La unificación de sedes judiciales, una cuenta pendiente en Castilla y León

Aitor Curiel y Feliciano Trebolle, en la Facultad de Derecho de la UVA, minutos antes de protagonizar la mesa del Ciclo de Justicia. /
Aitor Curiel y Feliciano Trebolle, en la Facultad de Derecho de la UVA, minutos antes de protagonizar la mesa del Ciclo de Justicia.

El presidente de la Audiencia de Valladolid, Feliciano Trebolle, y el criminólogo y médico forense Aitor Curiel protagonizan la segunda mesa del V Ciclo de Justicia de El Norte de Castilla-Santander

M. J. PASCUAL

La unificación de los órganos judiciales en una sola sede sigue siendo todavía en Castilla y León una cuenta pendiente y, de manera muy especial, en la capital que más juzgados tiene. La sesión del Ciclo de Justicia de El Norte de Castilla-Santander, celebrada ayer en la Facultad de Derecho de la UVA, fue una auténtica reivindicación de un espacio adecuado para albergar todas las sedes dispersas por la capital vallisoletana, algunas de ellas a una distancia de tres kilómetros del resto. El presidente de la Audiencia, Feliciano Trebolle, cuando se le preguntó por el Campus de la Justicia, respondió: «No hay. En estos momentos no hay Campus y es imprescindible». No hay, subrayó, después de once años de ríos de tinta sobre un proyecto que pareció tomar forma en el pasado mandato pero que, a falta de escrituras para la permuta de la parcela municipal del Barrio Girón, el nuevo equipo de gobierno municipal rechazó para retomar otro proyecto, el edificio del antiguo colegio de El Salvador, en el casco histórico. Para el veterano magistrado, a día de hoy, el Campus de la Justicia «es una utopía» y duda de que llegue a buen puerto la pretensión de Ayuntamiento de llegar a un acuerdo a cuatro bandas con los propietarios del inmueble, el Sareb, la Tesorería General de la Seguridad Social y el Sacyl para que el edificio y las parcelas anejas pasen a uso judicial.

Transparencia

En su diagnóstico sobre la situación actual de la Administración de Justicia en Valladolid, el ponente se detuvo en la puesta en marcha del expediente digital. Para este jurista, el objetivo de conseguir con esta herramienta una justicia ágil y de calidad todavía está lejos. «En estos momentos tiene importantes disfunciones: sería importante un sistema procesal único y el Consejo General del Poder Judicial asumir esto como bandera. El expediente digital tiene que ser una herramienta de trabajo para que los jueces seamos más ágiles, y esto no se está produciendo», declaró.

Trebolle también aprovechó su ponencia para destacar una cualidad «pionera»: la transparencia judicial y la cercanía como elementos de modernidad. Desde 2003, recordó, la Audiencia está abierta a los ciudadanos, con el objetivo de cambiar la imagen que tienen de la justicia. Esa cercanía se suma a la apertura a los medios de comunicación. Considera que la información directa del juez «es el mejor camino para que se informe bien a la ciudadanía».

También su compañero de mesa, Aitor Curiel, abogó porque los expertos dejen de tenerle miedo a los medios e informen «porque, si el verdadero técnico no lo hace, lo harán otros». Aprovechó para romper una lanza por los criminólogos y por recuperar «el valor de la palabra dada» en los informes periciales, así como para que se utilicen mecanismos de sanción para los falsos peritos. «Conseguir un informe a la carta solo es cuestión de dinero, y eso hay que perseguirlo», afirmó. «Y decir barbaridades en los programas por parte de pseudoperitos no debería salir gratis», concluyó.

Proyectos de reagrupación

Mientras el Campus de la Justicia sigue en el alero, las iniciativas de la Audiencia de Valladolid para ir agrupando sedes y acercarlas a la 'milla judicial' de la calle Angustias, donde se ubican el Palacio de Justicia y los Juzgados de lo Penal y, desde hace poco, los de lo Social, continúan. «No tendríamos que estar arreglándolo nosotros, pero creemos que esto beneficia a todos, los operadores judiciales y los ciudadanos», puntualizó el magistrado Feliciano Trebolle.

En este sentido, aprovechó la mesa del Ciclo de Justicia de El Norte de Castilla-Santander para anunciar que los forenses, que en la actualidad tienen tres sedes (la más alejada, en Arco de Ladrillo, a más de tres kilómetros del centro), van a pasar a la calle Doctor Cazalla, de manera que tengan una sola sede y muy próxima al entorno de la plaza de San Pablo. Trebolle también anunció que los juzgados de lo Contencioso y la jurisdicción de Menores se pretende que compartan espacio en la calle Gamazo, en concreto, en el edificio de la antigua sede de la Tesorería General de la Seguridad Social.

En Valladolid hay 43 órganos judiciales, con lo que es la provincia de Castilla y León con mayor número de sedes y también la que más asuntos tramita: solo en el segundo trimestre de 2016 ingresaron en los juzgados 15.162 asuntos y se resolvieron 16.537. La dispersión judicial tan alta obedece, explicó Trebolle, a que los Juzgados de la calle Angustias se quedaron pequeños casi al momento de su inauguración y hubo que ir buscando oficinas en alquiler a medida que se fue produciendo la especialización. Además de los juzgados específicos en materia penal, vigilancia penitenciaria, menores, violencia contra la mujer, civil (hay tres juzgados de familia), social y mercantil, existen las salas desplazadas del Tribunal Superior de Justicia, las de lo Social y de lo Contencioso Administrativo.

Juicios paralelos

Los juicios paralelos de los medios de comunicación y la mediación se analizaron en una mesa que reunió a abogados, jueces, procuradores, notarios, registradores y autoridades políticas. Feliciano Trebolle y Aitor Curiel toreaban en casa. En una «collera», como acuñó con término taurino el presidente del Tribunal Superior de Justicia, José Luis Concepción. O casi al alimón. Porque el presidente de la Audiencia Provincial y el criminólogo y médico forense debatieron durante cerca de dos horas de algunos de los asuntos que más interesaban a los letrados, jueces, notarios, registradores y políticos que se dieron cita en esta nueva edición del Ciclo de Justicia de El Norte de Castilla-Santander, que también patrocinan los Registradores de Castilla y León.

A José Luis Concepción fueron dirigidas las primeras palabras de agradecimiento por parte de Trebolle, por la atención que habitualmente presta cuando se le requiere. Y de elogio, también, para el vocal del Consejo General del Poder Judicial, el también vallisoletano (de Cuenca de Campos) Gerardo Martínez Tristán, «quien siempre se ha puesto al teléfono, con cualquiera de los cargos que ha ostentado». Terminó las palabras de agradecimiento con su hija, Cristina Trebolle, «la única con vocación jurista» en la familia y futura juez. Alma mater también en la elaboración e instalación del Belén que la familia Trebolle-Liz monta en la iglesia de San Lorenzo, cuya trayectoria se encargó de ensalzar el director de El Norte, Carlos Aganzo, en la presentación de la mesa.

El reto que se les planteaba a los ponentes se llamaba modernización. Hablar de cómo se puede avanzar en la Justicia y hacerlo frente a expertos juristas. Trebolle insistió en la importancia de que exista transparencia ante los medios de comunicación. «Son el mejor vehículo para que la información de la Justicia llegue a los ciudadanos», sostuvo. Habló así de los juicios paralelos de los que, aseguró, no tiene miedo, y destacó la profesionalidad que los periodistas de los medios locales en juicios tan complicados como el del clan de Los Monchines.

«Hemos sido los primeros en abrir la información a la prensa y es muy difícil que pase en otra ciudad. Esta fluidez es muy buena y la transparencia es fundamntal para que llegue a los ciudadanos el trabajo de la Administración de Justicia. Estoy muy orgulloso de ello», añadió. Su compañero de mesa, el criminólogo Aitor Curiel, coincidió con él en la exposición. Y fue más allá al sentenciar que la transparencia en la Administración de la Justicia evita que 'pseudoprofesionales' se encarguen de informar. «Muchos técnicos y expertos son reacios a hablar con los medios de comunicación y si no acuden a informar, al final acude cualquiera en su lugar».

Trebolle sacó pecho con la transparencia, pero también con la mediación y sus resultados. Una herramienta en la que, según coincidió Aitor Curiel, «habría que invertir más en ella porque es un campo sin explotar». Penal, civil, familiar o cualquier otro campo es bueno para la mediación, sostuvo Trebolle en el salón de grados de Derecho donde le escuchaban jueces como José María Crespo, de Instrucción 1; Emilio Vega, de Violencia sobre la Mujer, el magistrado Francisco Salinero; y abogados como Jaime Díez Astrain, o el decano, Javier Garicano.

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