José Noriega saca sus piezas de acero de 'Una habitación antigua'

Una de las obras de José Noriega expuestas en La Maleta. /El Norte
Una de las obras de José Noriega expuestas en La Maleta. / El Norte

Expone en La Maleta un proyecto que se completará con la muestra del ceramista Félix Sanz

Angélica Tanarro
ANGÉLICA TANARROValladolid

«En el claro del bosque no hay comercio, ni revistas con anuncios, ni 'influenciadores'; tan solo una soledad alargada que dibuja y sostiene la inclinación de la luz». (Una soledad alargada que dibuja y sostiene la inclinación de la luz) me repito esta frase con la que José Noriega haciendo un guiño a 'Claros del bosque' de María Zambrano («El claro del bosque es un centro en el que no siempre es posible entrar…») trata de introducirnos en 'Una habitación antigua' la exposición de esculturas que muestra desde el viernes en la galería La Maleta de Valladolid.

Miro las esculturas, pero también las magníficas fotografías de José Antonio Menéndez que las llevan al pequeño catálogo de la exposición y, en ese fondo negro, los perfiles dibujados en acero cobran un mayor relieve y sí, ahí está la inclinación de la luz sobre la superficie o la soledad alargada en el taller del artista, o la ensoñación que dispara la mano que dibuja, la lija que pule, el pincel... 'Círculo y ángulo recto' es el subtítulo explicativo de un proyecto que incluye en realidad dos exposiciones: esta primera con las quince esculturas en acero pulido de Noriega, (la parte del ángulo recto) y la siguiente que albergará este espacio con las piezas en cerámica de Félix Sanz (el circulo).

Quince esculturas que saca del taller por primera vez, aunque tienen unos cuantos años. Si José Noriega se dedicara a hacer grandes esculturas de bronce, sin duda acabaría teniendo su propia fundición. Es casi una obsesión en este artista controlar los medios de producción. Así que, en su casa de Velliza, el taller y el estudio están bien diferenciados. El lugar del pensamiento, la biblioteca, el archivo, por un lado, y por otro, el lugar de las máquinas, como esa sofisticada y avanzada impresora alemana en 3D que se ha convertido en su fiel compañera de fatigas, la unión hombre y máquina en la complicidad de plasmar sobre el papel supremo (en calidad) lo que la mano del 'dibujante' modeló en tacos de madera, pongamos por caso. La xilogafía tiene así algo de mágico y de científico a la vez.

No hace mucho, la mano del dibujante, del grabador, del escultor, estuvo dibujando sobre la madera unas composiciones en ángulo recto, en L, que conformaron la 'Poética de palo'. Más de dos mil archivos, horas de trabajo pasadas sin sentir, el tiempo detenido en un taco de madera. O qué decir de los haikus, de los cálculos matemáticos para que los tacos de madera respetaran el orden silábico (5-7-5) en sus dimensiones. ¿Y quién se atrevería a decir que esas imágenes no son poemas? Pero ¿por qué hablar de la poética de palo, uno de sus últimos proyectos, si este artículo trata de las esculturas de 'Una habitación antigua'? Muy sencillo. Porque son dos momentos distintos en el tiempo y en el espacio de un mismo impulso creador. Y vistas al mismo tiempo no pueden desmentir sus genes. Las formas negro sobre blanco de esa poética, las composiciones que remiten a los nenúfares, a la lluvia, a los objetos cotidianos o a las composiciones surrealistas esparcidas por el estudio… están aquí en estas esculturas anteriores que ahora se exponen a la mirada ajena. Y la habitación es antigua, sí, es la misma habitación e la que se refugiaban nuestros antepasados de Altamira para explicarse el mundo. De ahí, en adelante.

'Una habitación antigua'

Eculturas de acero de José Noriega. Galería La Maleta (C/ Norte s/n, Valladolid). Horario: de martes a viernes de 19:00 a 21:00 h. Hasta el 31 de octubre.

Noriega, trabajador incansable, se sienta de pronto en la galería donde acaba de montar la exposición con la ayuda de su amigo el fotógrafo, del galerista Mariano Olcese, y de Rosa, el cincuenta por ciento de esa sociedad editorial y artística que es 'El Gato Gris', pero no habla de sus piezas, habla de Valente, de Ullán, de Zambrano, a quienes llama sus 'mayores'. O quizá sí, sí está hablando de sus piezas, porque todas están en esa habitación antigua, todas viven en el claro del bosque.