El Día del Libro 'cataloga' a los lectores de Valladolid

Público infantil y adulto busca libros en la Plaza de España. /H. SASTRE
Público infantil y adulto busca libros en la Plaza de España. / H. SASTRE

Las librerías de Castilla y León salen a Plaza España con la apuesta en la narrativa juvenil

Samuel Regueira
SAMUEL REGUEIRAValladolid

Cada 23 de abril se puede dividir a la población de Valladolid entre quien acude a conmemorar la derrota de Villalar o quien bucea entre las novedades editoriales del año en Plaza España. Con la habitual salida de las librerías de la ciudad a la calle, en un acto aparentemente comercial e incluso de agasajo al público lector, se lleva a cabo, en cambio, un muy sutil cambio de papeles: los establecimientos dejan de catalogar volúmenes por un día (astutamente llamado, para disimular, Día del Libro) y empiezan a hacerlo con sus lectores.

Y así, emerge la siguiente clasificación. La logística de vacaciones de Semana Santa ha propiciado que el grueso de las mesas ostentara, con notable diferencia con respecto a años previos, una mayor cantidad de literatura infantil y juvenil con respecto a los habituales superventas. En aquellas narrativas preadolescentes se encuentran los lectores de las sagas de 'Los Futbolísimos', 'Diario de Greg' o 'El Club de las Zapatillas Rojas' pasando por la fantasía de Laura Gallego, Tolkien y George R. R. Martin, que comparten espacio con guías para 'Fortnite' y otros ejemplares de las culturas 'gamer' y 'youtuber', las cuales se relacionan con su público, muchas veces, solamente a través de una foto con el móvil.

La narrativa adulta sigue reservando un hueco importante a toda la literatura criminal: Pérez Gellida, Donna Leon, Preston & Child, Forsyth, Winslow o Petros Markaris abundan junto a los giros de trayectoria de Eva G. Sáenz de Urturi y Juan Gómez-Jurado. Los cazadores de premios también se revelan si buscan hacerse con el Biblioteca Breve (Elvira Sastre), el Herralde (Cristina Morales), el Nadal (Guillermo Martínez), el Planeta (Posteguillo) o el Primavera (Juan del Val).

Quienes quisieran ver lo que emerge en su ciudad pudieron conocer las obras de autores locales como 'Roma' de Anjana, los poemas de Redry o la 'Doña Cleta' de Pilar Nicolás María. En cuanto a las novedades, las editoriales también clasifican a los lectores con las últimas obras de aquellos escritores habituales con las que se les fideliza: Seix Barral tiene a Vila-Matas y a Muñoz Molina; Alfaguara, a Millás; Anagrama, a Barnes y a Nothomb; Tusquets, a Murakami, y Plaza & Janés, a Julia Navarro. Incluso la política, ante el abismo de un panorama electoral decisivo e incierto, se cuela en las librerías con la 'España vertebrada' de Sánchez Dragó o el 'Manual de resistencia' de Pedro Sánchez. Un filón para explotar por las encuestas.

Frente a esto, la única debilidad de la librería es el lector que no viene «solo a mirar», sino que llega con peticiones respondidas, con frecuencia, en un apurado y tradicional «no está aquí, está en la tienda». El librero entonces le rezará toda la noche a san Jerónimo porque el, a menudo, pasajero capricho aguante hasta el día siguiente y hacerse con la venta. De verse derrotados, siempre pueden consolarse: peor fue Villalar.