Pedro Carasa: «El poder no debe analizarse solo desde las élites, sino como un diálogo»

El historiador Pedro Carasa durante la presentación de 'Pensar el poder'. /Rodrigo Jiménez
El historiador Pedro Carasa durante la presentación de 'Pensar el poder'. / Rodrigo Jiménez

El catedrático de Historia Contemporánea acudió a la presentación de un 'liber amicorum' en su honor sobre las relaciones de mando en el siglo XIX

Clara Rodríguez Miguélez
CLARA RODRÍGUEZ MIGUÉLEZValladolid

Pedro Carasa llegó ayer al Aula Triste, en el Palacio de Santa Cruz, con una sensación más bien agridulce: 'Pensar el poder' supone reconocimiento de la comunidad científica y de los colegas de profesión, pero también es para él un pestañeo de añoranza de aquello de estar al pie del cañón en lo académico, metido en harina en la pasión de su vida, la Historia. Este libro homenaje, editado por la Universidad de Valencia, palia la nostalgia con un potente recopilatorio del trabajo de varios historiadores «de otras partes de Europa y de 9 universidades españolas» que relata un siglo XIX de poder político y social.

«El poder no debe analizarse solo desde arriba», advierte el burgalés, que ha investigado durante 40 años estas relaciones. Ahora es divulgador en Cruz Roja y colabora con El Norte. «No hay poder si no se obedece, si no hay pacto o conflicto», remarcó, por lo que alaba el trabajo de sus colegas y apunta una visión muy «dinámica» y desde abajo, en la que se desgranan aspectos sobre criados, fueros y nacionalismos.

Durante el acto acompañaron las palabras de Carlos Aganzo, que presentó el evento en suplencia de Óscar Campillo y el Consejo Social de la UVa, pero también las aportaciones de los editores Bartolomé Yun y Jorge Luengo. En la mesa se sumaron Ángel Bahamonde, Juan Sisinio Pérez y Maite Sánchez, que también intervinieron ante una gran afluencia.

El Aula Triste del Palacio de Santa Cruz durante la presentación.
El Aula Triste del Palacio de Santa Cruz durante la presentación. / R. Jiménez

«El poder es muy apetitoso y la historia es a veces manipulada desde él», admite Carasa, pero descarta que sea cuestión exclusiva de élites, ni antes ni ahora. «Tenemos los políticos que nos merecemos y ellos la sociedad que contribuyen a construir», opina, en una dicotomía histórica entre «élites corruptas» y «sociedades corruptoras». No hay disculpa para tales altas esferas, pero no caben interpretaciones solo en blancos y negros, ni en el poder, ni en los poderes. «Lo vemos ahora en la situación catalana, pero olvidamos el daño que también ha hecho el nacionalismo español, o el regionalismo castellano», añade, para recoger el guante de la actualidad política.

A lo largo del encuentro, Bartolomé Yun enalteció el carácter diverso de las aportaciones como signo de una red de conocimiento amplia, que trascendía las fronteras de la comunidad e incluso del país. En toda esa red, algo queda de su influencia. «Este es un reconocimiento por amistad pero también por prestigio», recordó Aganzo, tal y como hicieron el resto de ponentes, entre agradecimientos, honores y explicaciones sobre el texto.

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