Los museos remueven sus colecciones con intercambios de piezas

'Adonis', escultura de Corradini que el Metropolitan Museum of Art de Nueva York cederá en marzo al Museo Nacional de Escultura a cambio del 'Cristo Yacente', de Gregorio Fernández. /El Norte
'Adonis', escultura de Corradini que el Metropolitan Museum of Art de Nueva York cederá en marzo al Museo Nacional de Escultura a cambio del 'Cristo Yacente', de Gregorio Fernández. / El Norte

El Museo Nacional de Escultura enviará en marzo el ‘Cristo Yacente’ al Metropolitano de Nueva York y este le cederá una escultura de Corradini. Y en San Gregorio se exhibe un lienzo de Murillo tras haberle prestado siete obras al Museo de Bellas Artes de Valencia

JESÚS BOMBÍNValladolid

Otro viaje. Otro país, otra sala. Nuevos ojos para ser contempladas por otros públicos en el nuevo punto de destino. Cada año, pinturas, tallas y otras piezas del Museo Nacional de Escultura abandonan su estancia de años en pedestales y paredes para participar en exposiciones en ciudades españolas y extranjeras. Un trasiego de mudanzas que se ha visto acentuado en los últimos años, pues buena parte de los fondos que nutren las exposiciones temporales proceden de intercambios entre museos.

Este flujo de arte se ha convertido en un recurso cada vez más utilizado ante el presupuesto menguante en las pinacotecas para adquirir obras, aunque también por la mayor disposición de los museos a colaborar con préstamos que prestigian sus propios fondos. «Un museo no es una colección estática», arguye Manuel Arias, subdirector del Museo Nacional de Escultura, defensor de la cada vez más socorrida estrategia del canje temporal de piezas. «Ayuda a que la colección entre en otras instituciones y sea más vista y apreciada; todos estamos en el mismo barco y es bueno que aquí tengamos durante unos meses arte de otros centros nacionales o extranjeros y, en contrapartida, que ellos disfruten de algunas de nuestras obras», alega.

El Nacional de Escultura prestó el año pasado un total de quince obras de arte, todas ellas a museos, academias e instituciones que las exhibieron para enriquecer el discurso de sus propias exposiciones en la carrera cada vez más exigente por ganarse el favor del visitante.

Del total de préstamos, siete lienzos y esculturas salieron en noviembre del año pasado del Colegio de San Gregorio con destino al Museo de Bellas Artes de Valencia para ser enseñados en la muestra ‘Inmaculada. La construcción barroca del misterio de la concepción de María’.

Como contraprestación, la pinacoteca valenciana ha cedido el lienzo ‘San Agustín con Cristo peregrino’ (1655), obra de Bartolomé Esteban Murillo, artista sevillano en cuya ciudad se celebra el Año Murillo con motivo de los 400 años de su nacimiento, una conmemoración que comenzó a finales del pasado año y se prolongará a lo largo de este.

La pintura de gran formato (251 por 171 centímetros) se ha colocado en la sala de arte andaluz, arropada por las esculturas de San Juan Evangelista, de Martínez Montañés; San Ignacio de Loyola, de Pedro Roldán, y San Pedro de Alcántara, de Pedro de Mena. Estará expuesta hasta el 8 de abril, la misma fecha a partir de la que iniciarán el camino de vuelta las siete piezas cedidas al museo valenciano. «Para nosotros es una oportunidad para recordar a Murillo en este año conmemorativo; en Castilla y León no existen muchas obras de este pintor», afirma Arias.

'San Agustín con Cristo Peregrino', de Bartolomé Esteban Murillo.
'San Agustín con Cristo Peregrino', de Bartolomé Esteban Murillo.

El Museo de América de Madrid, la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, la iglesia de Santa Eulalia en Paredes de Nava (Palencia), el Palacio Episcopal de Málaga y la Catedral de Toledo acogieron el año pasado en sus salas otras ocho obras enviadas desde Valladolid.

En Alonso Berruguete y Gregorio Fernández se sustenta buena parte de la identidad del Museo Nacional de Escultura, por lo que se trata de artistas muy demandados por otras instituciones. No es la primera vez que su obra peregrina al extranjero, a donde se enfocan las salidas programadas por la dirección para este año. La primera de ellas será a la Galería de los Uffizi en Florencia, donde recalarán el ‘Ecce Homo’ de Alonso Berruguete y ‘La Virgen con el Niño’, del escultor genovés Leonardo Mirano. Se podrán contemplar desde el 27 de febrero al 27 de mayo en la muestra ‘España e Italia en diálogo’.

El ‘Cristo yacente’ de Gregorio Fernández –propiedad del Prado y depositado en el Museo de Escultura desde 1933– emprenderá ruta hasta el Metropolitan Museum of Art de Nueva York para ser exhibido entre el 20 de marzo y el 22 de julio en la exposición ‘The body in color’. Le acompañarán en el viaje dos figuras de la colección ‘Toros y toreros’.

A cambio de estas cesiones, el museo neoyorquino entregará temporalmente la escultura ‘Adonis’ (1723-25), del artista italiano Antonio Corradini. «Esta pieza aportará una novedad porque no tenemos en nuestras salas piezas de tema mitológico en mármol de Carrara, es una escultura fantástica, un ‘yacente’ pagano», sostiene Manuel Arias.

El tercer desplazamiento de obras también cruzará el Atlántico y esta vez aterrizará en Ciudad de México. El lienzo ‘Historia de la aparición de la Virgen de Guadalupe’, de Juan Correa (1667), ha sido incluido en la retrospectiva ‘Imágenes de la primera imagen’, organizada por el Museo Franz Mayer, que abrirá el 17 de mayo y se prolongará hasta el 12 de agosto. «La pintura de Murillo y la escultura de Corradini merecen una visita al museo en su calidad de piezas invitadas porque aportan nuevas perspectivas», defiende Manuel Arias.

 

Fotos

Vídeos