vida. «Creo que el instrumento lo eligió a él», dice su madre. «Sí, es como Harry Potter con las varitas», corrobora Daniel López.

Lo más complicado para un fagotista (además de costearse una herramienta de trabajo que en sus versiones profesionales puede alcanzar los 24.000 euros) pasa por aprender a soplar. «Es un instrumento muy grande. Yo empecé con un fagotino, pero un fagot son dos metros y medio de tubo. Hay que echar mucho aire y todavía me encuentro con situaciones en las que cuesta soplar». El profesor Igor Melero (actualmente 'luthier' de Daniel, el encargado de reparar su fagot) le mandó a un curso en Valencia y allí conoció a Juan Sapiña. «Fue realmente él el que me picó con el instrumento. Gracias a ese curso, dije 'yo quiero tocar el fagot, quiero dedicarme a esto'».

Actualmente, Daniel López Arribas cursa tercero de Superior en Salamanca (le queda otro curso para acabar) y se le acumulan las citas musicales. «Tengo una 'masterclass' en el Conservatorio de Salamanca, y otros tres fines de semana seguidos en León, con la Orquesta Odón Alonso. Luego toco con la Orquesta Filarmónica de Valladolid y con la Academia de la Música Religiosa de Cuenca. Más tarde, a la vuelta de Semana Santa, el 9 de abril, tenemos un recital mi madre y yo en la Sala de Cámara del Miguel Delibes».

Daniel López Arribas, en plena interpretación
Daniel López Arribas, en plena interpretación

Las interpretaciones conjuntas de Daniel López y Mar Arribas son muy especiales. «Hay una energía muy bonita», dice su progenitora. «Tenemos una conexión muy especial», añade el hijo. «Mucha gente me lo dice: qué suerte tienes de poder tocar con tu madre». «La suerte la tengo yo», indica Mar Arribas. «Porque él ha querido dedicarse a la música y tocar el fagot, que tiene un sonido muy bonito». El equipo lo completa Alfonso López, el padre de Daniel y marido de Mar, que hace las labores de archivero, secretario, búsqueda de concursos, partituras, audios... La familia reside en la localidad vallisoletana de Simancas.

La tele ha proyectado a Daniel López Arribas. Este domingo, los espectadores que sintonicen 'Clásicos y Reverentes' (12:00 horas, La 2) podrán comprobar el talento de este joven fagotista vallisoletano que apunta muy alto en la música clásica, un bello universo que no siempre tiene la repercusión que se merece. Permanezcan atentos al televisor.

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