La 'choza' de Tarzán

La casa que se construyó el famoso actor imitando las viviendas tradicionales africanas./
La casa que se construyó el famoso actor imitando las viviendas tradicionales africanas.

El actor Johnny Weissmüller se enamoró de Acapulco y la convirtió en el paraíso de las estrellas de Hollywood | La villa que se construyó allí refleja hoy la decadencia de la urbe mexicana

SALMA KAUFMAN

Enclavada sobre un acantilado con una vista privilegiada del Pacífico, la que fuera residencia del actor estadounidense Johnny Weissmüller, famoso por representar a Tarzán en numerosas películas, se erige como vestigio de una era más glamurosa de Acapulco. Durante más de un siglo, la ciudad portuaria del sureño estado mexicano de Guerrero se ha caracterizado por su impresionante vida nocturna, además de ser escenario de decenas de películas nacionales e internacionales que la situaron como el destino turístico favorito de actores y políticos. El clima tropical era el complemento perfecto para disfrutar de sus playas doradas y de sus impresionantes puestas de sol.

Sin embargo, este encanto se ha ido diluyendo a causa de una imparable ola de violencia que cada año sitúa a Acapulco en los primeros lugares entre las ciudades con más homicidios en México.

En épocas de recuerdos más gratos, el actor Peter Johann Weissmüller, mejor conocido como Johnny Weissmüller, quedó impresionado con los bellísimos parajes del lugar donde rodó 'Tarzán y las sirenas' en 1948. Le dejó prendado en particular el hotel Los Flamingos, un enclave paradisíaco que convirtió en su casa.

El actor Johnny Weissmüller, en 'Tarzán y las sirenas'.
El actor Johnny Weissmüller, en 'Tarzán y las sirenas'. / Efe

El arbusto de 'Cheetah'

Weissmüller y el también actor John Wayne adquirieron el hotel y decidieron ampliarlo con 36 habitaciones más, que lo convirtieron en el escondite de la 'Pandilla de Hollywood' entre 1950 y 1984, albergando a figuras como Cary Grant, Fred McMurray, Red Skelton, Rex Allen, Bo Roos, Errol Flynn y Richard Widmark. Durante esta época el hotel se convirtió en punto de encuentro de la 'jet set' internacional, el lugar donde se hacían las mejores fiestas de México, exclusivamente para actores, políticos y representantes de la élite social.

A pesar de que Weissmüller era un buen anfitrión, el ruido que provocaban las fiestas interminables llegaba hasta su habitación, por lo que decidió construir una casa para él dentro del complejo pero alejada del bullicio. El actor pensó hasta el último detalle de la casa, que mandó construir haciendo referencias a cada una de sus películas. Conocida como la Casa de Tarzán o Casa Redonda, tiene la planta circular como las chozas de la cinta 'Tarzán de los monos', porque «los nativos de África le dijeran que, al no contar con esquinas, los espíritus malignos no entrarían a su hogar», explica Juan, trabajador y guía del lugar.

La construcción tiene dos habitaciones con baño y un salón;en la entrada monta guardia un arbusto esculpido con la cara de 'Cheetah', la chimpancé que le acompañó en la saga del hombre mono, y el mirador tiene la forma de una mandíbula de cocodrilo. De allí cae hasta el mar un acantilado dos veces mas alto que la famosa Quebrada de Acapulco, donde los clavadistas efectúan sus espectaculares saltos.

A lo largo de 21 años, entre 1963 y 1984, Weissmüller vivió en la Casa Redonda con su quinta y última esposa, Maria Brock Mandell Bauman, hasta que sus cada vez más frecuentes ataques de ira obligaron a buscarle un mayor aislamiento. Se trasladaron a una casa más solitaria en Playa Mimosa, situada a unos cuantos kilómetros de distancia. Días antes de fallecer, el actor dijo a su esposa que no quería ser enterrado en Estados Unidos «porque Acapulco es mi paraíso». Sus restos fueron sepultados en el panteón Valle de la Luz, a las afueras de Acapulco, donde un monumento le recuerda como el principal promotor de la ciudad en Hollywood.

Tras su muerte, el hotel fue vendido por sus hijos. En la actualidad la Casa Redonda es un museo y también se puede reservar como suite para seis personas. Cuenta con piscina privada y el mismo mirador desde el que Tarzán contemplaba las mejores vistas de todo Acapulco.

 

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