Un retrato con un ingrediente inusual

Jesús Alonso 'Berchen', delante de su obra./
Jesús Alonso 'Berchen', delante de su obra.

Jesús Alonso 'Berchen' pinta el rostro de José Tomás el día en que el diestro madrileño resultó cogido tres veces

JOSÉ MARÍA CILLERO

José Tomás acaba su pelea con el quinto de la tarde, el sobrero de Toros de El Torero Caribello negro, de 585 kilos, con el rostro adobado de cuajarones de sangre del animal (y de la suya propia, porque esa tarde recibió tres cornadas). Así lo ha retratado ahora, empleando sangre de toro de lidia como pintura, el vallisoletano Jesús Alonso Berchen, Jesús el del Café del Arte para muchos que aún le recuerdan como fundador de aquel establecimiento hostelero simanqueño que marcó una época.

«Hubo un torero-pintor estadounidense que aplicó hace años esta técnica», cuenta Berchen, que se refiere a John Fulton, que en los 70 utilizó la sangre de toro en sus cuadros, «aunque la técnica es tan antigua como el propio hombre, ahí están las cuevas de Altamira», explica. Y eso que las dificultades rodearon la obtención del inusual ingrediente. «La primera vez no pude usarla porque se coaguló. Fue a la segunda cuando obtuve un cubo entero y gracias al anticoagulante conseguí conservarla». Ayudado por un vecino picador que participaba en el festejo, pudo convencer a los veterinarios para que le dejaran llevarse la sangre, que por motivos sanitarios está prohibido comercializar para el consumo.

«No soy un gran aficionado, aunque lo que desde luego no soy es antitaurino. Mi intención inicial era pintar cogidas en la plaza, pero una amiga, también pintora, me enseñó esta foto y ahí empezó todo». Y todo es un cuadro de dos por 1,60, en el que además de sangre de toro se ha empleado pan de oro de 24 kilates para una obra impactante cuyo precio es de 120.000 euros.

 

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