Perfil: Alfonso Fernández Mañueco, un hombre de partido

Alfonso Fernández Mañueco./Alberto Mingueza
Alfonso Fernández Mañueco. / Alberto Mingueza

Su carrera ha crecido pareja a la de Herrera. En 2011 le apartó de la Junta y le situó como candidato a la Alcaldía de Salamanca que ahora deja

Susana Escribano
SUSANA ESCRIBANOValladolid

Alfonso Fernández Mañueco (Salamanca, 1965) deja la Alcaldía de Salamanca y es, desde hoy, más candidato a la Presidencia de la Junta. El dirigente salmantino es un hombre de partido, que valora las bondades de la unidad en una formación política, fiel a las directrices de Génova así mande en la planta noble Aznar, Rajoy o Casado. Trayectoria profesional y política es lo mismo en el currículum del aspirante a mantener Castilla y León como tierra 'popular' a partir de mayo de 2019, en los comicios más disputados desde aquellos de 1987 cuando José María Aznar tomó el mando de la joven autonomía castellano y leonesa, gracias al apoyo del CDS y desalojó al PSOE del Colegio de la Asunción.

El despegue político de Alfonso Fernández Mañueco ha discurrido parejo al de Juan Vicente Herrera. Primero le nombró consejero en 2001 y luego, segundo en el PP de Castilla y León en el 2002. Ese día en que le invistió secretario general autonómico y le encargó controlar los hilos del partido, Herrera destacó de él: «Ha venido conmigo al Gobierno. Tiene las mismas horas prácticamente que tengo yo». Ese fue un momento y hoy es otro.

El salmantino, licenciado en Derecho y con una trayectoria profesional vinculada al ejercicio de la política (concejal de Salamanca, presidente de la Diputación charra, consejero, procurador y alcalde de su ciudad) aspiró a relevar a Herrera en el partido en unas primarias en las que barrió al alcalde de León, Antonio Silván. Este era el candidato de Herrera y Mañueco, el de Génova, apoyado por el zamorano Fernando Martínez Maíllo, entonces coordinador del PP presidido por Mariano Rajoy. Demostró que el control del día a día del partido era cosa suya y no del presidente Herrera. Se hartó de resaltar que él era y es un hombre de partido. De mítines, de cargos, de responsabilidades, pero también de ensobrar propaganda electoral y coger el cubo con la cola y la brocha y pegar carteles.

Fernández Mañueco fue presidente del Comité de Garantías del PP y capeó la gestión desde ese órgano del racimo de casos de corrupción que han rociado al partido. Lo hizo desde un tercer plano, sin salpicaduras molestas antes de la condena de la Gürtel, que incluyó a su antecesor en la Secretaria General del PP de Castilla y León y exvicepresidente de la Junta, Jesús Merino.

Herrera le devolvió a la arena municipal en 2011, como aspirante a alcalde de Salamanca. Dejaba tras de sí diez años como consejero de los que los últimos cuatro estuvo al frente de una consejería de Interior y Justicia, en una comunidad sin policía autonómica ni juzgados traspasados. Herrera mantuvo su estatus en el partido, pero le desplazó de su entorno de colaboradores en el día a día.

La rotunda victoria en las primarias autonómicas le ha situado en primera línea desde abril de 2107 en una convivencia con el Gobierno que preside Juan Vicente Herrera que ha tenido sus tiranteces. Generalmente, soterradas. Pero también públicas, como cuando aseguró que se podían gestionar mejor los recursos sanitarios.

Alfonso Fernández Mañueco contará en la campaña con el apoyo de Pablo Casado, palentino de nacimiento y diputado por Ávila. El PP de Castilla y León se decantó por la vallisoletana Soraya Sáenz de Santamaría en vísperas del congreso nacional, que llevaba en su candidatura al segundo del partido en la comunidad, el segoviano Francisco Vázquez. Ganó el abulense. Desde entonces no se da un paso en el PP autonómico sin mirar con sumo cuidado cómo se mueve el equipo de Casado.

Alfonso Fernández Mañueco, casado y con dos hijas, es yerno de un presidente de la Diputación charra y su padre fue alcalde de Salamanca en tiempos de Franco. El dirigente popular ha conseguido trabajar en esos dos despachos institucionales y pugnará por ser el próximo inquilino del que ha ocupado Juan Vicente Herrera durante 18 años. Habrá que esperar no a mayo, en la noche electoral, sino a junio o julio para saber si lo logra, porque todo apunta a que quien presida la Junta necesitará de pactos.