El mito del 'western' se niega a morir

Viggo Mortensen, en 'Appaloosa' (EE UU. 2008). Escrita, producida y dirigida por Ed Harris, está protagonizada además por el propio Harris, Renée Zellweger y Jeremy Irons. /
Viggo Mortensen, en 'Appaloosa' (EE UU. 2008). Escrita, producida y dirigida por Ed Harris, está protagonizada además por el propio Harris, Renée Zellweger y Jeremy Irons.

Aunque lejos de los primeros puestos de taquilla, resurge el interés de este género cinematográfico de la mano de autores consagrados y novatos sin prejuicios

Vidal Arranz
VIDAL ARRANZ

Las películas del Oeste, a las que el Curso de Cine de la Universidad dedica este año una atención especial, hace tiempo que abandonaron la corriente principal de las taquillas cinematográficas, pero parecen haber encontrado en los márgenes, en las películas independientes y de pequeño presupuesto, un ecosistema propicio para sobrevivir. Contra pronóstico, y tras varios anuncios prematuros de defunción, la mitología del 'western' sigue resultando estimulante para creadores y espectadores, lo que está conduciendo a un modesto resurgimiento del género, especialmente en la última década.

No hablamos ya de grandes taquillazos como los que pudiera protagonizar John Wayne, el actor más rentable y mejor pagado del cine clásico. Ni siquiera de fenómenos ocasionales como el 'Sin perdón' (1992), de Clint Eastwood, o la popular 'Bailando con lobos' (1990), de Kevin Costner. Los nuevos 'westerns' o llegan de la mano de autores de renombre que pueden permitirse altos presupuestos, o asumen que no pueden competir, ni en medios ni en rentabilidad, con las películas de fantasía o de superhéroes, y optan por el pequeño formato, por la obra de cámara, en la que caben todo tipo de matices y originales giros e innovaciones.

'Valor de ley' (2010), de Joel y Ethan Cohen; 'Los odiosos ocho' (2015), de Quentin Tarantino, y 'Renacido' (2015), de Alejandro González Iñárritu, son una buena muestra del renovado interés de los autores modernos por el 'western'0. La película de los Cohen ofrece una nueva mirada, más dramática, áspera e intensa, sobre el clásico del mismo nombre dirigido por Henry Hathaway, con el que John Wayne logró el Óscar. La cabalgada final, bajo una noche estrellada y nevada, merece figurar entre los momentos más poéticos e intensos del género. 'Valor de ley' tiene el interés añadido de levantar un nuevo monumento al viejo héroe, al tipo altruista capaz de sacrificarse por otros, a partir de una figura de apariencia tan poco gloriosa como la que encarna Jeff Bridges. El trabajo de Tarantino, en cambio, toma más bien como referente el cine de Sergio Leone, con su característica estilización formal, y su convicción de que es la venganza, y no la nobleza, la que mueve el mundo. 'Los odiosos ocho' está poblada por seres que hacen honor al título del filme y el odio (el que los personajes suscitan y el que les mueve) es el verdadero protagonista de la función. Finalmente, el trabajo de Iñárritu destaca sobre todo por su recuperación de la fisicidad del género, y la conciencia de la decisiva influencia del entorno natural en el relato y en los personajes. Tres visiones que enriquecen el canon del género.

Protagonistas de 'True Grit' –conocida en España como 'Valor de ley'–, de los hermanos Cohen (2010).
Protagonistas de 'True Grit' –conocida en España como 'Valor de ley'–, de los hermanos Cohen (2010).

Pero junto a ellas, pueden destacarse otras obras de muy diferente naturaleza. La más reciente, 'The hero' (2017), de Brett Haley, no es propiamente un 'western', sino una reflexión sobre el género, y sobre la mitología del vaquero, a partir de la figura de un actor que tuvo una vez un gran éxito que no ha logrado repetir. Película crepuscular, con el cine del Oeste como telón de fondo y como referente con el que hilvanar una reflexión sobre el paso del tiempo y sobre la función del héroe. 'Comanchería' (2016), de David Mackenzie, ofrece asimismo una revisión del género trasladado a los tiempos presentes. Pero esa pareja de atracadores que roban al banco que previamente les ha dejado tirados a ellos, con el solo objetivo de dar un futuro a su familia, ofrece unas inequívocas resonancias clásicas sin que ello impida componer una obra singular, personal y actual. Los nuevos paisajes urbanos de las ciudades devastadas por la crisis aportan una nueva mirada a la mitología del Oeste americano sin traicionarla. También muy reciente es 'La balada de Lefty Brown' (2017), de Jared Moshé, que recupera la mitología del Oeste a través de la figura de un personaje marginal, uno de esos viejos secundarios a los que nadie se toma demasiado en serio, y que parecen tener la única misión de engrandecer al protagonista, y que, en este caso, finalmente emerge como el más imprevisible y legítimo héroe del relato. Finalmente, 'Bone Tomahawk' (2015), del debutante S. Craig Zahler, revive con pulso la vieja mitología de la supervivencia y la lucha contra la brutalidad salvaje del otro, incorporando elementos del 'gore' y gotas de humor. Craig Zahler elude los problemas de la corrección política sustituyendo a los indios clásicos del viejo Far West por unos sorprendentes trogloditas, sin adscripción de raza, o procedencia, que parecen sacados de un 'Holocausto caníbal' abstracto e intemporal.

A todas ellas habría que añadir 'Appaloosa' (2008), de Ed Harris, y, sobre todo, 'El tren de las 3:10' (2007), de James Mangold, un director hoy muy conocido por sus películas sobre Lobezno y el universo de los X Men (especialmente la muy celebrada 'Logan') y que se atrevió entonces a ofrecer una nueva mirada intensa, vibrante y dramáticamente convincente sobre el clásico del mismo nombre de Delmer Daves, protagonizado por Glenn Ford.

Ninguna de estas obras ha conseguido volver a colocar al cine del Oeste en el centro del interés de los espectadores, pero todas ellas acreditan el aprecio de los creadores por un género que suscita una creciente reverencia. «La paradoja es que, aunque hoy apenas se hacen películas del Oeste, los clásicos tienen un estatus, y reciben una admiración, que hace años no tenían», explica el historiador de cine Fernando Alonso Barahona, autor, entre otras obras, de 'John Wayne. El héroe americano'. Barahona cree que el género está todavía en decadencia, «pero no es descartable que pueda renacer», aunque la hegemonía actual del cine de efectos especiales no aporta el entorno más propicio para su pleno resurgimiento.

Opina Barahona que la crisis del género arranca con las obras de Sergio Leone y Sam Peckimpah, pese a que ambos creadores aportaron un buen puñado de obras maestras al canon. «Cuando un género deja de creer en sí mismo, como ocurre con esas películas, incluso aunque algunas de ellas sean muy notables, se hace más difícil la renovación». Y el 'western' dejó de creer en sus viejos mitos y se entregó a antihéroes despiadados y sin escrúpulos que alcanzan el paroxismo en la obra de Quentin Tarantino. «Lo malo es que hoy solo hay antihéroes, pero el género necesita personajes con valores positivos. Si todos son antihéroes que no creen en nada, el género se hunde», añade Barahona, que aboga por recuperar el viejo espíritu de la frontera, que considera esencial al género. Por ello resulta especialmente significativo ver cómo en películas como 'Valor de ley', o 'Bone Tomahawk', entre otras, el viejo héroe pugna por resurgir. Quizás no sea tan recio, ni tan sólido como los héroes clásicos, pero sin duda le sirven de inspiración.

El crítico de El Norte, Fernando Herrero, es de la opinión de que el declive del género arranca del gran fracaso comercial de 'La puerta del cielo' (1980), de Michael Cimino. «Fue una debacle porque atacaba frontalmente el mito de los colonizadores», asegura Herrero, y a partir de ahí el 'western' ha perdido la hegemonía que tuvo «porque ya no tiene capacidad para representar al país; ahora lo representan los superhéroes que, por otra parte, han incorporado algunos elementos formales del género, como también han hecho sagas de fantasía como 'Star Wars'».

Herrero cree que todos los géneros tienen una posibilidad de resurrección –y apunta también a los intentos que se están realizando en los últimos años para reflotar el cine musical, otro de los géneros clásicos que había sido abandonado– pero el renovado interés por el género que hoy es posible detectar no llega a la categoría de 'resurrección' porque se trata de películas que no se acercan, ni remotamente, a la popularidad que tuvieron los viejos clásicos. El 'western' todavía tendrá que esperar su oportunidad, pero, entretanto, mantiene vivo su aliento con obras que a veces evocan su vieja gloria y en otras ocasiones pareciera que casi logren tocarla con la punta de los dedos.

 

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