David Jiménez: «He querido romper la ley del silencio en torno a la prensa»

Pedro Ojeda (derecha) presenta el libro del periodista David Jiménez (izquierda)./Henar Sastre
Pedro Ojeda (derecha) presenta el libro del periodista David Jiménez (izquierda). / Henar Sastre

El periodista presenta 'El director' en el Teatro Zorrilla

Samuel Regueira
SAMUEL REGUEIRAValladolid

Ya fuera por el morbo que suscitara dentro del gremio o por la indiscutiblemente insólita novedad que supone una obra como 'El director', el particular desnudamiento de David Jiménez con el que pasa revista a su temporada al frente del rotativo El Mundo y con la que el autor busca «hablar con franqueza y honestidad de un oficio en torno al cual hay una ley del silencio», es indudable que la obra editada por Libros del KO ha sido uno de los éxitos de la pasada temporada en el ámbito editorial de no ficción. Buena prueba de ello es el sinfín de entrevistas, declaraciones y actos en torno a esta obra que se han ido hilvanando a lo largo de las semanas sucesivas a su publicación, que ya cuenta con cinco ediciones, y que a fecha de ayer cerró a modo de broche momentáneo esta cadena de cuentas en un acto que tuvo lugar en la sala Narciso Alonso Cortés de la Casa Zorrilla, donde el autor se acercó a su público presentado por Pedro Ojeda, coordinador de la iniciativa Valladolid Letraherido.

«He querido romper la ley del silencio en torno a la prensa», manifestó Jiménez, a propósito de una obra que, a juicio de Ojeda, «va reflexionando a raíz de los acontecimientos que le ocurrieron a un reportero, pero también habla de la sociedad española y de nosotros mismos». El firmante de 'El director' rememora su etapa de corresponsal en Asia como una de las mejores de su trayectoria profesional: «Tenía todo lo que me gustaba de esta profesión: aventura, historias que contar, los jefes a miles de kilómetros de distancia», rio. En esta tesitura recibe el ofrecimiento de dirigir el periódico El Mundo, con la idea de «tratar de ayudar al periódico y a los compañeros con los principios del corresponsal, del periodista que quiere que su trabajo tenga su impacto, ayude y sirva para algo».

La serie de obstáculos, personas y, en fin, toda la serie de dificultades que se interponen para que Jiménez llevara a cabo ese periplo con los principios arriba mencionados son los que conforman, con seudónimos no especialmente sutiles en lugar de los nombres reales, las páginas de 'El director': «Era más fácil trabajar en Afganistán que en el despacho de director: en ese segundo caso nunca sabes de dónde te vienen las balas ni quiénes son los enemigos».

«El poder económico y el político se dieron cuenta de la debilidad de unos periodistas que no podían ni pagar los salarios a sus trabajadores», indicó Jiménez a propósito de la crisis económica, «y supieron aprovecharse de ello». Entre las maniobras ejercidas por este 'establishment' se cuenta traer de fuera para dirigir una de las principales cabeceras informativas del país una persona sin contactos políticos, con la esperanza de que este fuera manejable: «Tenía que decidir entre aguantar diez años tragando sapos y vendiendo a mis lectores al poder, o luchar por mantener la integridad del periódico y la propia desde el primer día».

«La pregunta es si en este país hay gente suficientemente dispuesta a pagar por un periodismo libre e independiente», indicó, a propósito de la situación actual de sacar adelante un medio sin presiones de altas esferas, y de la importancia del tejido de sus lectores.