'Canciones sin estribillos' que buscan banda

Álvaro Carmona, en su estudio. /Gabriel Villamil
Álvaro Carmona, en su estudio. / Gabriel Villamil

Ál Carmona recorre el camino inverso a los rockeros al uso con su primer disco, selección de diez temas grabados en cuatro años

Victoria M. Niño
VICTORIA M. NIÑOValladolid

Rock&roll de cocción lenta, con una concurrencia casi sinfónica y grabado con exquisitez clásica. 'Canciones sin estribillos' es el debut discográfico de Ál Carmona (Álvaro Lorenzo Carmona), un técnico de sonido que se propuso inmortalizar sus temas en unos meses y ha decantado su cd durante cuatro años, entre Munich, Madrid y Valladolid.

Empezando por el final, en la contraportada del disco se apuntan las recomendaciones de uso: «Álbum concebido para escuchar a volumen elevado en equipos hi-fi de calidad. Escuchar música era un ritual con capacidad de producir felicidad. Concéntrate en la música y no la consumas como ruido de fondo...». Ál Carmona necesita la experiencia física de la escucha, los decibelios ocupando el espacio y transiendo su cuerpo. El sonido de ordenadores o móviles y los cascos saturando el pabellón auricular imposibilitan esa sensación. «Canciones que te hacen girar la cabeza», a eso aspira este compositor que empezó a girar la suya con Lou Reed, Guns&Roses o Nick Cave. Fue bajista en los 400 golpes, al bajo le siguió la guitarra y después la voz. «No soy un gran instrumentista ni vocalista, pero compongo canciones que intenta buscar caminos inexplorados dentro de su sencillez», dice el también guitarrista de Rober&Los Optimistas. «El 95% de lo que escribo acaba en la basura, me quedo con menos de un 5%». En una de sus canciones cuenta cómo trabaja, como José Hierro y tantos otros, en la banqueta libre del bar. Sabe que «hacer rock en español, que no sean versiones ni indie» no le abrirá muchas puertas.

Carmona estudió sonido en Madrid y fue de Erasmus a Munich donde pasó tres años. Ambas ciudades están presentes en este disco en el que su voz grave y su guitarra son los elementos comunes a los diez temas. 27 músicos le han acompañado, desde un contrabajo y un chelo hasta un vibráfono o una banda de percusión pasando por el tradicional combo rockero. Como profesional del ramo sabe que «habrá quien diga que el disco está ultraproducido», lo que no es ningún desdoro y, en cualquier caso, el directo dará la medida del sonido real. Carmona ha hecho el viaje inverso a las bandas juveniles, ahora que «se me ve el cartón»y echa de menos su melena, publica un disco maduro, hijo de su tiempo y con delicatessen en el interludio, 'Cuando no pienses demasiado', que se lo entrega a la voz de María Milonga. Canciones para saltar, para corear y para gozar, «divertidas de tocar», buscan banda. Ál grabó con músicos de sesión en Cascabel Estudios y quiere defender su música en el escenario. Ha hecho el trabajo duro, ahora queda el placentero.