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Kabir Bedi (Sandokán): «Tenía que escapar de las fans caminando por encima de los coches»

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Kabir Bedi, en Portugalete. / GABRIEL VILLAMIL

  • El actor, junto con el productor Bobby Bedi, recibe un reconomiento de la Seminci en el Día de la India

"Claro que recuerdo cuando me decían aquello de: 'Sandokán, queremos un hijo tuyo'", rememora Kabir Bedi, actor que 70 años (y 1,88 metros de altura), que en 1976 protagonizó la serie inspirada en las novelas de Emilio Salgari. Era una auténtica estrella. Un sex symbol. Un famoso con millones de seguidores que este miércoles por la mañana paseaba con tranquilidad por Valladolid. Ha venido hasta aquí, a orillas del Pisuerga, para recibir el homenaje de la Seminci en el Día de la India, reconocimiento que comparte con el productor Bobby Bedi. No hay peleas por un autógrafo, ni gritos de las fans. Lejos quedan aquellos años en la cresta de la ola que Bedi evoca ahora, cuarenta años después, con agradecimiento.

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"¡Claro que recuerdo lo que queremos un hijo tuyo! Esto muy agradecido por el amor y la pasión que hay detrás de esa frase", dice antes de remover recuerdos de aquellos tiempos. Por ejemplo, aquella vez en la que vino a Madrid invitado por El Corte Inglés para participar en una campaña de publicidad. "Había tanta gente allí dentro que nos pidieron que nos marcháramos por seguridad. Recuerdo que tuve que escapar pisando los techos de los coches. Era imposible caminar por la calle. Terminé la jornada en comisaría por daños a los vehículos. Menos mal que El Corte Inglés se hizo cargo de los gastos".

Cuenta Kabir Bedi en esta mañana pucelana cómo llegó a Sandokán. "Empecé mi carrera en Bollywood, también en el teatro en India. Cuando los italianos decidieron (en una coproducción con Francia y Alemania) rodar una serie sobre Sandokán, buscaron a un actor asiático que asumiera el papel. Miraron en Bombay, en Singapur, también en Japón. Creo que fui el primer actor con el que entraron en contacto, pero eso no significa que me dieran directamente el papel. Me vieron allí y luego continuaron su ruta. Al cabo de unos días me llamaron y me dijeron que querían haceme una prueba de cámara en Roma... y que tenía que pagarme el viaje. Eso no me gustó mucho, la verdad. Una parte de mí reacción con orgullo y me decía que no fuera... y menos pagándomelo yo. Pero luego pensé que sería una buena oportunidad para mi proyección internacional". Así que viajó a Roma, pasó la prueba de pantalla, también las de esgrima, equitación. "A los pocos días, antes de abandonar Italia, me dijeron que el papel era para mí".

Y Sandokán se convirtió en un éxito extraordinario, en Europa y también en Asia y América. Sobre todo en Italia, España y Alemania. "Triunfó en toda Europa... salvo en Gran Bretaña. Creo que a los ingleses no les hacía mucha gracia pensar que ellos eran los malos contra los que luchaba Sandokán".

Pero tanto éxito tuvo también sus sombras. "Después de Sandokán, quedó muy claro que ningún director europeo me iba a dar un papel que no fuera ese, o muy parecido". Kabir Bedi tuvo que luchar contra el encasillamiento. "Mi alternativa era volver a Bollywood... o irme hacia Hollywood". Y apostó por la industria norteamericana. "Allí no les importaba quién era en Europa o en Asia. Tuve que pasar los castings como todos los demás. Eso fue una lección de humildad para mí". Participó en películas de la serie Bond ('Octopussy'), intervino en capítulos de 'Dinastía' o 'Se ha escrito un crimen'. Y también ha sufrido etapas de sequía. "Hay veces en la vida de un actor en las que no pasa nada. Esta es una profesión en la que no dependes solo de ti, sino de los directores, los productores... Pero el problema del encasillamiento se ha ido resolviendo con el tiempo".