El exmarido de Ana Julia dice que la hija que murió se escapaba por la ventana de la chabola en República Dominicana

Patio interior del edificio donde murió al caer por la ventana la primera hija de Ana Julia Quezada Cruz. /Efe
Patio interior del edificio donde murió al caer por la ventana la primera hija de Ana Julia Quezada Cruz. / Efe

El hombre relató cómo esta niña dormía en una habitación junto a la hija que Ana Julia y él habían tenido y que el domingo 3 de marzo de 1996

EL NORTE

El exmarido de Ana Julia Quezada, la autora confesa de la muerte del niño Gabriel Cruz, que residía con ella en Burgos cuando murió la hija de la procesada tras caer desde un séptimo piso, ha asegurado que la niña solía escapar por la ventana de una chabola en República Dominicana.

Así consta en el sumario de la causa seguida por el asesinato del menor, consultado por Efe, en unos informes del Instituto Armado en los que este cuerpo da cuentas al Juzgado de Instrucción número 5 de Almería de las indagaciones sobre la vida de la investigada en Burgos, donde residió durante más de dos décadas.

Al ser preguntado por el accidente de la menor, este camionero de profesión respondió que cuando la niña estaba al cuidado de su abuela vivía en una chabola en la localidad de 'La Cabuyas', donde permanecía «encerrada a ratos» y «escapaba habitualmente por la ventana de la casa para ir a jugar».

El hombre relató cómo esta niña dormía en una habitación junto a la hija que Ana Julia y él habían tenido y que el domingo 3 de marzo de 1996 cuando se levantó por la mañana fue a verlas y se dio cuenta de que no estaba la pequeña, a la que había acogido.

Dijo que la buscó por el resto de la casa hasta darse cuenta de que en la habitación de juego había una mesita pegada a la ventana y la persiana un poco levantada con la ventana abierta y que cuando miró por ésta vio a la niña en el suelo del patio interior.

Apostilló que fue el primero en entrar al patio cuando la niña ya estaba «fría», apuntando que a Ana Julia le dio «un ataque de ansiedad y no sabía qué hacer», así como que les tomaron declaración y no había vuelto «a saber del asunto».

De forma previa, el testigo relató a la Guardia Civil cómo conoció a Ana Julia en el club de Rubena (Burgos) en el que ejercía la prostitución y que en 1992 inició una relación con ella porque «quería sacarla de esa vida», contrayendo matrimonio en 1993 cuando la dominicana ya estaba embarazada de su hija en común.

La convivencia con la ahora procesada fue «buena, con los altibajos propios de una relación», y sobre 2003 o 2004 les tocaron 93.400 euros en la Bonoloto que les permitieron viajar a República Dominicana, hacer un crucero y «vivir bien» durante cuatro años.

Afirmó que fue en 2009 cuando Ana Julia le dijo que «se acabó el amor» y quería separarse, una separación «bastante tortuosa» hasta que en junio de ese año se divorciaron definitivamente.

Acordaron que Ana Julia se quedaría con la vivienda común y la niña, y que su ahora expareja le pasaría una pensión de 700 euros, lo que lo llevó a una «situación económica difícil».

Por ello, el hombre habló con ella un par de años después para cambiar la situación, lo que acabó en una discusión y fue denunciado por Ana Julia por acoso en el ámbito de la violencia de género.

Tras ser detenido, al día siguiente se celebró un juicio rápido y fue condenado a trabajos en beneficio de la comunidad, prohibiéndole además aproximarse a su mujer, lo que hizo que no pudiese ver a su hija durante cuatro años, hasta que ésta se sacó el carné de conducir a los 18 años y retomó la relación por iniciativa propia.

Poco tiempo después de este reencuentro, Ana Julia llamó a la abogada del camionero para proponer la venta de su parte de la vivienda y que el hombre se quedase con la hija de ambos porque ella «deseaba quitarse las cargas que tenía y comenzar una nueva vida», llegando finalmente a este acuerdo.

Tras esto, el hombre no volvió a mantener contacto con Ana Julia. Al ser preguntado sobre si la mujer era «muy materialista» dijo que «a raíz de lo de la lotería se había dado cuenta que sí», y que durante el matrimonio ella era «normal» pero que a raíz del divorcio se «centró en otros objetivos».

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