El Norte de Castilla

Denunciados tres secuestros virtuales en Valladolid

  • La Policía Nacional alerta sobre esta modalidad de estafa telefónica

La Policía Nacional ha alertado sobre varias llamadas comunicando falsos secuestros virtuales, una modalidad de estafa telefónica en la que se busca generar una situación de bloqueo y angustia en el interlocutor, haciéndole creer que un familiar cercano ha sido secuestrado y que será torturado si no paga de forma inmediata un rescate.

Durante esta semana, se han registrado tres denuncias en la Comisaría de la Policía Nacional de Valladolid. El 'modus operandi' sigue las mismas pautas: los supuestos secuestradores realizan llamadas intentando desde el primer momento intimidar a la víctima para que, ante su situación de nerviosismo, les facilite más información sobre el supuesto familiar secuestrado y hacer incluso más creíble la situación. El objetivo es que, ante frases como «mamá, estoy secuestrado» o «me quieren matar», la víctima no pueda colgar para comprobar la veracidad de los hechos y pague el rescate que oscila entre los 1.000 y 10.000 euros.

Cómo actúan

Su 'modus operandi' consiste en efectuar llamadas indiscriminadas, preferiblemente a teléfonos fijos, de potenciales víctimas españolas y en el momento en que estas descuelgan les comunican que su hijo/a u otro familiar está secuestrado. Los investigadores apuntan a que cuando una llamada les produce resultados positivos, los delincuentes continúan telefoneando a los números sucesivos.

Para darle más credibilidad a la amenazas, los delincuentes, con marcado acento sudamericano, además de identificarse como miembros de bandas criminales, llegan incluso a imitar la voz de los presuntos familiares secuestrados, imitaciones que duran apenas segundos para evitar que la víctimas, inmersas en un gran nerviosismo por las amenazas recibidas, descubran el engaño.

También recurren a efectos sonoros que despierten terror en los interlocutores y les atenace. De esta forma conducen a sus víctimas a un bloqueo que les impide comprobar la veracidad de la amenaza y la localización de los supuestos rehenes, a no realizar preguntas para las que los secuestradores no tienen respuestas, a no avisar a la Policía y a pagar cuanto antes.

La prioridad: el pago rápido

Los autores de este tipo de estafas prolongan la llamada durante bastante tiempo con los objetivos de evitar que la víctima pueda corroborar la veracidad de la información y por otro conseguir que realice un pago rápido.

Desde hace más de un año, cuando se detecto esta modalidad de estafa, la Policía Nacional ha alertado de estas llamadas y ha difundido periódicamente unas pautas de prevención a través de los medios de comunicación y sus canales en redes sociales. Esta labor de prevención había logrado casi reducir a cero el número de llamadas, pero en la última semana parece que otras personas relacionadas con la trama continúan con esta modalidad delictiva con fines lucrativos.

Por ello los especialistas en secuestros y extorsiones de la Policía Nacional insisten: desconfíe de este tipo de llamadas y contacte de inmediato con la Policía Nacional -a través del 091 o en cualquier comisaría- si recibe una de estas comunicaciones desde un número privado o desconocido, nunca facilitar ningún otro número de teléfono, nombres de familiares o cualquier otra información personal.