¿Cuántas veces habéis vuelto a casa con el número de la 'poli' premarcado?

El documental 'Todas las mujeres que conozco' retrata una cara desconocida o silenciada de las mujeres

Javier Bragado
JAVIER BRAGADOMadrid

«¿Cuántas veces habéis vuelto a casa con el número de la 'poli' premarcado?». Al unísono, cinco amigas responden afirmativamente sin que ni siquiera sea necesario cifrar un número. No es una obra de ficción ni una película dirigida sino una charla informal ante las cámaras de un grupo de mujeres españolas. La pregunta sirve para mostrar una cara desconocida o silenciada que intenta revelar el documental titulado 'Todas las mujeres de que conozco'.

No será la única situación de acoso desvelada ni la última que reconocerá el colectivo. Un muchacho desconocido apostado en el portal después de varios días de persecución furtiva por las calles, un hombre que corta el camino con su automóvil para mostrar sus genitales, 'amigos' de redes sociales que se niegan a aceptar el testimonio de una amiga que denuncia el acoso de alguien del grupo.

Son algunos de los ejemplos que cuentan sentadas en un callejón tomando una cerveza como las confidencias al calor de la hoguera para descubrirse. «Nosotras hablamos a partir de la cotidiano y hay una línea de continuidad de esas violencias que sufrimos, silenciamos y normalizamos y no tiene nombre», explica Xiana do Texeiro, directora de la obra que se ha presentado en el festival DocumentaMadrid 2018. «Esa grandes violencias que terminan siendo 'espectacularizadas' y que se dan la vuelta, se usan contra nosotras porque nos infunden miedo. Se comunican unos relatos de terror que actúan como disciplina de nuestros cuerpos, nos sitúa con cómo nos podemos colocar, dónde y los lugares a los que no podemos acceder», explica la directora.

Más allá de las anécdotas, las bromas y las vergüenzas, la palabra «miedo» es la que más se repite. Como defensa a los ataques, surgen ocurrencias como fingir locura, caminar con las llaves agarradas a modo de defensa, guardar un silbato en bolso o llevar el número de la Policía premarcado en el teléfono que sostienen en la mano. En esas experiencias, de noche o de día, la imaginación surte múltiples formas con las que pueden ser asaltadas simplemente por ser una mujer que camina en solitario y haber sido educadas con ese «relato de terror».

Varias jóvenes observan la primera parte del documental antes de participar al final.
Varias jóvenes observan la primera parte del documental antes de participar al final.

Mujeres y hombres

El documental permite abrir los ojos en la España del siglo XXI. «Hay un gran salto entre hombres y mujeres viendo esta película. Las mujeres se han sentido mayoritariamente apeladas, reflejadas, identificadas. Eso las ha llevado a revisar cosas que quizás tenían bloqueadas, cosas que tenían normalizadas; a pensar de manera distinta en ellas, en sus hermanas, en sus amigas, incluso en las desconocidas», explica Do Texeiro sobre las reacciones a su documental en las salas de cine. Es la sororidad de quienes abren los ojos con sus compañeras.

«Los hombres tienen otras reacciones. También hay interés e intento de empatía, pero es un intento más ortopédico porque creo que es muy difícil ser un hombre blanco y empatizar cuando nunca has tenido que hacerlo al margen de tus estigmas y traumas personales (que tiene todo el mundo), pero el colectivo no es el mismo», señala la directora. «Una de las cosas que puede surgir de esta película es una cierta incomodidad en hombres que seguramente no sepan o no tengan ni idea de cómo viven sus hermanas, madres, compañeras, conocidas... Pero es una incomodidad interesante», sostiene la directora, que insiste en no querer convertirse en portavoz del feminismo o voz indiscutible de las mujeres.

'Todas las mujeres que conozco' enseña la realidad en tres actos. En primer lugar, con cinco amigas -incluida la directora del documental- charlando sobre sus experiencias. En segundo, con un grupo de mujeres reaccionando la primera conversación y, finalmente, un grupo de adolescentes que responde tras el visionado de la conversación y sirve de muestra para lo que se reproducirá en el mundo adulto. El título del documental aporta el último de los ingredientes para descubrir el mundo porque son todas las mujeres que conoce Xiana do Texeiro: «Todas han sufrido agresiones más o menos violentas, más o menos físicas, más o menos simbólicas en su vida en relación a la violencia callejera sexual machista. Somete a todas con las que en algún momento he hablado de esto». Y todas las presentes responden afirmativamente a la pregunta '¿Cuántas veces habéis vuelto a casa con el número de la 'poli' premarcado?'. Sin cuantificar, porque una sola vez ya retira el velo que cubre el relato de terror.

Bromas

A pesar de que el tema podría no dar pie al humor, las mujeres que hablan en el documental se permiten las bromas porque es el punto de vista de quienes están por debajo. «Que estemos riendo cuando hablamos de violencia sexual continua machista a mí no me choca porque es nuestro día a día, y ¿si no nos queda el humor para reírnos nosotras mismas de lo aterrorizadas que vivimos, de lo esperpéntico, qué nos queda? Igual para algunos hombres es difícil reírse en la sala, se tienen que sentir contagiados y autorizados», defiende la directora.

 

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