La ola de calor llega a las Cortes en la toma de posesión de Alfonso Fernández Mañueco

Los abanicos protagonizaron la toma de posesión de Alfonso Fernández Mañueco./Henar Sastre
Los abanicos protagonizaron la toma de posesión de Alfonso Fernández Mañueco. / Henar Sastre

Cerca de trescientos invitados acompañan al nuevo presidente de la Junta de Castilla y León en «uno de los dos momentos más importantes de mi trayectoria política»

Álvaro Gómez
ÁLVARO GÓMEZValladolid

La sequía se ha apoderado de las Cortes durante la toma de posesión de Alfonso Fernández Mañueco. De hecho, el calor ha compartido protagonismo con el nuevo presidente de la Junta de Castilla y León, quien ha aprovechado las paradas entre los párrafos de su discurso para casi suplicar una botella de agua. Quienes le escuchaban en un hemiciclo repleto de personalidades políticas y autoridades civiles agitaban graciosamente sus abanicos compartiendo esa tradicional máquina de aire acondicionado con quienes no tenían. A otros, no les ha quedado más remedio que echar mano de la tarjeta de reserva del asiento para conseguir el mismo efecto. Las botellas de agua eran lo más cotizado en el anfiteatro desde el que la familia de Fernández Mañueco le acompañó en el que dijo que fue uno «de los momentos más importantes de mi trayectoria política». El otro fue su investidura.

Asistieron su mujer, Fina, y sus dos hijas, Ana y María Loreto, con los suegros del ya presidente. Tampoco se lo quisieron perder sus sobrinos y hasta una veintena de amigos «de toda la vida» llegados de Salamanca. Cerca de ellos se ha sentado Soraya Sáenz de Santamaría, más tranquila que a su llegada cuando prácticamente tuvo que huir de la marabunta de cámaras que se levantó al entrar en las Cortes acompañando a Mariano Rajoy. Casi sin quererlo, el expresidente del Gobierno ha recuperado protagonismo al acabar la sesión respondiendo a los saludos de amigos y compañeros de partido y a la demandas de fotos de los más curiosos. Otro que no ha dejado de hacerse 'selfies' ha sidosu sustituto en el cargo, el presidente del PP nacional, Pablo Casado, uno de los últimos invitados que hizo entrada en el parlamento regional.

Y es que la cosa se retrasó y llegaron incluso a superarse los quince minutos de rigor hasta que comenzó el acto. Quizá por esa razón, la vicesecretaria segunda de las Cortes, Marta Sanz, consultó en más de una ocasión su reloj durante una intervención de Mañueco que apenas superó los veinte minutos. Tiempo –largo también– para sus compañeros de Mesa: unos más tranquilos, como Francisco Vázquez, que casi ni se movió, y otros, algo más inquietos como Ana Sánchez, que pudo llevar peor el calor.