El Norte de Castilla

La conductora ebria que mató a dos ciclistas en Aguasal entrará en prisión la próxima semana

La conductora, de espaldas, durante el juicio.
La conductora, de espaldas, durante el juicio. / A. MINGUEZA
  • El Juzgado de lo Penal número 3 ordena su ingreso en la cárcel tras denegar la Audiencia Provincial su solicitud para que no se ejecutara la condena

La joven Laura S.G, vecina de Íscar (Valladolid) que en julio de 2013 arrolló mortalmente cuando conducía ebria a dos ciclistas de 33 años, amigos e integrantes del mismo club ciclista de Pedrajas que transitaban por el arcén a la altura del término municipal vallisoletano de Aguasal, tiene de plazo hasta mediados de la próxima semana para entrar en prisión para cumplir la pena de tres años y siete meses que le fue impuesta.

Así lo establece el titular del Juzgado de lo Penal número 3 a través de una providencia, a la que tuvo acceso Europa Press en fuentes jurídicas, tras la decisión de la Sección Cuarta de lo Penal de la Audiencia Provincial de rechazar la solicitud que la condenada había cursado para lograr que se suspendiera la ejecución de la condena. Esta misma Sala fue la que a finales del pasado mes de mayo ratificó la condena y rechazó el recurso de apelación de la joven iscariense.

Conocida la resolución del tribunal presidido por José Luis Ruiz Romero, el juez que condenó a la joven se ha dirigido a ésta para requerirle que ingrese en prisión para el cumplimiento de la pena, con apercibimiento de proceder a su detención en el caso de no hacerlo.

La Sección Cuarta de lo Penal de la Audiencia de Valladolid desestimó el 31 de mayo el recurso de la condenada y estimó parcialmente el presentado por la acusación particular, al añadir la conducción temeraria a los delitos de doble homicidio por imprudencia y contra la seguridad del tráfico que le fueron imputados en la sentencia de primera instancia, si bien tal circunstancia no supuso modificación alguna de la condena, fijada en tres años y siete meses de privación de libertad, frente a los cuatro años de cárcel solicitados por las acusaciones y la absolución de la defensa.

Los hechos se produjeron sobre las 10.15 horas del día 28 de julio de 2013 en el kilómetro 82,894 de la carretera CL-602 Toro-Cuéllar, entre Pedrajas de San Esteban y Olmedo, dentro de Aguasal, cuando ambos ciclistas, Sergio G.H. y Diego G.C, circulaban por el arcén y el turismo Ford Focus que conducía la imputada en el mismo sentido les arrolló por detrás, con lo que ambos jóvenes murieron en el acto.

La autora del atropello, de 23 años cuando ocurrieron los hechos y camarera de un bar en Olmedo, se dirigía precisamente de Íscar, donde residía, a la villa olmedana para acudir a su puesto de trabajo y lo hacía tras haber pasado la noche de fiesta en su pueblo y haber ingerido alcohol, extremo este último que atestigua el control al que fue sometida por la Guardia Civil tras el siniestro y que arrojó tasas de 0,80 y 0,72 miligramos de alcohol por litro de aire espirado.

En su fallo, que no incluyó responsabilidad civil alguna ya que las familias de las víctimas ya fueron indemnizadas por el seguro, el juzgador en primera instancia alegó que la declaración de la condenada "adolece de credibilidad" desde el mismo momento en que ha cambiado de versión sucesivamente y llegó incluso a apuntar que "si existiera la posibilidad legal de calificar como muy grave su imprudencia, su señoría no tendría dudas en hacerlo".

El juez tomó muy en consideración el testimonio de varios jóvenes que la mañana del día de autos, poco antes del accidente, vieron a la acusada tratar de aparcar frente a las puertas de un bar en Íscar y dar muestras de encontrarse bebida, ya que estacionó el turismo sobre la acera, así como a las declaraciones de los agentes que la llevaron en el coche patrulla tras el siniestro y que tuvieron que bajar la ventanilla debido al intenso olor a alcohol que desprendía. "Se durmió antes de llegar a Olmedo", llegó a advertir uno de los agentes.

"Exactamente no sé lo que me pudo pasar, puede que me durmiera un instante", alegó en el juicio la acusada, quien descubrió que había atropellado a dos ciclistas al salir del vehículo y al ser advertida de ello por una de las ocupantes de otro turismo que había parado en el escenario del accidente.

UN ELIXIR NATURÓPATA

La condenada aseguró que la noche anterior al siniestro llegó a dormir un par de horas tras estar con sus amigas de fiesta, ya que se celebraba la Coronación de las Reinas de las Fiestas, y que tan sólo tomó un par de copas, y justificó las elevadas tasas arrojadas en un elixir naturópata que, según ella, ingirió tras el siniestro con el propósito de tranquilizarse ante el estado de nervios en el que se encontraba.

Sin embargo, una prueba pericial desmontó tal versión y apuntó que con los valores dados por la conductora en las pruebas de alcoholemia habría sido necesario que ésta tomara no sólo un frasquito de dicho bebedizo sino un total de nueve, el equivalente a unos cinco combinados.

De hecho, el juez desacreditó las periciales de la defensa que pretendían demostrar la ingesta del polémico elixir,