Nueve familias de la región se llevan de vacaciones a niños de centros de protección

Menores de un centro residencial de la Junta. /Alberto Mingueza
Menores de un centro residencial de la Junta. / Alberto Mingueza

Ochenta menores de la región esperan un hogar temporal para pasar un «auténtico verano»

Ana Santiago
ANA SANTIAGOValladolid

La experiencia no pudo ser más satisfactoria en su primer vez, por ello el programa se repite estos meses de verano. La Gerencia de Servicios Sociales y Cruz Roja implantaron el año pasado el programa de estancias temporales durante las vacaciones para menores protegidos por la Junta pero que están en centros de la administración y no en familias de acogida. Dieciocho buenas experiencias el verano de 2018.

Generalmente por su edad; ya no son bebés, viven en grupos pequeños bajo el amparo de la Consejería de Familia e Igualdad de Oportunidades en alguno de los sesenta centros de protección de la comunidad; pero son niños con necesidad de jugar, de compartir, de tener un entorno emocionalmente protector y especialmente en esta época estival, cuando han acabado las clases, el mundo que los rodea en lo que para ellos es su hogar se antoja algo más institucionalizado y rutinario que el resto del año. Más de quinientos pequeños, de más de siete años, están bajo el amparo administrativo por problemas en sus familias biológicas de lo más variables. En ocasiones, viven hasta la mayoría de edad en los mismos y son lo más parecido a un hogar y ahora el nuevo proyecto abre esta normalización a un entorno familiar real, con unos 'padres' y 'hermanos' dispuestos a llevarlos con ellos a la piscina, un parque de atracciones, al cine, la montaña o el mar. Deseosos de compartir esa barbacoa con abuelos y primos, la paellada o la competición de bicicletas. Ochenta de esos menores esperan una familia para tener vacaciones con ella.

Servicios Sociales y Cruz Roja mantienen abierto el programa para captar voluntarios para agosto o para estancias largas

Este año fueron seleccionadas once pero finalmente, por el momento, solo nueve abrirán sus planes a estos niños. Aún está abierto el proceso de selección para iniciar la convivencia sobre todo en agosto. El tiempo mínimo que marca el programa es una quincena de días y no hay máximos hasta que empieza el curso escolar, depende de la disponibilidad de cada familia. Todos los menores tienen entre 7 y 18 años.

El proyecto, explican fuentes de Servicios Sociales, consiste en «una fórmula de guarda en familia que no va destinada a ser prolongada en el tiempo, sino a favorecer la convivencia de los menores protegidos durante un corto periodo de tiempo en verano, sin perjuicio de que la experiencia de un resultado positivo para menores y familias y pueda valorarse posteriormente la formalización de un acogimiento temporal de carácter más estable». Las personas interesadas en participar en este programa, que puede ser una sola o un amplio núcleo familiar, son también seleccionadas en busca de una estabilidad personal y familiar.

Los temporales 'padres' tienen la guarda del pequeño o adolescente mientras dura la estancia

Para los menores, «es una alternativa favorable, ya que propiciará su integración en un entorno familiar adecuado que dará cobertura a sus necesidades, reforzará su desarrollo personal y permitirá que adquiera capacidades relacionales. Algo que los que entran en el programa han elegido en busca de un 'auténtico verano'».

La estancia temporal es una experiencia que «genera un alto enriquecimiento a todos sus miembros y al entorno de su unidad familiar. Facilita el contacto con realidades diversas y fomenta valores solidarios, de respeto, tolerancia y generosidad en la interacción con menores en situación de desprotección», destacan fuentes de la Junta.

Por su parte, a la familia se le pide cuidar del pequeño, tenerle en su compañía, responsabilizarse de su seguridad y bienestar y asumir los gastos de manutención que pueda ocasionar. Los acogedores no podrán entregar el niño a otras personas o establecimientos, como el envío a un campamento, sin el previo consentimiento de la Gerencia de Servicios Sociales.

«Esto no es difícil. Es una época de tranquilidad y nos lo vamos a pasar fenomenal»

Hortensia no es nueva en esto de la acogida. Hace unos diez años cuidó de una adolescente de 14 y no de forma temporal. «Estuvo más de un año y luego hemos continuado teniendo contacto porque, sobre todo para mi hija, es como una hermana. Seguimos en contacto porque es parte de la familia y ella casi no tiene a nadie». Hortensia, divorciada y madre de tres hijos mayores y abuela de otros tres nietos, vive ahora sola y «me encantan los niños. Siempre he tenido la vista puesta ahí; de hecho, me planteaba que para qué haría Empresariales y no Magisterio. Mi recuerdo es que es una experiencia muy bonita y muy dura. Pero finalmente aquello fue muy positivo para todos y eso que, al ser una adolescente, se sumaban los problemas de la edad con los propios de las circunstancias. Fue bueno». Ya cuando Hortensia se jubiló hace tres años, la idea de la acogida volvió a surgir en su cabeza pensando en un bebé; pero «fue una mala época, un momento personal difícil y desistí. Después, hasta ahora, he cuidado a mi nieto de diez meses; pero el próximo año irá a guardería y ahora su madre está de vacaciones. Por eso, he pensado que este acogimiento temporal es perfecto».

Cruz Roja precisa que Hortensia se hará cargo de un niño de diez años que actualmente está en un recurso residencial. Ella aún no lo conoce y «sí tengo ciertos nervios y preocupación porque se encuentre a gusto, ver qué hacemos... pero esto me parece fácil. ¿Cómo no va a serlo? Es una época de tranquilidad, en verano todo es relax y ocuparte de un niño es estupendo», añade.

«Solo pedí que no tuviera más de 12 años; aunque igual me lo hubiera pensado de no ser así. Te hacen una entrevista muy larga y completa».

Cuenta Hortensia sus planes para este verano, que compartirá con este pequeño durante un mes y una semana. Los primeros días los vamos a pasar en Valladolid, conociéndonos y acostumbrándonos el uno al otro. He pensado llevarlo a una bolera, de paseo... a ver lo que le gusta. Igual, yo que sé... le gusta el padel y nos metemos los dos. Después, la primera quincena de agosto siempre alquilamos una casa, esta vez iremos al mar en Asturias. Vamos mucha familia, con muchos niños de diferentes edades y aunque ninguno coincide con la suya creo que se sentirá bien. Jugamos a las palas, al escondite... Yo les explicaba a mis nietos de 3 y 5 años que iba a venir un niño, que yo cuidaría de él y que lo íbamos a pasar fenomenal. Pues en realidad es así de sencillo, como se le cuenta a un niño. Creo que esto hasta rejuvenece».

También se les pide colaborar con la Administración autonómica «en cuantas sugerencias, información o seguimiento estimen necesario los profesionales para garantizar la adecuada adaptación» y respetar «la confidencialidad de los datos relativos a los antecedentes personales y familiares del menor e informar de cualquier hecho de trascendencia en relación con el mismo así como comunicar cualquier cambio de circunstancias».

Por su parte, la Consejería prestará a las familias acogedoras el apoyo técnico y la orientación que precisen y también se hará cargo de los gastos por los daños sufridos respecto a la responsabilidad frente a los accidentes o daños físicos que el menor pueda sufrir o causar, «siempre y cuando no sea consecuencia de una acción constitutiva de delito o de la diligencia exigible a un buen padre de familia, a través del sistema de cobertura establecido al efecto y en los términos contemplados en el mismo».

Datos de protección de menores

1.236
niños y adolescentes niños y adolescentes están bajo la tutela de la Junta.
60
centros de acogimiento hay distribuidos por toda Castilla y León.
685
plazas configuran la red autonómica para alojar y atender menores aunque siempre hay plazas libres.

Es en realidad una delegación de guarda temporal que podrá ser modificada en beneficio del menor por la Gerencia Territorial de Servicios Sociales, de oficio o a instancia de la propia familia o del niño o adolescente. Esta guarda temporal finalizará en la fecha determinada en la Resolución de delegación de la misma, sin perjuicio de que pueda acabar en otro momento por acuerdo de los Servicios Sociales cuando se considere necesario para salvaguardar el interés del pequeño. Los menores, tras la finalizar las vacaciones, retomarán su dinámica en el centro de protección pudiendo en los casos que así se considere beneficioso para los menores y la familia lo acepte, mantener contactos posteriores.

La región acoge 267 saharauis, rusos, ucranianos y bielorrusos

Además del nuevo programa para acoger a los niños de la propia comunidad, Castilla y León desarrolla varias programas humanitarios de estancia temporal de niños de otros países. Una permanencia que dura dos meses del verano; retornan a sus países en septiembre. Los más conocidos son los proyectos para recibir a pequeños del Sáhara, unos planes con una larga tradición y compartidos con otras autonomías. Hay doce asociaciones provinciales de apoyo a este pueblo y, a nivel autonómico, desde el 24 de junio de 2008, existe una organización, la Unión de Asociaciones de Castilla y León Solidarias con el Pueblo Saharaui (UACYL-SÁHARA) que agrupa a once de ellas. Dos son los programas que se desarrollan en este marco, el de vacaciones y el de escolarización. El primero, 'Vacaciones en paz' está financiado por la Junta con 35.000 euros y recibe a 234 menores saharauis en familias de la comunidad y otras cuatro asociaciones movilizan similares recursos para 33 menores de Ucrania (19); Rusia (8) y Bielorrusia (6).

Además, el programa de escolarización hace posible que niños de más de doce años puedan estudiaren Castilla y León conviviendo en un entorno familiar durante el curso escolar. Durante este último curso, fueron 16 los alumnos de estos países y en el anterior 17.

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