Antonio Gamoneda: «Necesito que el poema esté vivo, que no sea algo tallado en piedra para siempre»

El poeta Antonio Gamoneda, el martes en Madrid./chema moya-efe
El poeta Antonio Gamoneda, el martes en Madrid. / chema moya-efe

El autor de 'El libro del frío' presenta el segundo volumen de 'Esta luz', su poesía reunida

Angélica Tanarro
ANGÉLICA TANARROValladolid

'No sé' es algo más que el título de unos de los últimos libros de Antonio Gamoneda. Ese supuesto no saber es el espacio mental en el que ha ido construyendo la continua indagación en la identidad, así como la perplejidad ante la existencia que están en su obra. Y a ese no saber recurrió ayer el poeta, premio Cervantes de Literatura, durante la presentación del segundo tomo de 'Esta luz', título bajo el que se acoge su poesía reunida y cuya primera entrega también publicó Galaxia Gutenberg hace ahora quince años. Puede que los 88 de Gamoneda se dejen sentir en sus piernas, más torpes, o en su oído, más opaco, pero no han hecho mella ni en su lucidez ni en su escritura. En estos quince años que han pasado desde aquel voluminoso tomo que recogía sus escritos hasta 2004, Gamoneda ha publicado 'Canción errónea', 'La prisión transparente' y 'No sé'; ha escrito el libro inédito 'Las venas comunales' sobre dibujos de Juan Carlos Mestre, y una serie de 'Mudanzas' (reescrituras y versiones de otros poetas). Todos ellos componen el segundo volumen de 'Esta luz', junto con el 'Libro de los venenos', un texto anterior que el autor considera un capítulo más de su escritura poética.

A Gamoneda le gusta insistir en ese 'no sé' cuando le piden que hable de su obra. Si toda poesía es para él «un pensamiento impensable», la suya no lo iba a ser menos. «Yo me entero de lo que quiero decir, y no del todo, cuando me lo dicen las palabras ya escritas». Así que deja al lector y a los críticos las interpretaciones. «Eso no quiere decir que yo no esté con mi propia escritura. Yo no hago mucho caso de esas opiniones que inciden en que la poesía es comunicación. No digo que no lo sea, pero es otra cosa. El poema está conmigo mismo, está en el comienzo de la página en blanco y en ese principio está su fin». Así es como el autor de 'El libro del frío' explica ese largo proceso de indagación que comenzó muy joven (son más de setenta años de creación poética) y al que aún no quiere poner el punto final, por más que este volumen tenga algo de «testamentario». «Aún espero ponerle un codicilo».

Corrección, reescritura, poeta en presente. Avisa Miguel Casado, autor del epílogo, que quien lea este volumen se sorprenderá porque a pesar del poco tiempo transcurrido algunos libros están muy modificados. Es «poesía en ebullición». Y Gamoneda corrobora: «Necesito que el poema esté vivo, aunque sea para poner una coma o buscar un sinónimo. No solo consiste en mejorar el texto, es mi deseo de que el poema no sea una piedra tallada para siempre, sino que pueda corresponderse con mi vida y con la de los demás». Esa «emanación de la existencia» que siempre fue su obra.

El poeta acaba de entregar a la editorial la continuación de 'Un armario lleno de sombra' sus memorias, que llevará el título de 'Pobreza'. Ha sido una escritura simultánea a la de la poesía que, admite, establecía vasos comunicantes. «No lo he pensado mucho, pero efectivamente una manera de armonizar cinco palabras en el texto de prosa pudiera tener un eco procedente del texto poético que tuviera entre manos».

Su voz se elevó varios tonos cuando se le preguntó por la actualidad política española. Él, que sufrió la censura franquista en su libro 'Blues castellano', censura que junto a otros motivos existenciales provocó un silencio de quince años, no se muestra nada optimista con la situación del país. «A pesar de mi edad, a mí no me ha tocado vivir una historia de España aceptable, y en ese no aceptable incluyo el momento actual. Leí el otro día en un periódico algo que define muy bien la situación: la democracia es una ficción. No es una realidad. Porque ¿cómo se puede entender una democracia que tiene en su interior la dictadura del Ibex 35 y que es la que decide la política española?».

Y fue sincero cuando se le pidió un juicio sobre el «montón» de poetas que triunfan en las redes. «No se puede juzgar a un montón como tal, porque entre esos cientos puede que haya individualidades importantes. Me parece bien. Siempre ha pasado. Hace falta que salgan mil poetas para que haya un poeta».