Tesoros de papel con veteranía en las tintas

Un hombre observa los libros del puesto de Alvacal, la Asociación de Libreros de Viejo y de Antiguo de Castilla y León. /Ramón Gómez
Un hombre observa los libros del puesto de Alvacal, la Asociación de Libreros de Viejo y de Antiguo de Castilla y León. / Ramón Gómez

Una exposición y tres charlas de expertos dedican la Feria del Libro Antiguo a la encrucijada cultural entre musulmanes, cristianos y judíos

Clara Rodríguez Miguélez
CLARA RODRÍGUEZ MIGUÉLEZ Valladolid

Zaratán significa cangrejo. Sí, y no es ni de lejos la única marca de lenguaje que regalan al castellano los lazos de sangre árabes, pero tampoco los judíos. Aceituna, hachís, jarabe, nácar, olé o sandía se suman a esa historia compartida entre las tres culturas. Sin embargo, no es el hermanamiento una cuestión solo de palabras: un amplio cementerio hebreo se extiende bajo la Acera de Recoletos, y para contar su historia se reunieron el viernes 23 en la carpa del evento literario los arqueólogos Rosalía Serrano y Javier Moreda. Este regalo de inauguración le llegaba a la 26ª edición de la Feria del Libro Antiguo y de Ocasión en una tarde de cielos grises que amenazaban con lluvia. A las 17 horas comenzó una cita puntual de cierres que se desperezaban y se levantaban, para delicia de todos aquellos que busquen tesoros de papel entre sus filas.

El fin de semana se guarda en la manga dos simposios más, ambos a las 12:30 horas; pero con un programa en el que el sábado 24 se reserva a Marcos León y ‘La huella borrada del vestir morisco en España’, mientras que el domingo corresponde al músico Luis Delgado y sus ‘Aportaciones y Reflexiones sobre la Música en las Tres Culturas’. La tríada de ponencias completa la exposición que se recoge bajo el título ‘Judíos, Musulmanes y Cristianos: tres raíces para una cultura’, y que puede visitarse hasta el día 15 de abril. La muestra está comisariada por los cuatro expertos y Alvacal, la Asociación de Libreros de Viejo y de Antiguo de Castilla y León.

Javier Moreda y Rosalía Serrano inspeccionan el trabajo que da pie a su aportación.
Javier Moreda y Rosalía Serrano inspeccionan el trabajo que da pie a su aportación. / Ramón Gómez

Mientras los jóvenes comenzaban a arremolinarse para reivindicar una Ebau única, bajo la mirada del Zorilla pétreo, comenzaron los dos arqueólogos con una explicación sobre los restos que duermen bajo esos mismos taconeos y andares a orillas del Campo Grande y la Academia de Caballería. Y es que la necrópolis judía se analizó y se volvió a enterrar con las prisas de la renovación del paseo, en 2002.

Rosalía Serrano pone en relieve que el manuscrito 10662 de la Biblioteca Nacional indica cómo el cementerio fue subastado por 25.000 maravedíes. La investigadora admite que unos discretos caracteres sobre el terreno testimonian el hallazgo posterior, pero apunta a una frágil memoria histórica a este respecto. «Hay un dato del siglo XVI que sugiere que un siglo después de la expulsión de los judíos ya se había olvidado», afirma. «Nos interesaría seguir investigando», confesó Javier Moreda antes de que diera comienzo su presentación conjunta. ¿El deseo que queda en el aire? Que se homenajee a esa «minoría que no fue tan minoría».