Dos matemáticas radiografían Valladolid

Inmaculada Fernández y Encarnación Reyes, con su libro. /Henar Sastre
Inmaculada Fernández y Encarnación Reyes, con su libro. / Henar Sastre

Inmaculada Fernández y María Encarnación Reyes presentan este viernes en la Casa Revilla su libro 'Periplo por la geometría de Valladolid'

Victoria M. Niño
VICTORIA M. NIÑOValladolid

La cara del interlocutor, un óvalo; la caña, un cono truncado invertido; doblan la servilleta y aparece un 'pentágono casita'. Inma Fernández y Encarna Reyes miran el mundo desde hace años con 'rayos x' en los ojos y lo ven como una sucesión de estructuras geométricas. En su condición de matemáticas, traducen esa visión y describen la realidad desde el álgebra. El último fruto de esa mirada es 'Periplo por la geometría de Valladolid', un libro publicado por el Ayuntamiento y que presentan este viernes, en la Casa Revilla a las 19:30 h.

Las une la pasión por las matemáticas, ciencia que han explicado a distintos públicos siempre con la misma conclusión: «caen antipáticas, a pesar de ser bonitas, sencillas, útiles y cercanas, nos rodean». Buscar aplicaciones que demuestren a sus alumnos la necesidad de su ciencia les movió para escribir el divulgativo 'Burbujas de arte y matemáticas'. Le siguió 'Pentágonos', para público especializado, y ahora vuelven al público lego con este periplo por Valladolid. Durante tres años los frontispicios de San Benito, el Teatro Calderón o la Academia de Caballería, la espadaña de San Pablo, el trazado del Campo Grande o la Plaza de las Cometas han sido exponentes para su estudio del modelo geométrico triangular. Menos obvios son los triángulos para crear una 'vesica piscis', esa que rodea a cualquier pantócrator o que combinadas dan pie a la decoración de rosetones como el de San Pablo.

La cruz andina o 'Chakana', «símbolo milenario de la cultura andina», nos dicen las autoras, es una cruz escalonada con un círculo interior que han encontrado en paños del edificio de la Electra, en Cebadería, López Gómez o Plaza del Salvador. Los pentágonos de la pasarela del Museo de la Ciencia, los que adornan aún la puerta de la otrora discoteca homónima o los del suelo de la calle Teresa Gil, son sencillos comparados con los heptágonos del la cúpula nervada del Salvador o el octógono de la antigua Academia de Caballería. En sus exquisitas «píldoras históricas», Encarna e Inma recuerdan el «diseño panóptico» basado en octógonos del británico Jeremy Bentham «quien imaginó una cárcel en la que todos los reclusos estuvieran en el campo de visión del vigilante».

De las formas a las proporciones, y en este apartado la triunfadora es la 'áurea'. Los rectángulos es un apasionante capítulo en el análisis de lo que el ojo más o menos educado percibe como más armónico. Si en general se prefiere la proporción áurea (1,6), en Córdoba gana la dominante en la arquitectura árabe, 1,3, de ahí nació el 'rectángulo cordobés', estudiado por Rafael de la Hoz en los setenta. De vuelta Valladolid, estas matemáticas también han mirado al suelo porque las series de losetas son polígonos nazaríes «obtenidos de aplicar transformaciones geométricas a un polígono inicial de tal forma que conservan su área».

Cada modelo tiene su desarrollo algebráico, «aunque el libro puede leerse con o sin fórmulas». Y proponen detenerse de cada 'enclave', semillas de un libro posterior de rutas para seguirlas con alumnos. Arcos deprimidos, curvas nefroides, espirales arquimedianas y rectángulos estáticos y dinámicos, son algunos de los conceptos con los que Inma y Encarna transmiten su amor por las matemáticas y ofrecen una brillante lección de arquitectura.