Acor incorporará la producción de plásticos biodegradables a su actividad

Carlos Rico se dirige a los socios de la cooperativa en la asamblea de este miércoles. /Rodrigo Jiménez
Carlos Rico se dirige a los socios de la cooperativa en la asamblea de este miércoles. / Rodrigo Jiménez

El proyecto surge tras la firma de un convenio con una empresa italiana para poder utilizar su tecnología

Sonia Andrino
SONIA ANDRINOValladolid

Bastante tiempo llevaba Acor estudiando diversificar su actividad hacia la producción de plástico biodegradable a partir de jugos azucarados y este miércoles lo sometió a votación de un centenar de delegados que representaban a los más de 4.000 socios que tiene la cooperativa remolachera. Los allí presentes le dijeron que sí, dieron luz verde a un «proyecto novedoso», como lo calificó su presidente, Carlos Rico, que consiste en la fabricación de bioplásticos biodegradables utilizando la tecnología de la empresa italiana BIO-ON, con la que ya han firmado un acuerdo en el que se garantiza la «exclusividad» de su uso.

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El plazo que valoran en Acor para desarrollar el proyecto es de dos años (contemplan incluso lograrlo antes aunque tengan que «trabajar mucho») y a partir de entonces, y durante veinte, mantendrán la colaboración. Rico reconocía después de la asamblea que ya tienen mercado en el que colocar el nuevo producto que saldrá de las instalaciones que la sociedad tiene en Olmedo (Valladolid) donde no descartan hacer nuevas inversiones cuando se conozcan con detalle las necesidades de la nueva actividad.

El máximo representante de la sociedad hablaba de Lego, la empresa de juguetes que demanda cada vez más este tipo de plásticos, o sectores como el farmacéutico o el cosmético como destino final. Para conectar con esos potenciales nuevos clientes, Acor trabajará de la mano de la italiana BIO-ON aplicando la misma estrategia que con los franceses de Tereos en la venta de azúcar, o con Sovena, en la de aceites.

La cooperativa creará un fondo de garantía para los agricultores con menor producción

«Lo más interesante de todo es el potencial que tiene esta actividad», remarcaba Rico cifrando en el 400% el incremento en las previsiones de demanda hasta 2050. Esto permitiría además, mantener activa la planta varios meses después de haber terminado la campaña de molturación y, en última instancia, «reducir gastos y aumentar la rentabilidad», explicó Rico para quien el cultivo de la remolacha, de donde seguiría saliendo la materia prima para ese nuevo producto, «es fundamental». Se trata de un proyecto «con un futuro enorme a favor del medio ambiente», detalló el presidente antes de apuntar que aunque se estudiará para jugos de remolacha, la tecnología también podría utilizarse en otros cultivos como el sorgo azucarero, la patata, el trigo o el maíz, «lo que puede dar más alternativas de futuro al agricultor socio de Acor».

42 euros por tonelada

Sin duda este fue el principal asunto aprobado este miércoles en la asamblea general de la sociedad cooperativa en la que los socios dieron el apoyo a las cuentas del ejercicio económico que se ha cerrado con pérdidas de 3,5 millones de euros antes de impuestos. La caída del precio del azúcar y las complicaciones de las dos últimas campañas figuran entre los motivos que explican esta situación pero, a tenor de lo que se vio en la asamblea, los socios se mostraron comprensivos con la gestión del equipo rector y asumieron el compromiso, junto con la dirección, de garantizar el pago de 42 euros por tonelada de remolacha en las próximas campañas. «Necesitamos 42 euros para que la remolacha pueda seguir teniendo futuro», insistió el presidente remarcando la cifra que llevan pagando en los últimos años y que se han comprometido a seguir abonando a sus agricultores. «Esto es defender la renta agrícola», insistió después.

Por otro lado, Rico se felicitó por la estabilidad que garantiza la paralización de las negociaciones de la PAC porque el escenario actual no cambiará hasta 2023 y pidió el apoyo a los socios para crear un fondo de garantía con el que ayudar a los agricultores que afronten pérdidas de producción.

«Aunque quieran poner en riesgo el cultivo de remolacha, no lo van a conseguir»

Tras el anuncio ayer de Azucarera, de reducir seis euros el precio de la tonelada de remolacha a los cultivadores, se ha desatado la tormenta de críticas y rechazos. El presidente de Acor, Carlos Rico, defendió ayer el cultivo de la remolacha «aunque alguien quiera ponerlo en riesgo». No citó a su principal industria competidora en España pero el mensaje se entendió perfectamente. La filial de British Sugar en España pagará 36 euros por tonelada, una cantidad que entiende Azucarera, cubre los costes (cifrados en 2.600 euros) y al que aportarán un complemento condicionado al precio del azúcar en el mercado. Para Rico, «decir que los costes de producción se sitúan en 2.600 euros es ponerse palos en la rueda. Aquí nos cuesta más de 3.000 euros. Si nos tapamos los ojos, lo único que podemos hacer es tropezar y lo que nosotros queremos es seguir siendo remolacheros», sentenció

Con todo, para el presidente de Acor, las últimas noticias lo único que han hecho ha sido «poner en duda el sector sin ninguna necesidad». No escatimó en críticas y, visiblemente afectado, reconoció la «inquietud» generada en el sector, que «incomoda».

 

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