cambio horario

Lo que debes hacer y dejar de hacer para asimilar el cambio de hora

  • Unas sencillas recomendaciones que pueden ayudarte a sobrellevar este próximo domingo

Llevamos muchos años con esto del cambio de hora. Ya sabes, el último domingo de marzo adelantamos; el último de octubre, atrasamos. La teoría es más o menos conocida: aprovechar mejor las horas de luz solar, ahorrar energía...

Todo ello está muy bien, pero no es menos cierto que hay muchas personas a los que el sencillo proceso de quitar o sumar una hora al día les causa algunos problemas. Según los especialistas hacen acto de presencia síntomas como la fatiga, el cansancio, la dificultad para conciliar el sueño y, en ocasiones, la ansiedad. Pues bien, aquí van unos sencillos consejos para ayudar a solventar con el menor perjuicio posible esto tan europeo de cambiar la hora.

Lo que sí hay que hacer

levantarse antes el domingo: al adelantar el reloj en una hora, nuestro domingo contará con 23 horas, lo que suele repercutir en una reducción de las horas de descanso. Intentar levantarnos un poco antes de lo habitual este día, hará que lleguemos más cansados a la noche y ayudará a que nos cueste menos levantarnos el lunes, mejorando el descanso.

la fórmula Vitamina C + magnesio: durante los días siguientes al cambio de hora, es muy recomendable ingerir por la mañana frutas con vitamina C, como la fresa, el kiwi o la naranja, que nos ayudarán a mantenernos despiertos. Por la tarde, apostaremos por aquellos frutos ricos en magnesio, como el plátano, la nuez o la avellana, pues este mineral actúa como relajante muscular y nos prepara para el momento de irnos a dormir.

… consumir alimentos como las legumbres, los frutos secos, la carne, la avena, etc, aliados para regular los ciclos del sueño y mantener un buen estado anímico. Lo logran gracias a un aminoácido que aumenta los niveles de melatonina, la hormona que regula el sueño de una forma natural.

… mantener el horario de las cenas: Durante los primeros días, no llegaremos con el mismo hambre que antes a nuestra hora de la cena porque estaremos ingiriendo alimentos antes de lo que acostumbramos, pero debemos mantener la cena a su misma hora, para evitar desórdenes alimenticios e irnos a dormir con sensación de pesadez o molestias. Nos ayudará apostar por platos ligeros, con verduras y frutas como protagonistas.

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Lo que debemos evitar

siestas prolongadas: a pesar de tratarse de una práctica muy usual y saludable en el día a día de gran parte de la población, cuando se provocan estas modificaciones en el sueño es importante controlar que las siestas no superen la media hora, ya que no harían más que aumentar el descontrol horario de nuestro organismo y su cansancio, logrando el efecto contrario al perseguido.

comidas ricas en grasas: especialmente por la noche. Alimentos como los embutidos, quesos curados, salsas y frituras suelen desencadenar episodios de acidez de estómago que dificultarán la calidad de nuestro sueño y causaran sensación de pesadez e incomodidad a la mañana siguiente.

acostarnos inmediatamente después de cenar: pues potencia la subida del contenido ácido del estómago al esófago, provocando síntomas como el ardor o las náuseas. Para aquellas personas que afirman cenar justo antes de ir a dormir para evitar sentir hambre durante la noche, se les recomienda que realicen la cena dos horas antes de acostarse y que, justo antes de irse a la cama, tomen una fruta o un yogurt natural desnatado para frenar esa sensación de hambre mientras descansan.