El Norte de Castilla

Fiestas de Valladolid
La viuda de Víctor Barrio recibe la montera de Padilla.
La viuda de Víctor Barrio recibe la montera de Padilla. / Kiko Fuentes

Raquel Sanz: «Tengo que tirar para adelante porque es lo que Víctor quería»

  • La viuda de Víctor Barrio, recibe emocionada el homenaje del mundo del toreo a su marido

El mundo del toreo ha rendido esta tarde en Valladolid un sentido, emocionante y respetuoso homenaje a Víctor Barrio. Ante su viuda, Raquel Sanz, y ante su familia. Un recuerdo como lo hace siempre quienes viven la tauromaquia: austero, sin alharacas, pleno de sentimiento interior.

Y en el centro del recuerdo la que fuera esposa del diestro segoviano, que casi dos meses después de la muerte de su marido trata de reponerse con una entereza admirable, con una fuerza digna de admiración, del brutal golpe que le ha dado la vida.

¿Cómo se organizó esta corrida de hoy de homenaje a Víctor Barrio? ¿Cómo contactaron con usted? ¿Le llamó José Tomás?

A mí me llega la noticia a través de la Fundación del Toro de Lidia, que es la que ahora mismo aglutina a todos los estamentos taurinos. Es de reciente creación. Ellos se ponen en contacto conmigo, pero yo esos días no podía hablar... Fue a una amiga mía, Elena, a la que comentan que es un poco José Tomás el que está tirando del carro, pero que desde el primer momento están ahí todas las figuras del toreo. El cartel nos lo dieron desde el principio hecho. Es en homenaje a Víctor, pero los beneficios son para la Fundación del Toro de Lidia, que a su vez es la que se está encargando de todos los gastos de los honorarios de los abogados para las denuncias ante los ataques en las redes sociales. Es verdad que a mi me preguntaron que si yo necesitaba algo. Les dije que no. Bueno... Necesito a mi marido, pero como eso no me lo pueden devolver... Económicamente éramos independientes: yo tengo mi trabajo, Víctor tenía el suyo. Yo no quiero nada para mi y prefiero que esos fondos sean para la Fundación del Toro de Lidia.

Han pasado 53 días desde la tarde de Teruel. ¿Cómo van transcurriendo sus días?

Es una auténtica tortura, una pesadilla. Hasta hace unos días me iba a la cama bastante bien porque creo que mi subconsciente pensaba que cuando me despertase, por la mañana, saldría de una pesadilla, que Víctor iba a estar a mi lado... Pero ahora ya va siendo más consciente de que no vuelve, de que han pasado más días desde la última vez que le vi. Es muy duro, es horroroso. Es algo muy trágico, un shock para el que no se está preparado de ninguna manera, para el que nadie te puede ayudar, para lo que no hay antídoto posible. Todo el mundo me dice que hay que pasarlo... Ufff, cuesta mucho. Pero estoy muy arropada, lo estuve desde el primer momento: amigos, familia. Días antes de que pasara lo de Teruel, recuerdo que hablaba con Víctor de que me tenía como olvidada, que sabía que tenía que ir al campo, que estaba a lo suyo, pero que, hombre, llamase de vez en cuando a ver qué tal... Le decía que no es que me sintiese sola, pero que quería más atención. Ahora, cuando veo tanta gente a mi alrededor, todo el mundo llamando, el teléfono siempre sonando, la casa llena siempre de gente, que me cuesta a veces hasta echarles, parece que lo está haciendo Víctor como para decirme: «¿Ves como no estabas sola?». Nadie nos ha dejado, ni sus amigos, ni los míos, ni la familia...

Imagino que también mucha gente desconocida, del mundo del toro.

Sí, hay más gente que todavía no se atreve porque no hay palabras, que no pueden decirme nada, que no saben cómo actuar. Yo no sabría como actuaría si le pasase a otra persona, pero me están dando todos una lección. Me cuesta mucho, también, porque yo sé que hago sufrir mucho tanto a mis padres, como a mi familia, a la de Víctor, a los amigos, porque me pongo muy mala, porque no lo puedo evitar, y les hago sufrir. No quiero que me vean así. Pero, bueno, ellos luego también me repiten y me insisten que quieren estar conmigo aunque sea viéndome mal, que lo pasan mal, aunque estén lejos. Me paso el día dando las gracias y me dicen que no dé las gracias. Pero les digo que ojalá algún día tenga fuerzas para darles un poquito de lo que me están dando. Están volcados. No me dejan ni a sol ni a sombra. Mis amigas, los amigos de Víctor, que ahora ya son mis amigos, mi familia, la de Víctor, que es también mi familia. Nadie me deja sola, aunque ya soy yo también quien va reclamando un poco mi parcela, porque llega el invierno y el invierno en un pueblo de Castilla es muy largo, muy duro, y aunque no sé lo que voy a hacer, ni adónde iré, necesito esos ratos sola para desahogarme. Porque si al final estás con gente, a mí la sensación que me produce es que vivo de mentira, porque luego estoy mucho peor. También intento dosificarlo para no estar siempre con gente porque luego, al día siguiente, no tengo fuerzas ni para levantarme de la cama.

En los primeros días habló de que sentía una fuerza sobrenatural que le inyectaba su marido desde el cielo. ¿Cómo la está administrando?

Los primeros días fueron como una nube. Si me cuesta todavía asumirlo, en aquellos días no era consciente. Los primeros días hablaba y sentía como que el propio Víctor quería que dijese lo que decía. Pero, a medida que ha ido pasando el tiempo, esas fuerzas han empezado a desaparecer. Cada vez me cuesta más, no sé como voy a afrontar lo del domingo, me da miedo, no quiero pasarme toda la corrida llorando.Pero es que es muy difícil ir a una plaza de toros y no verle a él torear.Para mí él es mi torero. Cuando iba a una plaza iba a verle a él. Y si iba y no toreaba Víctor es porque le acompañaba para ver a alguien. Mi afición viene por él.

Una de las cosas que más llama la atención es que usted fuera siempre a verlo, cuando resulta que la literatura y las costumbres taurinas están llenas de ejemplos en los que la esposa nunca aparece por la plaza si torea su marido.

Mucha gente me pregunta que por qué iba. Pues porque me gustaba verle torear, porque yo disfrutaba, porque cuando las cosas salían bien, que han sido muchísimas tardes, era maravilloso disfrutar de su toreo. Y luego, por apoyarle. No sé, es que cuando me pillaba trabajando y no podía ir era una amargura estar esperando a que sonase el teléfono para que me dijeran cómo le había ido. Ahí sí que piensas más en lo que le puede pasar. Sin embargo, yo iba a la plaza pensando más en la responsabilidad, en lo que se jugaba cada tarde... Mis nervios eran por eso, no eran pensando, ignorante de mi, en lo que le podía pasar. Iba a la plaza y pensaba que las enfermerías, en plazas de primera o de segunda, están equipadas, ¡si es que en Las Ventas le podían operar! Pero lo de ir a verle fue porque él nunca me dijo que no fuera. Al contrario. Tampoco me dijo que fuese a verle, excepto la primera vez antes de que fuese profesional, una becerrada en Segovia, hace ahora nueve años, cuando después de las fiestas de Sepúlveda me invitó. Pero el resto, he ido yo a la plaza. Para mí vestido de torero no era ‘mi Víctor’, era Víctor Barrio. Yo iba a la plaza, lo disfrutaba... Cuando no salían las cosas, pues no salían... Y cuando ha pasado lo peor, pues estaba allí también para despedirme la primera... Entonces, me alegro, me alegro mucho, muchísimo, de haber ido cada tarde, de haber hecho las fotos. Como le ayudaba con el tema de la prensa, me compré una cámara ‘Reflex’ y de las seiscientas fotos que hacía cada tarde le valían tres y esas tres eran las que mandábamos a la prensa con una pequeña reseña de la corrida. Ahora me arrepiento un poco de haber estado tan pendiente de las fotos, porque estás con el objetivo, pero sí, me alegro de haber estado cada tarde con él, de haber estado con él, siempre respetando su espacio de matador, pero siempre con él.

Sin embargo, ha llegado usted a decir que nunca hacía planes para después de una corrida.

Nunca. Porque yo no sabía si iba a acabar en un hospital, yo no sabía cómo iba a estar de ánimo Víctor. Los toreros son personas muy especiales. Nunca hacía planes yo, pero más que pensando en la tragedia, que era lo último, sí en el estado anímico de Víctor después de la faena. Él era quien decidía lo que se hacía después. Por eso, es llamativo que la noche de antes de Teruel le dijera que yo iba con la peña taurina y le preguntara que él como iba. Me dijo que con su coche hasta Madrid, con el mozo de espadas, y allí cogían a la cuadrilla para ir todos a Teruel. «O sea, ¿que luego vuelves a casa, no te quedas en Teruel a dormir?», le pregunté y me dijo «no, no, pase lo que pase nos volvemos». «O sea, ¿que me prometes que mañana duermes entonces en casa?», y me dijo que sí, que sí. Eso se me ha quedado clavado porque nunca le hacía prometerme esas cosas, pero surgió por la conversación... Y eso no fue posible.

Provocó una enorme convulsión moral en muchos ámbitos, que se añadía al dolor por la muerte de Víctor Barrio, el conjunto de ataques en redes sociales contra él y la forma en que murió. ¿Cómo ve todo aquello ahora? ¿Se le ha mitigado la lógica rabia que le produjo?

No sentí rabia.

¿No?

Nada. Yo bastante tenía con mi dolor. Es que muchas de las cosas que se escribieron en las redes sociales ni las he leído. La carta del profesor la he mirado por encima. Soy muy adicta a las redes sociales, pero no las he leído y las que he leído, de verdad que no me han producido rabia. ¡Con el dolor que yo tengo! No puedo prestar atención a esa gente. Ojalá pudiera para ver si de esa manera se mitiga algo este dolor mío. Pero no he sentido rabia...

¿Entonces?

He sentido pena por esas personas que dedican un minuto de su tiempo a crear un perfil, falso o no, y vierten un ataque, un insulto, en lugar de darle un beso a su hijo, a su pareja, a su madre, o a leer un libro. Me dieron mucha pena. Y también por nuestra sociedad, por el nivel al que hemos llegado, por ese animalismo frente a humanidad. Puedo asegurar que no conoceré a una persona que amase más a los animales que Víctor Barrio. A mi me dan alergia, miedo, de todo, pero lo de Víctor era pasión por los animales. Que vengan otros a darme lecciones de amor a los animales y para ello tengan que menospreciar la vida de una persona... Dices, ¡ostras!, ¿en qué sociedad vivimos? ¿Qué les vamos a dejar a nuestros hijos? ¿Con quiénes estamos conviviendo? Me dio mucha pena, pero inmediatamente me di cuenta también de que son muy pocos, son cuatro. En comparación a las muestras de cariño, de aprecio, de solidaridad, de pésame que he recibido, esos ataques han sido cuatro. Me quedo con esas muestras de apoyo y no voy a prestar atención a la otra gente, a la de los ataques.

Raquel sanz y Víctor Barrio hace unos pocos meses

Raquel sanz y Víctor Barrio hace unos pocos meses

¿Alguno de esos a los que usted definió como seres, pero no humanos, se ha retractado, le ha pedido perdón?

Es que se amparan muchos en el anonimato. Muchos han creado su cuenta en las redes sociales para ese ataque concreto. Y muchos vienen del extranjero. Que también me da pena que nos dejemos influenciar por lo que digan de Argentina, que casi todo esto viene de Argentina. De esos ni me molesto en hacer capturas para mandarlas a los abogados de la Fundación del Toro de Lidia. Tienen ya más de dos mil capturas. Y los abogados quieren ir por delito penal, no civil, que haya una condena ejemplar. También recibí mensajes de gente que se declaraba no taurina y me mandaba mensajes de apoyo y respeto a mi dolor, de crítica a los que atacaban. Eso sí, he de decir que ahora me molestan mucho los comentarios en las redes. El otro día puse con una foto de él que Víctor creaba siempre una obra de arte. Y me contestó alguien llamándole asesino. Que me hagan eso me molesta mucho. Mucho. Y cualquier aficionado taurino tiene que enfrentarse a eso: ¿Por qué no lo vamos a poder hacer? ¿Por qué nos tienen que insultar? A día de hoy siguen esas faltas de respeto.

¿Qué datos tiene de como avanza la investigación de la Fiscalía General del Estado y de los trámites de las denuncias presentadas por la Fundación?

Tengo poca información de lo de la Fiscalía. De lo de la Fundación, los abogados me han informado de que está presentada la denuncia contra el profesor ese tan famoso que escribió en redes desde Valencia. Habrá un acto de conciliación y si no acepta, se irá a juicio. Estamos a la espera. Y, además, siguen estudiando las injurias, que ven que tienen más consistencia como delito.

El presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy, le llamó en esos días. Le aseguró que trabajarían desde el Ministerio del Interior para tratar de ver cómo impedir ese vacío legal que hay contra quien insulta, ataca o descalifica en las redes sociales. ¿Cree que esa promesa llegará a algo solido? Y usted, ¿qué piensa hacer para que sea así? Porque, usted piensa hacer algo para mantenerse activa, ¿no?

Sí. Hay un vacío legal y hay que ordenar una normativa para actuar en este campo. Son tecnologías que hace unos años, cuando se promulgó la actual legislación, no existían; pero ahora sí y hay que regularlo. En todas las plataformas. No puede ser la anarquía total y que cada uno haga lo que quiera porque se puede hacer mucho daño y cometer delitos. Se debe regular. El momento es políticamente complicado, pero me gustaría estar al tanto, claro. Y dentro de las muchas cosas que queremos hacer está la de crear la Fundación Víctor Barrio y, aunque su cometido no va a ser este, sí queremos estar ahí.

¿Qué cometidos tendrá la Fundación Víctor Barrio?

Enseñar la Tauromaquia. Víctor escribió un tuit hace cosa de un año en el que decía que la Tauromaquia, más que defenderla, hay que enseñarla. Él lo hacía siempre con los niños. Siempre estaba dando clases de toreo a los niños cuando podía.

La muerte de Víctor Barrio ha llegado en el que posiblemente es el peor momento para la Tauromaquia. Hay gente, aficionada al toro, que incluso ha bajado ya los brazos en su defensa e, incluso, se limitan a contar los días que faltan para que sea así. ¿Cómo ve usted ese futuro? ¿Cómo lo veía Víctor?

–Víctor era una persona muy muy muy comprometida con la Tauromaquia. Muy crítico con el sector taurino a todos los niveles, pero muy comprometido con enseñar lo que ha sido para él toda su vida, lo que ha sido su pasión desde niño. Y los niños adoraban a Víctor; él se desvivía por ellos. Le gustaba enseñarles a torear y a ellos les gustaba que les enseñase. En todos los homenajes que le están haciendo queremos que esté presente la figura de los niños porque le adoraban y él a ellos. De hecho, me dicen que cómo queremos que sea la estatua que le quieren poner aquí en Sepúlveda y Esther, la madre de Víctor, dice que no sabemos, que incluso no tiene por qué ser de Víctor vestido de torero, pero que salga él viendo a dos niños jugar al toro. Era su pasión: enseñarles lo que él sentía y lo que era su vida y por lo que dio su vida. Es el legado que me ha dejado, es lo que entiendo que me dice que tengo que seguir. De hecho, en sus notas del teléfono móvil tiene explicado todo, de cómo hacer un tentadero en la plaza de Segovia para que los niños se aficionen y la feria de Segovia vuelva a ser la que fue. Cosas para enseñar la Tauromaquia. En su cabeza siempre estaban bullendo proyectos e ideas. Tengo cuadernos y apuntes de él. Es lo que vamos a hacer, porque ese es su testamento. Por ahí seguiremos.

¿Era Víctor un ‘rara avis’ en el mundo del toreo? Lo digo porque usted ha declarado que no toreó más porque anteponía el respeto a sí mismo y que todo lo hizo con dignidad.

Si eso es ser un ‘rara avis’, sí, lo era. Víctor siempre se respetó a sí mismo y respetó su profesión. Nunca se bajo de los mínimos legales que había que cumplir. Se quedó tardes en casa sin torear por no aceptar condiciones no dignas. Hace poco uno de sus mejores amigos me lo comentaba para darme ánimos: Raquel, me decía, tienes que luchar por la dignidad en el mundo del toro. Pues en eso van a contar con mis ideas y mis apoyos. Ahí siempre estaré con la cabeza muy alta. Era un torero no al uso, porque se respetó siempre desde el primer día y siempre quiso llegar a la gloria del toreo desde esa dignidad y ese respeto.

Un toro le ha arrebatado a quien usted ha definido como su vida. ¿Va a distanciarse de ese mundo por haberle arrebatado a su marido?

No le tengo ningún rencor al toro ni al mundo del toro. Víctor lo eligió. Desde el primer día me dijo que esto iba a ser muy duro y yo le dije que oye, que hasta que aguantásemos. Nunca piensas que lo difícil iba a ser esto. Piensas que lo difícil iba a ser no verle, que no vinieran contratos... Si me he hecho aficionada ha sido por él como torero y porque me lo ha enseñado todo. No voy a separarme del mundo del toro porque quiero hacer esa fundación y enseñarlo. Pero el otro día en una corrida de toros en Colmenar Viejo alguien me puso en Twitter que si antes admiraba a Víctor ahora me admiraba a mi porque amo el mundo del toro. Lo leí y pensé: «No sé si amo el mundo del toro porque me ha robado lo que yo amaba de verdad».Pero voy a estar ahí, voy a seguir yendo a los toros, pero me cuesta cada vez más.Me va a costar ir el domingo a Valladolid porque yo a quien de verdad iba a ver a la plaza era a Víctor, mi torero era él. Pero hay dos novilleros con caballos, Daniel Menés y Carlos Ochoa, que han estado mucho en nuestra casa, y que me dicen que necesitan que vaya a verlos porque es como que Víctor les esté viendo. Si ellos me piden que vaya a verlos...

...Usted irá, ¿verdad?

Yo estoy bien cuando les veo a ellos torear, me siento como útil, válgame el atrevimiento, porque yo no sirvo para nada, pero si estoy yo ellos pueden pensar que estará Víctor apoyándoles. Iré a verles siempre que pueda y no me voy a desvincular del mundo del toro. No puedo desvincularme del toro porque el mundo del toro es Víctor. Era un torerazo y quiero que Víctor Barrio siga vivo eternamente en el toreo, que en la forma de irse lo ha logrado por desgracia, pero es otra forma de lograr la gloria del toreo, pero mientras estemos vivos, hasta que demos el último suspiro, que le recordemos. Porque para mí si como torero era grande, como persona Víctor era especial. Lo dio todo en su profesión y en la vida. Me da pena porque tenía mucha vida. Era vida pura. Tenía tantas cosas en la cabeza... Lo que yo pueda, tengo que tirar para adelante solo por hacer lo que él quería.